Amor por el futbol. Curiosidad antropológica, una mirada al infantil que sobrevive. Amor a Francia. Apertura a la sorpresa dado el impacto social de los equipos locales. Y una llamada de atención al romanticismo, en el que buscamos creer, pero que se vence a menudo por la fuerza de la realidad, ya se trate de la pasión por los colores… o el oficio de cada uno. Lo amamos por lo que es, soportamos sus desventuras por pura fe. Lo disfruté.