Gabriela Bejerman, estrella pop del under porteño, diva de la poesía de los noventa, de la noche a la mañana, decide tener un hijo y formar una familia. No más fiestas electrónicas, no más drogas de diseño. Ahora hay que acostarse temprano para levantarse temprano, hacer ejercicio, cocinar todos los días, entrar en el loop carcelario de la rutina familiar. Entre yoga y puteadas, sueños desopilantes y cachetadas de realidad, hoteles con spa y mascotas enfermas, euforia y estrés, Diario de familia es la comedia crepuscular del glamour perdido. Heroína encabritada e irritable, diosa en crocs, ojerosa y radiante, harta hasta la médula, Bejerman bufa contra la institución familiar, contra su propia familia y la de todos, al mismo tiempo que la celebra de manera intensa y conmovedora, con una escritura que juega en las ligas mayores de la poesía argentina contemporánea. Bienvenidos al reality show de los Bejerman, un lugar en el que se dice sin tapujos todo aquello que la máquina familiar reprime: la confesión despampanante, el desahogo brutal, una repartija hilarante de palazos a lo bestia. Como una cámara insomne, en este libro genial, Gabriela Bejerman carga las tintas para registrar el caos cuántico de un misterio sin resolver: cómo vivir juntos.
Gabriela Bejerman (Buenos Aires, 1973) es una escritora argentina.
Comenzó a escribir novelas a los 14 años. En 1999 publicó su primer libro de poesía, Alga (Siesta). Le siguieron Crin (Belleza y Felicidad, 2001), Pendejo (Eloísa Cartonera, 2002) y Sed (Cencerro, 2004). En 2004 publicó Presente perfecto, un libro compuesto por dos novelas breves, con la editorial Interzona, publicada con el subsidio de la Fundación Antorchas, cuyo jurado fue César Aira. En 2009 publicó la novela Linaje, con la editorial Mansalva y Astra y Oster con la editorial uruguaya La Propia Cartonera. Además, entre 1997 y 2001 coeditó, junto a Gary Pimiento, la revista Nunca nunca quisiera irme a casa, que coincidió con un momento de auge de la joven poesía porteña y generó un cruce de públicos y artistas de distintas esferas. Durante esos años incursionó en la performance poética y de allí se extendió a la música.
En 2007, bajo el seudónimo Gaby Bex, editó Mandona, álbum que incluye canciones y también combina la poesía con la música electrónica.
En 2014 publicó una compilación de cuentos titulada Heroína por el sello editorial Mansalva. Además, debuta como directora de teatro con su obra Campo Cascada, inspirada en la escritora norteamericana Jane Bowles.
No es un mal libro, creo que es muy realista. Desde la transparencia con la que narra sus emociones y la perspectiva de ella es muy importante, me parece que se aborda poco el egoísmo que habita en el corazón de la mujer que es madre, madrastra y amante. Porque es una tontería pero ahí va.
No empatice, desde su relación con Cosme y con hijastra, imagino que al no ser madre no la entiendo y la veo como una pelea constante con hijastra y una glorificación al primer hijo varón. Es un poco feo verlo así.
El lado egoísta de que un padre agonicé me pareció interesante, nuevamente no lo comparto. Al haber pasado por esa situación me permite ver una otra perspectiva.
No volveré a leer este libro y ciertamente no sé a quién recomendárselo de mi círculo. Es la lectura de enero 2026 de Bukku.
Tiene partes muy lindas y subrayables aunque se me hizo un poco repetitivo. El hastío y el vaivén de emociones de la maternidad es algo que no he vivido aún pero con lo que puedo empatizar, pero el formato diario tiene algo que puede resultar redundante. Creo que es un formato/género con el que tenes que conectar muchísimo con la forma de escritura y voz narrativa o tener una curiosidad especial por esa vida particular que se narra. Recién al final volví a engancharme más con la enfermedad y deterioro del padre, aunque también se me hizo difícil de leer por motivos personales. Es muy loca la dualidad de cuando algo te engancha y a la vez te duele/aleja justamente porque te resulta reconocible.
Mención especial para la edición de este libro que es preciosa, la tapa, la calidad de las hojas!! Hay muchos detalles muy lindos.
El libro empieza bien, dinámico, divertido por momentos. Incluso podría decir que hay dos libros dentro de este libro. Uno que va contando la historia de la familia y sus amigos, conocidos, etc. y el otro que vuelve una y otra vez sobre la agonía del padre de la autora. Una y otra y otra vez. Resulta bastante sobreabundante
Me gustan mucho los libros en los que me siento compartiendo confidencia con los autores, que me hacen sentir que somos amigos. Así lo pase con Gabriela: Diario de familia lo sentí como una conversación donde se comparte (con la transparencia con la que se le cuentan las cosas a la gente que se quiere) lo lindo y difícil que resulta a veces vivir la vida ❤️🩹 3.5
me pareció insoportable de leer. será que tampoco conecto mucho con el formato “diario” pero la realidad es que me pareció redundante la mitad del tiempo y un cuarto del tiempo lo sentí completamente absurdo. tiene algunas cosas interesantes sobre la familia y el duelo pero no mucho. muy olvidable 🫠
Tiene unas reflexiones muy muy hermosas como por ejemplo “me di cuenta de que la familia es un verbo: cuidar” pero también tiene muchas páginas y por momentos lo sentí muy redundante.
Amo el género de los diarios y hay muchos subrayados a los que voy a volver!
Me cuesta este formato cuando no logro empatizar con el autor, como sucedió con este libro. Aunque también me parece injusto dar puntuaciones a los sentimientos ajenos. En fin. Tiene algunas frases de reflexiones que me gustaron pero hasta ahí.
Es una catarsis de una persona que por momentos sufre y por momentos ama a su familia, con muchos lugares comunes. Por momentos parece que no fue editado, quizás era intencional, pero ese detalle hizo que no llegue a disfrutar esta propuesta de lectura.
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