Extraordinario y divertido libro infantil sobre la amistad y los problemas de la educación escolar occidental.
Vicente es un chico muy inteligente a quien le molesta la escuela, y ha sido cambiado constantemente de una a otra. Su nueva escuela está llena de niños y maestros demasiados inocentes, empezando por Javier, su compañero de banca, quien tiene muchos problemas para entender lo que enseñan en la escuela. Vicente, no teniendo más remedio, decide darle una mano.
Me fascinó el sarcasmo y la ironía con la que Vicente, el narrador, describe la historia. Aunque el libro es para niños, y lo leí con mis hijos, estoy seguro que mucho del sarcasmo se les pasó por alto de tan bueno que es, pues se necesita cierta madurez para entenderlo todo. Aún así, Vicente se queja de todo y hay tanto sarcasmo, que resulta divertido para todos.
Aunado a esto, la historia es muy bonita: Javier es un chico que tiene problemas con las materias comunes en la escuela: matemáticas, historia, y especialmente español, pues escribe muy mal. Vicente, conmovido por la inocencia de su compañero, decide ayudarlo, y descubre que Javier es muy bueno para armar cosas, y se da cuenta, con un punto de vista super moderno para un libro escrito en 1996, que el sistema escolar no es el adecuado para su amigo, y decide alentarlo a que lo sobreviva y espere a un momento donde pueda poner en práctica sus talentos.
Divertido, inteligente, e incluso conmovedor, se me hizo una joya... lástima que sea tan breve por ser un libro infantil.