Iseult y Manfreddi se conocen en un tren camino a Roma. Ambos se sienten inmediatamente atraídos, pero mientras él se enamora con la fuerza de la juventud, ella se encuentra en una búsqueda espiritual que la llama desde un plano más alto. Sus paseos por las galerías, plazas, ruinas y templos de la ciudad eterna realzan las reflexiones en torno a lo que piensan y sienten. Entre dos mundos, publicada en 1914, fue una novela expone con libertad las contradicciones y la vida interior de una mujer en una época que exigía silencio, recato y obediencia. La reconocida cronista Inés Echeverría, de seudónimo Iris, a través de diálogos vibrantes y tensiones afectivas, explora en esta novela las profundidades del amor y sus límites.
La historia es compleja y extraña, profundamente burguesa a más no poder (por algo la autora lo escribe originalmente en francés). La relación amorosa no me termina de convencer, el delirio místico se desarrolla muy hacia el final, disfruté todo la parte del arte y la ciudad de Roma. Creo que el libro se podría disfrutar y comprender muchísimo más con un buen prólogo y notas al pie, en ese sentido la edición dejó mucho que desear.