No soy un tipo violento. Solo mato por trabajo. Limpio. Preciso. Sin huellas. Acepto pocos encargos al año y siempre me prometo que será el último. Hasta que veo su fotografía y sé, desde el primer instante, que va a ser mi perdición. Debía observarla, conocer sus rutinas, elegir el momento exacto. Es lo que siempre hago. Pero esta vez algo empieza a resquebrajarse. En lugar de vigilarla, me obsesiono con ella, analizo cada gesto suyo, cada expresión. Y cuanto más me acerco, más se rompe la única ventaja que el control.
Si te gustan los thrillers
obsesión y doble vida,tensión psicológica constante,personajes que cruzan límites sin darse cuenta,y decisiones que no tienen vuelta atrás……esta historia es para ti. Pero no te quedes mucho tiempo delante de la ventana.