Balneario narra el destino entrelazado de dos familias gallegas a finales del siglo XIX y principios del la de un indiano y sus descendientes, empeñados en construir y mantener un balneario en la frontera con Portugal, y la de un campesino que lucha por abrirse camino, primero en Galicia y después en Cuba y Nueva York, buscando redención y prosperidad. Inspirada en hechos reales, la novela explora el ocaso de una clase social que perdió todo su esplendor tras la Guerra Civil y el retrato de la emigración a Nueva York de principios del siglo XX, marcada por el esfuerzo, las traiciones, los amores imposibles y el dolor y la culpa por el abandono.
Hay libros que lees y que te llegan muy adentro. Balneario, es, sin duda, uno de ellos. Desde la primera página sentí que algo me atrapaba, una fuerza silenciosa que no me dejó soltar el libro hasta la última línea. La primera parte fue poco a poco por falta de tiempo, pero casi medio libro me lo he leído robándole horas al sueño porque me fue del todo imposible dejarlo (un mes para la primera mitad y una tarde noche para la segunda). No sé si fue el ritmo, la atmósfera, las palabras exactas en el lugar exacto o esa forma que tiene el autor de hacerte sentir que estás dentro de la historia, al lado de los personajes como el cámara que está rodando una película, casi los tocas.
Y lo que más me ha sorprendido, lo más inesperado, algo que jamás me había sucedido con un libro: odiar a un personaje. No con la distancia que te da la lectura, no fue un leve rechazo, sino un odio profundo, visceral, de los que te revuelven por dentro. Y eso es la prueba más rotunda de que esta historia está viva, de que sus personajes respiran y sangran como si fueran de carne y hueso. Basada en hechos reales, si esta persona fue como la describe el libro, estamos ante el mayor villano que me he encontrado. ¿Cómo alguien puede llegar a ser tan HdP?
Balneario me hizo sentir. Me hizo vibrar, enfurecerme, emocionarme.