Comentar el último libro de Uclés, que viene encima con premio, tras su polémica de Arturin tiene la dificultad añadida de que cualquier lo va a leer condicionado por el partido que haya tomado. Por resumir, o no redundar, creo que Uclés hubiera salido ganando en lo material acudiendo, cumpliendo, haciendo el paripé. Su editorial estaría más contenta, su agente estaría más tranquilo, el mundillo literario donde Arturin tiene su peso estaría complacido y todo el mundo, hasta Trump, sería más feliz en general.
Por eso que su decisión fue valiente, no le salía del cuerpo compartir sarao con un cretino como Aznar y no fue, y como Aznar es un modorro y un mastuerzo hay que ser muy subnormal para acusar de sectario a alguien que no quiere compartir nada con semejante energúmeno, ni un cartel. Al revés, parece algo honroso, algo de reconocer, más sabiendo que muchas criticas que iba a recibir estarían condicionadas por esto, y no por el libro que saca. Aznar es un payaso y en tiempos normales no debieran invitarlo ni a las comuniones de sus sobrinos nietos debiera estar repudiado por la sociedad.
Dicho eso, es decir, aclarando que en este asunto soy team Uclés, ahora toca el libro, estoy seguro de que habrá gente que critique el libro para criticar al autor, pero, ojo cuidado, el reciproco también es cierto, habrá gente que diga que el libro es mejor de lo que es por apoyar a Uclés, y ambas me parecen injustas. Retomando recuerdo que a mi La peninsula como que no, macondizar la guerra civil era justamente eso, macondizar la guerra civil. No me pareció una ideaza, ni me gustó especialmente la ejecución. No tengo nada contra el estilo y la escritura que bueno, era coherente con lo que se planteaba aunque a la vista de los recientes acontecimientos son muchos que la han ridiculizado (en realidad la premisa ya me parecía algo chorra, pero insisto, gente de veinte igual no piensan igual) pero tampoco me parecia algo bochornoso. Lo que si apesta es lo de la guerra civil otra vez, pero que se le va a hacer, sigue teniendo su público.
Por terminar con Uclés, leo un titular donde dice que ójala España descubriese la barcelona literaria. Vale David, salvo por la bibliografía de Mendoza, Vazquez Montalban, Marsé, Zafón y tantos y tantos otros estoy seguro de que Barcelona es una absoluta desconocida en terminos literarios. Nota mental, no leer entrevistas de autores antes de leer sus libros. Gensanta.
En La ciudad Uclés vuelve a recurrir al pupurri, dile pupurri o sangría de fiestas de pueblo dónde igual te entra el vozka que el tropezón de melocotón, y para ello recurre a un ramillete de nombres nobles, la mayoría finados aunque alguno de actual como Perez Cruz que no se si debe desconfiar (otros menos como Fermín Cacho), a quienes mete en el bote de ketchup, le da varias vueltas, unos malabares, un par de patadas, y suelta sobre las ojas en torno a una premisa algo Saramagiana que se sostiene malamente.
El tema es que todo suena a cosas que han hecho otros antes, igual te digo Saramago que Woody Allen (un Allen ya muy menor) en Medianoche en Paris o Zafón que también sale (el título es más Zafón que el propio Zafón, y a mi leer a Zafón ya me dejaba mal cuerpo), con el recurso tramposo y, a mi juicio, facilón, de tirar de personajes conocidos como Laforet o de Picasso que en mucho casos no pueden defenderse y tampoco sabes a cuenta de que los cuela. Si además le añades el anzuelo de esa barcelona literaria idealizada que desde luego hoy no existe, además entiendo que sea «premiable», considerando que gran parte del mundillo literario está alli y pocas cosas les gustan más que estos ejercicios de onanismo autoreferencial. Vete a hacer una novela literaria de Albacete si eres valiente.
Las conclusiones no difieren mucho de la peninsula, agradezco eso si que sea menos de la mitad de páginas, pero le veo demasiados las costuras a la función y el resultado final, me temo, no las justifica ni las tapa, es más, tanto refrito y tanto material reacondicionado me aburre bastante. De nuevo me cuesta decir que esta escrito como el culo, no, incluso se reconoce cierta dosis de imaginación y fantasía, ahora, no lo considero fresco ni suficiente para aprobar y tengo claro que esto para mi no es.