El secreto de Santa Esperanza es una novela corta que consigue atrapar desde la primera página. La historia se construye poco a poco, sin explicar demasiado al principio, y eso obliga al lector a dejarse llevar sin saber muy bien hacia dónde va todo… hasta que las piezas empiezan a encajar.
El autor crea una atmósfera muy inquietante a través de frases cortas y escenas muy visuales. La sensación es casi cinematográfica: mientras lees, puedes imaginar perfectamente cada situación, cada silencio y cada gesto extraño. Lo perturbador no está tanto en lo que se muestra, sino en lo que nadie parece querer cuestionar.
Es una lectura que va claramente de menos a más, manteniendo la tensión y el misterio hasta el final. Me ha dejado con ganas de seguir explorando este universo y de leer la continuación.