Un libro esencial para entender el antiamericanismo y cómo se han ido originando todas todas las mentiras, mitos y prejuicios.
Rebate todas las leyendas y despropósitos que oímos diariamente sobre USA y los estadounidenses: paletos sin cultura, consumistas, religiosos ortodoxos, violentos... Nos demuestra que todas estas falacias han sido creadas por el resto de gobiernos que, para tapar sus errores, no dudan en endosárselos a los americanos que son los que les sacan siempre las castañas del fuego. Y nos enseña cómo los medios de comunicación, con información sesgada, influyen en los ciudadanos que no quieren saber realmente la verdad, prefieren vivir en un mundo feliz, sin información veraz, adoctrinados, y creer que la culpa es del vecino en vez de suya (porque ellos son los que votan a esos políticos que les mienten).
Se les critica hagan lo que hagan: si si se inmiscuyen en los problemas de un país para derrocar a un dictador genocida, son malos; pero si deciden dejar de inmiscuirse, también son malos.
El mayor logro del autor es que para que nos demos cuenta de todo ésto no necesita retratar USA como un país perfecto, sino que nos enseña claramente sus luces y sus sombras porque, como todos los países, tiene de ambas, no sólo la oscuridad que nos quieren hacer creer.
Al igual que el autor, yo también creía en todas esas fábulas, hasta que pasé una temporada estudiando allí. Cada día me asombraba más de que fueran tan parecidos a nosotros, pero más nobles, inocentes y hospitalarios; en absoluto autoindulgentes, chauvinistas, retorcidos, cerrados y xenófobos como los europeos. Y cada vez que he vuelto me he convencido más.
El autor se centra, sobre todo, en el antiamericanismo francés, pero por el resto de países europeos que conozco, se puede extrapolar perfectamente, así como a los países africanos y los latinoamericanos (mucho más feroces en sus críticas, pese a todo lo que deben a USA).
No le doy 5 puntos porque el estilo narrativo es muy periodístico y se hace duro leer a veces.