Genevieve Jagger is a queer writer and witch from Scotland. Deeply involved in the literary community, Genevieve is a co-editor for Witch Craft Magazine. Genevieve’s writing can be found across the web at such locations as, X-RAY Magazine, Expat Press, and Body Fluids Lit Mag. Additional to writing, Genevieve works as a tarot reader, dealing fortunes across Glasgow.
Genevieve was raised Catholic, which has very much influenced the themes of her debut novel, Fragile Animals. She is a Scorpio, a sinner, and quite distinctly autistic. You can most often find her feeding magpies and crying over the smallness of all things.
“Criaturas delicadas” no ha sido una lectura fácil. Ni cómoda. Es una novela densa, simbólica, oscura, que hurga en la herida hasta decir: ¡basta!
La historia gira en torno a Noelle, criada en una educación religiosa súper estricta que lo impregna TODO y que llega a convertirse en su verdugo interior: se juzga, se limita, se castiga…
Y luego, aparece Moses, un vampiro taxidermista que representa justo lo que a Noelle le enseñaron a temer: el deseo, lo oscuro, lo impuro. No esperéis encontrar una relación romántica, todo lo contrario, más bien diría que es perturbadora pero que , a su vez, produce un efecto catártico en Noelle.
La ambientación es opresiva. La isla, los espacios cerrados, la sensación permanente de humedad y desgaste psicológico… todo contribuye a una atmósfera asfixiante.
Durante todo el libro, la simbología es constante y exige atención; hay que ir atando cabos y, si no estás atento, se te escapan matices. Es un libro que pide análisis y una reflexión pausada.
La autora plantea preguntas profundas sobre la culpa, el pecado, la identidad y la posibilidad de liberarse de una educación que marca la mente desde la infancia. Y lo hace sin tapujos, no busca agradar ni gustar. Nos presenta el cuerpo como algo vulnerable y frágil, pero también degradable; rozando lo sucio, incluso lo escatológico.
¿Ha sido un libro para mí? Diría que no. En ocasiones, la sensación de suciedad pegajosa y la decadencia me han deprimido. Pero sería injusto no reconocer la enorme capacidad que tiene la autora para transmitir sensaciones a través del lenguaje. La ambientación es un personaje más, una presencia que lo condiciona todo.
En definitiva, Criaturas delicadas no me ha conquistado, pero sí me ha hecho pensar. Y quizá ese sea, al final, su mayor logro.