digo cascada y el viento arde explora la mudez y la imposibilidad de decir, primero en relación al trauma y la memoria, luego desde la limitación del cuerpo y, finalmente, como potencia. Frente a las reflexiones abstractas de la filosofía acerca de los límites y la insuficiencia del lenguaje, estos poemas convierten las preguntas en cuerpo y las despliegan dentro de nosotres. ¿Cómo podemos decir aquello que no recordamos? ¿Qué palabras o gestos pueden nombrar una garganta desgarrada? ¿Los bordes unen o separan? ¿Y si en vez de mantener las distancias o intentar cruzar al otro lado, aprendiéramos a habitar esas fisuras?
Las voces (o las manos) que hablan en estos poemas son múltiples, abiertas, porosas. Todo se agrieta y, al mismo tiempo, las cosas pierden sus contornos. El cuerpo es casa y paisaje, la boca se llena y se vacía de escarabajos, los pronombres mutan, lo que está dentro también está fuera, y el cristal que separa los sueños de la realidad, el pasado del presente, una palabra de otra, se resquebraja. Cada poema es un umbral donde el lenguaje fracasa, pero de esa confusión surge todo un mundo: un bosque para las criaturas mutantes, enmudecidas, olvidadas. Un futuro, tal vez, dislocado y abierto. Como una herida.
Iosune de Goñi García es escritora, fotógrafa y traductora. Estudió los grados en Filosofía y Estudios Ingleses, y los másteres en Estudios Comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento y en Formación del Profesorado. Actualmente compagina la creación artística y literaria con la coordinación de talleres, clubes de lectura y charlas sobre cultura y discapacidad.
Es autora de los poemarios en euskera Iparreko basoak (Egile Berriendako XXVIII. Euskarazko Literatur Lehiaketa, 2019), Gorputz baten aztarnak elurretan (Pasaia Hiria Poesia Saria, Bermingham, 2022), Itzalak uraren azpian (Egile Berriendako XXXI. Literatur Lehiaketa, 2022) y Ahizpa beltza (Balea zuria, 2024). En castellano ha publicado dos obras que combinan poesía y fotografía: Trenza roja (2020), junto a Inés Martínez, y El silencio es una cualidad de los bosques (Revista Mirlo, 2025), en colaboración con Carlos Asensio. Su última publicación es digo cascada y el viento arde (ediciones en el mar, 2026), obra ganadora del IV Premio para Proyectos de Poesía en el mar.
Algunos textos de su autoría también han aparecido en revistas y antologías literarias, y durante varios años publicó artículos de opinión en la plataforma virtual de Euskal Idazleen Elkartea. Por último, ha participado en proyectos colaborativos como el ciclo de danza y poesía Ella poema (2017-2026) y la exposición de poesía e ilustración Contraespacios/Kontraespazioak (2022).
sigo conjugando el conjuro. el conjuro que arde en estas manos, cuyos límites no conocen ni el lenguaje ni el del habla ni el del frío. dice Iosune que el dolor es el pétalo de un cuarzo. y yo cojo el corazón y lo estrujo y siento estas palabras como mías y como suyas y como ellas que supuran sangre y gritan muerte pero dicen vida. el hilo intertextual se hace, la vida gime, el dolor se acentúa. dices cascada y el viento arde y todo grita y yo me agrando.
(no suelo publicar reseñas, pero quería dejar unas palabras para este poemario bellísimo que me ha atravesado el corazón)
El leve peso de este libro me ha acompañado fugazmente, pues lo he devorado a la luz de los amaneceres, camino del trabajo, en los albores del nuevo año. Sin embargo, sé que los versos de Iosune van a resonar largo tiempo en mi memoria...
He sentido tensarse en mi alma un hilo de seda azul entre mi pensamiento y su palabra, como si habláramos una lengua común que no tiene nombre (todavía) pero que ella ha sabido transcribir a partir del viento y del agua:
"nunca podré recordar las geometrías imposibles que ardían en el cielo mis ojos antes de tus ojos"
Solo puedo recomendar este libro. Que belleza y que dolor. Gracias Iosune por el regalo que has hecho a los seres sensibles y a las criaturas invisibles de este mundo. <3
Me alegra tantísimo haberlo leído.. qué pasada de poemario, ya no es únicamente el universo tan atmosférico y fascinante que crea -los bosques, los insectos, el fuego, las membranas y los colores... para vertebrar toda una temática del silencio, de violencia, del lenguaje y su poder- es que el ritmo de su escritura es hipnótico (de los propios versos hasta la estructura hasta el caligrama de la forma del escarabajo) y la mezcla de idiomas muy orgánica
Y una de las mejores cosas es que te despierta las ganas de escribir. No puedo no recomendarlo.
"abrir mi herida y acogeros dentro" eso hace Iosune en estos poemas mientras teje una "fungifonía infinita de conjuros y plantas y libélulas y brumas" porque "ella era un halcón atravesando la escritura she herself is the writing"
💜🌌❄️🌿💙
🌬️ vosotras que leéis estos poemas dejad que los gestos pronuncien lo que las cuerdas olvidan no temáis la desfiguración romped así el maleficio prendednos fuego neblinadme liquenizaos que las sílabas vuelvan a arrastrarse 🌬️
Qué decir de este poemario si desborda el lenguaje y los sonidos y los gestos y todo lo micro y macro del cosmos. Solo tengo palabras de admiración y agradecimiento para Iosune por este regalo en forma de cascada y viento que arde azul entre las cuerdas vocales.
"volver a casa significa trenzar con nieve y rocío una corona para las hadas tocar los bordes de lo vivo y lo invisible llevarse los dedos a la boca y libar el polen.."
Iosune compone un magnífico abanico de poemas que hablan del dolor y la palabra, del cuerpo y del silencio, de enhebrar mensajes con las manos y tocar un nuevo lenguaje con los dedos del viento. Utiliza la piel en profunda interacción con la carne y de ahí transforma y crece. Hay algo de mitología y magia en sus palabras. Una pequeña maravilla poética.
siempre intento llegar a los libros sin saber demasiado de ellos. me gusta sorprenderme, imaginar, no esperar algo y encontrarlo de repente. así intenté llegar a las palabras de Iosune y creo que lo conseguí.
en “digo cascada y el viento aire” asistimos a la pérdida del habla. la mudez y la imposibilidad de decir el trauma, la enfermedad, el cuerpo. la memoria, los recovecos del lenguajes, las manos y mucho más será todo eso que nos permita sumergirnos en estos versos. entre tres lenguas diferentes nos adentramos en este bosque, este líquido, este micelio.
los poemas se van abriendo como las alas de un insecto, como las ramificaciones de los hongos nos atrapan las palabras. ¡qué irónico que la imposibilidad del habla, el límite y la imposibilidad del lenguaje nos traiga estos versos tan bellos, delicados, dolorosos, viscosos!
¿cómo desbloquear aquello que no somos capaces de recordar, cómo hablar de ello si no hay lengua posible, qué gesto, qué signo será capaz de acercarse al borde de esta garganta que se desgarra? ¿se puede habitar el límite? ¿es la herida una apertura o en realidad algo que se está cerrando y nos aleja?
poemas, diarios, imágenes y caligramas, podemos encontrar de todo en «digo cascada y el viento arde» y ya solo por esto me parece increíble este trabajo de escritura y edición. más allá de esto, la voz poética que Iosune de Goñi García utiliza aquí es maravillosa, capaz de crear versos preciosos, imágenes cautivadoras, tangibles, caminamos por un bosque o quizá nos sumergimos en un medio acuoso o, sencillamente, nos encontramos bajo tierra entre hifas y raíces, minerales y piedras brillantes.
oscuro y brillante este poemario os atrapará. gracias por crear un bosque donde reunirnos todas las que llevamos puñales en las manos.
un libro para leer despacio, paladeando y disfrutando, analizando, dejando que todo cale en nuestros huesos.
Un poemario mágico, ritualístico y visceral. Me ha inspirado a muchos niveles y he conectado también de manera muy profunda. Gracias Iosune por hacer lo que haces 💖