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190 pages, Kindle Edition
Published February 4, 2026
«Hay algo que pertenece al mundo pero no tiene un lugar en él: una inminencia, una transitoriedad que se desplaza de uno a otro lado sin que se adhiera a nada por mucho rato; es algo que nos recuerda que se nos acaba el tiempo, que lo que vemos no durará mucho más, que en breve se habrá desvanecido junto con quienes tendríamos que haberlo preservado, pero yo no sabía de su existencia aún.»
«Buscamos la luz en los sitios más oscuros, y, como no la encontramos, tomamos la luminiscencia tenue que irradia la negrura como una forma de claridad y continuamos viviendo; para cuando echamos la vista atrás, nos parece que siempre estuvimos rodeados de una luz enceguecedora.»
«De todas nuestras creaciones, las más peligrosas son las que se emancipan de nosotros y nos dejan atrás incluso antes de que las hayamos comprendido.»
«Una opinión no muy extendida -pese a haber sido formulada por las mejores mentes, y no refutada nunca- postula que la importancia de un acontecimiento no radica en el modo en que se ha producido, sino en la manera en que -repitiéndose en la memoria, en el futuro- nos impondrá su presencia hasta hacérsenos ineludible. Esta es la razón por la que deberíamos temerle a todo incidente, y evitarlo. Una vez que nos haya sucedido, continuará haciéndolo por el resto de nuestra vida; y siempre será el mismo, y a la vez, uno radicalmente distinto, en una indefinición de la que extraerá toda su fuerza disruptiva. Ninguna tecnología -excepto la escritura, quizá- puede devolvernos la candidez que lo precedió, y fijar el acontecimiento está más allá de las fuerzas de cualquiera.»
«La realidad puede escribirse en prosa —me recordaba a mí mismo en ocasiones- pero su resultado se parece más a la poesía apocalíptica, y nadie quiere leer ese tipo de poesía.»
«Vi el latido del corazón del corazón del mundo. Nada se había perdido, en realidad: una naturaleza indoblegable que había permanecido agazapada demasiado tiempo restablecía finalmente su reinado y todo lo contenía todo y era contenido por él y eso era lo que significaba la palabra «mundo». Significaba posibilidad. Significaba potencia. Significaba una ocupación mansa. Significaba que no estábamos terminados. Y yo podía ver todo ello por primera vez con la claridad con la que veía que el zorro se había detenido al final del camino y allí me esperaba, y era como si ya no hubiese monte, como si no hubiera pájaros ni una carretera a mis espaldas y la línea del horizonte desapareciese en el aire también, reemplazada por otra cosa.
Nunca he dejado de verla desde ese día.»