Vivir sin jefes, trabajar desde la playa, ser tu propia marca… ¿La utopía de la generación online o la distopía de los algoritmos?
Internet nos prometió un sueño: trabajar desde cualquier lugar, tener horarios flexibles y convertir nuestras pasiones en una profesión. Pero bajo esa promesa se esconde una realidad más áspera: sueldos bajos, autoexplotación y la incertidumbre constante de no saber dónde termina el trabajo y empieza la vida. Esa fue la experiencia de Mar Manrique, recién graduada en Periodismo en plena pandemia, cuando las ofertas precarias y la falta de perspectivas la llevaron a crear Fleet Street, una newsletter sobre medios que empezó como un experimento personal y se convirtió en su trampolín profesional.
En Un trabajo soñado, la autora analiza con crítica y humor cómo el mundo digital ha transformado no solo la manera de ganarnos la vida, sino también la de construir nuestra identidad. Desde el entusiasmo de emprender proyectos propios hasta el agotamiento de vivir pendientes del algoritmo, la autora traza el retrato de una generación que creció aspirando a la estabilidad de sus padres y ha tenido que reinventarse en internet.
«He asentido, refutado y debatido con la autora, en los márgenes del libro; ella todavía no lo sabe. Gracias por hacerme pensar, Mar.» Andrea Gumes, politóloga y periodista cultural
«Leer este libro confirma que vivir de internet implica también vivir en internet, y eso empaña el sueño generacional. Una lúcida reflexión sobre los trabajos identitarios, el espejismo de lo productivo y las nuevas formas que adopta la precariedad.» Begoña Gómez Urzaiz, periodista y escritora
«Una palmadita en la espalda para que dejes de ver internet como esa utopía democrática en la que todo era posible para todos y empieces a verlo como lo que realmente es: un callejón lleno de gatos (y alguna rata) luchando por media raspa. El análisis de Mar es impecable.» Mariang Maturana, copresentadora de «La Pija y la Quinqui» y guionista
«Un viaje fascinante a través de un territorio asombroso y nunca del todo explorado: ese continente en permanente expansión que es internet. Un libro imprescindible para entender el mundo en el que vivimos —y en el que muchos trabajamos.» Juan Gómez Bárcena, escritor
Un libro en el que me he visto reflejado, que he vivido casi en primera persona y que he devorado. Me ha encantado. Muchas gracias, Mar, por exponerlo de forma tan fresca y directa, y de decirlo tan claro.
Cuando era pequeño, sentí una pasión innata por la comunicación y el periodismo que, años después, pude confirmar como una profesión. Fue un sueño hecho realidad, pero siempre he sentido que, ahora de adulto, hablaría con ese niño para decirle que no todo era tan bonito, que una cosa es lo que sientes, a lo que aspiras, la idea romántica de la profesión, y otra muy diferente lo que vives, lo que te ofrecen y las contradicciones que vives.
Insisto. Gracias, Mar, por escribirlo tan claro. Me he visto muy muy reflejado y lo he vivido muchísimo. Ya es, seguro, uno de los libros que más voy a disfrutar este año.
Descubrí a Mar en Watif y no había leído nada de su newsletter antes de coger su libro, pero cómo habla encaja tanto con la forma de comunicar que yo busco en el periodismo y la divulgación que dije "vamos a ver qué ha escrito esta chica".
Leí la muestra gratuita sin mucha fe, porque los ensayos me dan pereza; me cuesta creer que haya TANTA gente que tenga TANTO que decir y todos al mismo tiempo como para que se publiquen TANTOS libros de este género. Confieso que pensé "otra influ a la que le han publicado un libro".
...pues me enganchó y acabé comprándome el ebook en cuanto se me acabó la muestra.
Lo que dice Mar probablemente lo hayan dicho más personas antes, quizá incluso mejor. Muchas de ellas aparecen citadas en el ensayo y esa es una de las cosas que más me ha sorprendido. Pensaba (¿incorrectamente?) que los ensayos eran formatos más personales, no necesariamente apoyados en datos, como un tuit muy largo que está a la defensiva ante réplicas. Sin embargo, el ensayo de Mar (no sé otros) parece una investigación sociológica cualitativa mezclada con, ahora sí, reflexión filosófica. Para ambos aspectos del ensayo, Mar aporta fragmentos de entrevistas, artículos, obras de ficción y publicaciones académicas. Hacer periodismo data-driven también implica esto, supongo.
Aun así, hay un componente personal grande en el ensayo. Mar sabe de lo que habla porque ella es parte de quienes lo sufren. En los agradecimientos, dice: "Lo que parecía una exploración del periodismo ha acabado siendo un ensayo que encapsula, espero, el sentir de una generación que crea contenido en internet". Como parte de esa generación, y de su audiencia, creo que ha conseguido su propósito. He estado haciendo fotos a fragmentos y mandándoselos a mis amigas mientras leía el libro, y si tuviese que darles un libro para explicarle a mis padres cómo se sienten las personas de mi edad (bebés de los 90, a grandes rasgos), este sería un buen candidato, aunque quizá no pillen algunas de las referencias a series o tengan que buscar en Google el nombre de alguna red social.
He echado de menos una mayor reflexión o exploración sobre el papel de la Inteligencia Artificial (EJEM idea para parte 2 #ahílodejo). Se me ha quedado un poco corto en general (tiene unas 200 páginas), como que cuando le estaba pillando el punto, se ha acabado. Así que me he suscrito a la newsletter. MARketing bien hecho.
Leer más de 180 páginas subrayando ideas y, además, terminar el libro habiendo asimilado conceptos tan relevantes para alguien de 28 años que vive entre redes sociales, avances tecnológicos y nuevas funcionalidades no es algo sencillo. Ni para el lector, ni mucho menos para el escritor.
Mar consigue que nos adentremos en su aventura personal de maduración y crecimiento profesional en un mundo cada vez más estructurado alrededor de internet.
La Generación Z hemos crecido prácticamente a la vez que internet. Un ordenador en el despacho de nuestros padres, Messenger en la infancia, la Blackberry en la adolescencia y el smartphone en la universidad. Siempre con la sensación de que todo evolucionaba con nosotros, casi a nuestro mismo ritmo.
Y quizá por eso dimos por hecho que internet también maduraría como lo hacemos las personas.
Pero con 28 años uno empieza a entender que la madurez no es automática. En lo personal, a esta edad, uno comienza a sentar las bases de su estabilidad mental: encontramos lo que queremos, nos acomodamos en el trabajo, reafirmamos nuestras relaciones personales, etc.. Todo parece, poco a poco, ganar firmeza.
Sin embargo, Mar nos ayuda a reflexionar sobre el hecho de que internet no está siguiendo ese mismo camino. Este “ente” no evoluciona hacia algo más estable o humano, sino hacia un entorno cada vez más lejano, más agresivo y, en ocasiones, más manipulador.
Nuestra vida y nuestro trabajo han crecido moldeados por internet. Pero al hacerlo, también hemos descubierto que muchos de esos cimientos no eran tan sólidos como pensábamos. Es decir, lo que realmente aporta estabilidad no es la tecnología, sino nuestros derechos, nuestras libertades y nuestro bienestar. Y esos, con frecuencia, se ven tensionados.
Internet prometía libertad. Un espacio abierto, casi ilimitado, como un prado verde, extenso. Pero la realidad se parece cada vez menos a nuestro ideal y nos acerca más a un entorno cerrado, condicionado y poco flexible.
En este contexto, el libro invita también a replantear el sentido del trabajo. Para mí, trabajar debería acercarnos al tiempo libre, no alejarnos de él. Y, sin embargo, cada vez parece que ocurre justo lo contrario.
Internet nos prometió algo muy concreto: si eras creativo, constante y trabajabas duro, tarde o temprano podrías vivir de lo que te gusta. El ensayo de Mar Manrique parte precisamente de esa promesa para preguntarse hasta qué punto era real.
A través de su propia experiencia creando en internet, con proyectos como su newsletter, la autora reflexiona sobre algo muy reconocible para toda una generación: la sensación de que el trabajo nunca termina. Las redes, los proyectos paralelos, las ideas que aparecen fuera del horario laboral… lo que empieza como una pasión puede acabar ocupando todo el tiempo.
Uno de los aspectos más interesantes del libro es cómo desmonta la idea de la meritocracia digital. Internet sí ha democratizado la creación: hoy cualquiera puede publicar, escribir o mostrar su trabajo. Pero eso no significa que todo el mundo tenga las mismas oportunidades de ser visto. Hay miles de voces intentando destacar y muy pocas que realmente llegan a hacerlo.
El ensayo no plantea una crítica simplista a internet ni a los creadores digitales. Más bien propone una reflexión sobre nuestra relación con el trabajo, la creatividad y la visibilidad en la red. ¿Hasta qué punto queremos convertir todo lo que nos gusta hacer en una forma de productividad?
Más que ofrecer respuestas cerradas, el libro abre preguntas incómodas pero necesarias para cualquiera que haya crecido creando, trabajando o intentando hacerse un hueco en internet.
¡Qué guay leer a Mar! Es como si una amiga muy lista te resumiera, de una forma muy fresca, el panorama actual. Como dice ella, el cansancio puede convertirse en una fuente de rejuvenecimiento. Así que después de este libro me quedo con un pequeño recordatorio: aprendamos a detenernos de vez en cuando para recuperar el centro, nuestro propio centro.
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¿Nos define el trabajo que hacemos?¿El mundo corporativo es sinónimo de conformarse?¿En qué momento hemos romantizado tanto la vocación? ¿Qué rodea al trabajo soñado?
Preguntas que dan vueltas en mi cabeza y que Mar trata de una manera muy auténtica y cercana
Suma una estrella entera las referencias a Carrie Bradshaw y Paquita Salas
Mar repasa y referencia como nadie la historia de internet para entender cómo hemos llegado a este punto y desromantiza un poco todos esos nuevos trabajos que han surgido a raíz de la llegada de internet y las nuevas redes sociales
Ufff vaya libro más chulo!!! La mezcla del tema del trabajo con cultura pop es todo lo que le puedo pedir a un ensayo. Hacía tiempo que no quería terminar un libro de todo lo que lo estaba disfrutando ❤️ “¿qué sentido tiene emprender un camino si, al final, lo que buscamos es detenernos?”