Es bien sabido que a los mitos recurrimos aquellos que somos interceptados por una clara curiosidad hacia el alma humana, hacia el misterio de la vida, hacia lo sagrado y genuino en el aspecto mitológico y psicológico que aguarda el ser humano. Silvia Tarragó, psicoanalista junguiana, nos adentra en este libro como seduce la serpiente del árbol del Edén a Eva. Sinuosamente. Sigilosamente. Pero muy concienzudamente. A través del mito de Deméter, Perséfone y Hades, nos engarzamos en unas historias que silencian a Perséfone, que llevan a una búsqueda incansable a Deméter, en el que Hades se mantiene oculto, tras su casco de invisibilidad. No es de extrañar que de este mito se haya visto tanto y a la vez tan poco en estos tiempos, pero no puede haber nada más actual en lo que a psicología analítica se refiere cuando nos adentramos en este mito o mitos. Porque no solo se habla de este, sino que también se habla de otros, otros que incluso tenemos actualmente bajo el cristianismo en el que la Diosa principal no es ni más ni menos que la Virgen María. Pero volvamos al principio de todo, desde tiempos del neolítico se han visto retratadas historias y ritos en base a una búsqueda de lo sagrado terrenal, de lo sagrado misericordioso que nos proporciona llevar a cabo la invocación de la Diosa Madre, la Diosa Tierra, la Diosa que todo lo creó. Con el tiempo y desde pocos siglos después del nacimiento de Cristo esto se ha visto mermado y ya no es a la Diosa de las tierras lo que se invoca, sino que hemos dejado de hacerlo porque se ha dejado de creer en ello.
Sin embargo... Según la simbología y psicología arquetipal estos Dioses que se mantienen ya en la sombra de las sombras, siguen estando más vivos que nunca. Pues es a raíz de ellos que se tercian nuestras almas. Damos paso a un mito con cada etapa de nuestra vida, damos paso a Perséfone cuando entramos y salimos de la consulta terapéutica, a través del arte, también. Nombrar los mitos era cerciorarnos que el alma tiene una misión dada aquí y ahora, y que estamos obligados a callar así como a hablar por voluntad propia. Es en el mito de Perséfone donde Silvia Tarragó nos inculca que nombrar la sombra, nombrar lo oculto, nombrar los mundos que tenemos internos y que deben ser canalizados a través de un arte o de terapia analítica nos transforman hacia una verdad mayor. Una verdad más completa, donde el alma humana recurre a símbolos, sueños, detalles cotidianos, gestos... Y los asemeja con los mitos y los ritos. Por ejemplo, llevar a cabo rituales sencillos en nuestro día a día nos ayuda a prepararnos para algo mayor, algo que haga la vida digna de vivirse. Descender a los infiernos era ser conscientes de lo que tenemos dentro y no expresamos, de lo que nos obnubila o nos paraliza. Lo que nos hace enmudecer. Enmudecemos por orden de la sociedad en la que vivimos, mayormente. Por miedos, por prejuicios, por leyes morales que nos imponen o nos imponemos invisiblemente.
Me gustaría dejar claro que este libro ha hecho un “click!” en mi alma, porque me ha hecho partícipe del mito de Perséfone. Todos y cada uno de nosotros lo hemos sido en algún momento de nuestras vidas, esto es así y no se puede negar. Me gusta cómo la autora nos ha llevado por otros mitos para ejemplificar cosas de nuestra alma, de cómo la dualidad de cuerpo-alma siempre está ahí, formando una unidad; de cómo se retrotraen y se alimentan el pasado, el presente y el futuro en una sola y única vida. Tenemos los mitos no por fantasías propias del ser humano, sino para cerciorarnos de que existe una verdad aún mayor a nosotros, que transciende todo, que nos completa. Y esa es la clave de la psicología junguiana o arquetipal: la búsqueda incansable de un Sí-Mismo, de una individuación que nos haga decir, como dice en el libro: aquí estoy yo: consciente, completa y libre.
"Por tanto, morir y renacer, como la diosa Perséfone, se refiere también a un renacer psíquico, no solo de la naturaleza. Renacer es una capacidad del alma y está vinculada, como en tantas narraciones míticas, a un ciclo de muerte-regeneración. Cualquiera que haya vivido una época de su vida en que todo parecía desaparecer y haya sentido que la muerte y la desintegración oscurecían cualquier atisbo de esperanza, puede comprenderlo".
Puff, estoy absolutamente sobrecogida. Aunque es un libro relativamente corto, he tardado dos semanas en leerlo creo que debido a lo complejo de integrar lo que nos explica.
La forma que tiene de hablar de la sombra, lo oculto, del arquetipo de lo divino.
Hace tiempo que me interesa el concepto De Dios, del numen; la idea de observar la mitología como un reconocimiento psicológico de las civilizaciones antiguas, conocimiento que se trasladaría a la alquimia en el medievo…
Una idea me impactó mucho, conceptualiza la psique, como algo que antes se asociaba con el alma, ahora la psique se asocia al cerebro con sus exámenes y descripciones científicas y parece que el problema está resuelto.
Es necesario volver a reconocer que, por mucho que podamos hacer una valiosísima descripción científica del mundo y el cuerpo, existe todo un misterio dentro y fuera de nosotros que van más allá de las nociones racionales.
Aún así, la autora hace una pequeña crítica a los movimientos new age que parecen proponer soluciones milagrosas, todo esto dentro de un sistema que nos quiere efectivos, incapaz de asumir que la exploración de nuestras oscuridades y nuestra sombra no necesariamente nos mejora en el sentido positivo del término. Toda explicación es fácil que requiera de su depresión catártica.
Me voy a leer toda esta nueva colección Anima de Wunderkammer dirigida a una espiritualidad amplia y contemporánea, tiene muy buena pinta.
El ensayo se estructura en dos partes. En la primera se hace un recorrido por los mitos femeninos relacionados con el inframundo y la fertilidad. En la segunda se establece la relación entre esos mitos y como están en nosotros y cómo usarlos para entendernos. Si bien la primera parte es interesante, creo que es más "útil" la segunda. Me ha interesado mucho como contrapone la sociedad occidental, centrada en la luz, el foco, y con la oriental, que elogía la sombra, el silencio. Como Pérsefone, el viaje al inframundo, a nuestra oscuridad, a nuestro silencio, es el viaje que conduce al autoconocimiento, a la misma luz, a desentrañar nuestros secretos, nuestros misterios. Me ha parecido muy acertado el equiparar a las diosas de fertilidad y de inframundo con la Virgen María. Es un texto profundo; require atención y quizás algún conocimiento previo. Es el primer texto de la editorial Anima que se a a centrar en textos de astrología psicológica y otras ramas de la espiritualidad. La portada y su marcapáginas no pueden estar mejor pensados.
Este ensayo me ha parecido profundamente interesante y está estructurado en dos partes bien diferenciadas. En la primera, la autora explora cómo las diosas influyen en los arquetipos de la psique humana, combinando mito y análisis psicológico de una manera muy enriquecedora. A través de este enfoque, muestra cómo los relatos mitológicos pueden ayudarnos a comprender mejor nuestra propia vida y nuestros patrones internos. Todo ello se presenta desde una perspectiva claramente psicoanalítica, respaldada además por datos sólidos y una bibliografía muy cuidada.
La segunda parte se adentra en el aspecto más oscuro de la psique humana. Aquí el tono es más teórico y reflexivo, con un enfoque ensayístico que profundiza en cuestiones más complejas del psicoanálisis. Aunque resulta igualmente interesante, se percibe como un espacio más personal donde la autora desarrolla sus propias reflexiones.
En conjunto, es un libro que no deja indiferente. Si te interesa la mitología y la psicología profunda, es una lectura muy recomendable. Y, como cierre, me quedo con estas palabras de la autora, que resumen muy bien la esencia de la obra:
“El principio femenino sagrado en Occidente lleva enmudecido y denostado desde hace más de cuatro mil años y con ese movimiento seguimos negando el Hades, lo que supone la paulatina degradación de nuestra relación con el alma, lo trascendente y, por tanto, con la naturaleza.”
Uno de mis objetivos de 2026 es aprender más sobre la mitología griega, y escribir reviews del arte, entonces cuando entre a la librería y el titulo me llamo la atención, así que sin pensarlo me lo lleve! no suelo hacer esto pero gracias a dios que lo hice. Me encanto, 5 estrellas, no solo aprendí sobre la mitología sino también profundice sobre los arquetipos de Jung, sobre como en lo contemporáneo le tememos al Hades y no nos cuestionamos. Encontré este libro en un momento de introspección mía, de qué hacer con mi futuro y este libro confirmó mi interés por la psicología, como las personas piensan como piensan y que estas ideas colectivas tienen más años que la propia humanidad. Un gran concepto del libro fue “ recuperar el politeísmo del alma” y como estas no son ni personas ni cosas externas a nosotros sino que los mismos dioses viviendo EN nosotros. Habla de la importancia del silencio, el alma y la muerte, Hades, y la degradación de la relación con estos y con la naturaleza, que yo creo que nos hace más robots.