Aún ser una historia muy corta, me ha gustado bastante. En esta primera parte, de una serie de novelas policiales, conoceremos a Eva, una detective que intenta resolver crímenes en un único lugar, La Estación. Pero, también, veremos su progreso y su lucha con sus propios traumas y duelos emocionales.
En este relato, no sólo tendremos misterio, suspense, investigación y crímenes, también aparece esa parte sentimental que intenta lidiar nuestra protagonista. Además, de un don, muy especial, que ella posee, que consigue que en esta historia no puedas parar de leer.
Los personajes están muy bien definidos, aunque me hubiera gustado conocerlos un poco más a fondo. Pero, supongo que, cuando se publique el resto de libros, iremos sabiendo más de ellos. Por otro lado, hay escenas que me da la sensación de que ocurre todo muy deprisa, y por ello, le ha faltado un poco más de dedicación a la narrativa, con el fin de conseguir más intriga a los sucesos que nos iba contando la protagonista, en su ambientación.
Ha sido una lectura sencilla, pero que, aún así, ha sido muy entretenida. Y por último, decir que, lo que más me ha encantado de este relato, han sido las maravillas reflexiones que nos vamos encontrando en casi todas sus páginas, tales como: ¿En que momento las creencias de las personas se hicieron más importantes que la emoción más profunda del ser humano?; ésta y muchas más, consigue, la autora, que el lector/a piense en cada una de ellas.
Por lo tanto, se trata de una historia corta, pero con una buena trama, que a los apasionados del thriller no se pueden perder.