“Tengo que decir que el texto mismo me produjo la impresión de un enigma. Me parece haberlo leído en silencio, a la rápida, pero profundamente, sin acceder a otro contenido que el de las imágenes y el de la cadencia de los endecasílabos que causaban, en la frecuencia de la lectura, el efecto de algo que se aleja mientras se consume y resplandece discretamente.”
“En los años siguientes, le pregunté muchas veces a Martínez qué había pasado con Un texto a la deriva, que por qué no lo publicaba. Sonreía y decía que no le parecía que estuviera listo aún. O sea, no había apuro, los libros tienen su propio tiempo, no hay necesidad de alterar el silencio.”
Roberto Merino, “Un cauce recobrado”, en este libro