Todo empieza en la Barcelona de posguerra, cuando una joven provoca accidentalmente un fenómeno que sume a la ciudad en una oscuridad total.
La luz se va en Barcelona todo un día, la solar y la artificial. Solo sobreviven una sutil claridad que nadie sabe de dónde procede y el resplandor del fuego. Las Barcelonas que han existido convergen y se superponen en el mismo lugar: reaparecen edificios desaparecidos y surgen otros del futuro. En ese territorio donde conviven tiempos y miradas que jamás debían coincidir, la ciudad queda desbordada por todas sus épocas.
El suceso provocará que un puñado de escritores y artistas vuelvan a la vida y se crucen en encuentros improbables. Así, Picasso hará llorar a Simone Weil, y Cortázar retratará a Laforet; Gaudí barnizará a los transeúntes; Bolaño se adelantará a su muerte; García Márquez huirá en una barca y George Orwell protegerá a Montserrat Caballé, Núria Espert y Jordi Savall de los proyectiles de la guerra. En medio de esta ruptura del tiempo, un fotógrafo capaz de revelar con su cámara lo que aún no ha ocurrido y muchos otros personajes unirán sus artes para intentar comprender qué ha pasado y cómo recuperar la luz perdida.
82º Premio Nadal por su cuarta novela «La ciudad de las luces muertas», a la venta el 4 de febrero de este año.
Su tercera novela, La península de las casas vacías (Ediciones Siruela), fue galardonada con el Premio Cálamo Mejor Libro del Año 2024, el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio Espartaco a mejor novela histórica, el XX Premio Dulce Chacón, el Premio San Clemente, el Premio Kelvin 505 a mejor novela fantástica, el Premio a mejor novela del festival 42 y el Premio Andalucía de la Cultura. También fue la candidata española al Premio de Literatura de la Unión Europea 2025 y fue finalista de la VI Bienal Vargas Llosa. Ha alcanzado 25 ediciones en año y medio y ha vendido más de 300.000 ejemplares, siendo elegida uno de los bestsellers de los años 2024 y 2025. La novela está siendo traducida a más de quince idiomas. Entre ellos, al francés, portugués, italiano, danés, rumano, lituano, checo, alemán o griego, y ha recibido los halagos de Joaquín Sabina, Iñaki Gabilondo, Ian Gibson, Leonardo Padura o Irene Vallejo. Fue elegida la mejor novela española del año por el jurado de la lista anual de Babelia (2024).
También ha publicado las novelas Emilio y Octubre (Dos Bigotes) y El llanto del león (Premio Complutense de Literatura 2019), y fue galardonado con la beca Leonardo, la beca ministerial para la Creación Literaria y la beca Montserrat Roig. En sus obras predomina el realismo mágico.
Ha trabajado en Alemania, Suiza y Francia. Actualmente escribe para La Vanguardia, El País, Diario Jaén y La Ser. También ha participado en varios festivales literarios: Centroamérica Cuenta, Festival Eñe, Hay Festival, Book Friday o Literaktum, y clausuró la Biennal de Pensament de Barcelona.
La península de las casas vacías fue interpretada en audiolibro por Aitana Sánchez-Gijón y será adaptada al cine.
Podría haber creado una novela increíble. Pero se queda en algunas imágenes muy bonitas, haciendo coincidir en un contexto disparatado personajes reales que mata en ficticios, y total, para que no participen en la narración de nada…
Esa ansiedad por querer incluir a todo ser viviente y ficticio en la historia de Barcelona le lleva por ejemplo a incluir a Freddy Mercury (oh, maravilla) para reducirlo a decirnos que tiene sida (oh, qué simpleza).
Y así con unas cuantas decenas de personajes.
Que sí, que es una idea muy bonita que además se puede usar como crítica al (mal) trato de colectivos discriminados, pero se supone que esto era una novela, no un portal de Belén cargado de muchas figuritas que no dicen nada, en este caso un Portal de Barcelona literario y fascinante, pero escrito con prisas, sin correcciones de estilo, repleto de incoherencias en una trama infantil que se quiere salvar a fuerza de camuflar como realismo mágico lo que en realidad es un collage malogrado de ciencia ficción sin asentar con un surrealismo apresurado.
Me ha llamado la atención que mencionando a Terenci y Ana María Moix y a Montalbán no exista ninguna referencia a Maruja Torres, tan emblemática desde entonces junto a ellos e incluso hoy en día y desde luego esencial en ese mismo entramado.
Tal vez sea por mis hábitos lectores de hace treinta años, pero hablar de Terenci Moix y Vázquez Montalbán sin mencionar a Maruja Torres es como hacer paella y no echarle arroz.
De todas formas mejor para ella, porque reducir a Terenci Moix al lío sexual de una noche oscura me ha parecido grotesco.
En general con el 80% de los personajes apenas ofrece algún dato estandarizado cuando no inventado. (Dios Mío, Qué Ha Hecho con Julio Cortázar). La miseria con que habla de Picasso sin contextualizarlo en alguna trama también me ha chocado, busca colgarse una medallita sin escribir o aportar algún dato. Pero bueno, en realidad es que trama no hay ninguna…. Su Carmen Laforet imaginaria desea que siempre sea de noche para estar inspirada y se cumple su deseo, desaparece la luz, coinciden todos los tiempos en el mismo espacio, el plan para recuperar la luz es robar una bombilla gigante y ¡en una avioneta! colocarla en la cúspide del cielo….. Menos mal que la propia Laforet escribe su deseo inverso y la luz vuelve….
No ha conseguido dar coherencia alguna a tanto personaje bonito que se camea en la novela. Vendría a ser como la película Torrente de Santiago Segura en una versión refinada y literaria. No importa la trama, mete mil cameos de famosos y rellena, que no se cuenta nada pero queda bonito, cambia la letra a tamaño 14 con doble espacio entre líneas y ya tienes las 200 páginas.
Ojalá David Uclés tenga tiempo y dinero para llevar su maravillosa libertad imaginativa a una novela que sea literatura y no mercado.
“¡Qué tímida, señorita! ¡Espabile! Si no, los hombres se la comerán. Hemos de andar bien despiertas y dejarles claro que no estamos a su merced ni bajo su yugo, que la intelligència no té sexe! Porque hasta el hombre más querido nos haría firmar para que no escribiéramos nunca más. ¡Así que luche contra su timidez!”
Un día, la luz se va de Barcelona, y la ciudad queda sumida en una extraña oscuridad. Hay un pequeño atisbo de luz que nadie sabe de donde proviene, ni siquiera los históricos personajes que desfilan por esta historia.
Las comparaciones son odiosas, lo sé. Y no debería comparar una novela en la que creo, falta trabajo y mimo (por parte de su editorial) con una obra cuidada y documentada como lo es “La península de las casas vacías”. Pero obviamente, es inevitable conectar las dos obras del autor. Cuando este verano leí la Península me quedé totalmente atrapada y fascinada por su historia, por lo bien documentada que estaba la novela, el cariño, el esmero, la pasión que se ve reflejada en ese libro… Para mí fue una sorpresa, y descubrí un libro y a un autor sin igual. Así que sabía que leería este libro, pero también quería ser precavida, no crear expectativas, porque ya sabemos cómo son los fenómenos literarios y los premios…
¿El resultado? Bueno, para mí, y bajo mi opinión completamente subjetiva, es una novela que no merece la pena. Un chasco y una decepción. Una historia que tiene un primer capítulo que te hace decir: “oye, qué guay, pues a ver por dónde tira esta historia”. Y la historia tira por la nada misma: un desfile de personajes históricos, representantes de las distintas artes, que interactúan entre sí en una oscura Barcelona que actúa como telón de fondo.
Leí a alguien decir que este libro era “una carta de amor a Barcelona”. Pues yo creo que no. Barcelona no es un personaje, es un escenario. Un escenario que actúa de recurso para que distintos artistas se conozcan e interactúen. Desde una joven Carmen Laforet, a un desorientado Picasso, pasando por un Dalí ya envejecido, en “La ciudad de las luces muertas” he sentido una ausencia total de trama. No hay un hilo narrativo. Cuando parece que vas a seguir a un personaje que será el que te guíe a través de la historia, saltas a un capítulo donde aparecen nuevos personajes y tienes que volver a reconectar con ellos. Pero reconectar con los personajes, y no con la historia. Porque lo que podría ser una alegoría a la oscuridad que nos acecha en los tiempos que vivimos, para mí queda opacada, difuminada y completamente olvidada. Porque no hay una historia.
Alguien me dijo que ya empezábamos a distinguir lo “Uclesiano” como un estilo de escritura. Pues yo espero que esto no identifique al autor. Porque para mí, esto está a años luz de su anterior novela. Y, aunque aun no lo he leído, creo que también lo está de su debut “Emilio y Octubre”.
Realmente no entiendo aún qué es lo buscaba esta historia. No lo sé. Porque cuando he cerrado este libro, cuando he terminado de leerlo, lo he dejado a un lado y he pensado: “pues nada”. Y acto seguido he buscado un libro que ocupe su lugar. Porque creo que es un libro que, como le pasa a la Barcelona que retrata, no tiene luz, sino sombras. Muchas sombras. Creo que es un ejercicio equivocado de narración. No sé si David quería de alguna manera que todos esos artistas que él admira interactuasen en esa ciudad que sé que el adora, ubicándoles en un momento de incertidumbre, de miedos, de dudas. No lo sé. Porque pasan los días, y me preguntas de qué trata este libro, y no sé qué responder.
Por mi parte como lectora que amo “La península de las casas vacías”, seguiré leyendo a David Uclés, porque la persona que escribió esa monumental novela, para mí, se merece más oportunidades. Y que este libro no me haya gustado, no quiero que me posicione del lado de toda esa gente que simplemente basándose en las declaraciones del autor contra el fascismo y la ultraderecha, catalogan sus novelas de malas o mediocres. Porque leer es un acto político, aunque para ellos, lo “políticamente correcto” es insultar, atacar y criticar sin criterio ni conocimiento de causa.
La ciudad de las luces muertas no es una novela convencional. David Uclés se aleja de los cánones habituales para construir una obra de realismo mágico desbordante, articulada en bucles temporales, donde confluyen muchas Barcelonas a la vez: la histórica, la literaria, la reprimida.
La imaginación del autor es un prodigio. En la novela pueden interactuar Gaudí, Picasso o Carlos Ruiz Zafón con total naturalidad, o aparecer Fermín Cacho camino de las Olimpiadas, utilizado como mensajero por su velocidad. Estos cruces improbables no son un simple juego, sino parte de una reflexión sobre la memoria y la identidad de la ciudad.
Bajo esa exuberancia late una clara crítica social y política: contra el fascismo y la represión, contra la persecución de las lenguas que no son el español y contra el abandono de los colectivos a los que no interesa cuidar. También contra el turismo masivo y la gentrificación excesiva y desmesurada.
Una novela muy libre, que utiliza el arte y la palabra como formas de resistencia frente al apagón moral de nuestra sociedad.
Otro más de los muchos ejercicios puramente publicitarios a los que el Grupo Planeta ha reducido todos los premios, antiguamente prestigiosos, que han caído en sus codiciosas manos.
David Uclés sabe expresarse, sabe construir frases prodigiosamente largas y repletas de comas que, pese a ello, no resultan insoportablemente pesadas... Pero no sabe construir personajes, no sabe describir contextos, y por encima de todo no tiene la menor idea de cómo edificar una historia que tenga un mínimo de sentido y despierte un mínimo de interés por seguir leyendo.
Escrito con prisas para aprovechar el tirón de "Península", con un trabajo de edición reducido al mínimo para monetizar dicho tirón por parte de Planeta... Y por todo ello un producto nefasto, olvidable, que puede perfectamente definirse como absoluta pérdida de tiempo.
La novela parte de una buena premisa, en mi opinión claro, Barcelona inexplicablemente se ve sumida en la mas absoluta oscuridad.
Después de unas 50 páginas llega el Apagón, y ahi se apagó la novela para mi.
No encontré una trama consistente, ni un hilo conductor que guie al lector, una serie de capítulos inconexos protagonizados por ilustres literatos, arquitectos, escultores, pintores van dando sus opiniones al respecto de la situación en cada capitulo pero sin conexión alguna entre ellos.
La novela "navega" entre la fantasía y el realismo mágico, sin definirse claramente por alguno de ellos, al final he tenido la sensación de haber leido un compendio de historias diferentes todas entre si, reiterativas y superficiales en el pensamiento de los ilustres personajes que nos presenta el autor, que renuncia a la creación de personajes propios para incluir en su obra un compendio de hasta unos 80 personajes históricos Aparecen despojados de contexto, de voz propia y de complejidad cuyo único valor parece ser el nombre que arrastran. No hay un intento real de reinterpretarlos, cuestionarlos o ponerlos en tensión con el mundo narrativo, simplemente están ahí.
Se nos presenta una Barcelona pluricultural entre siglos pasados, presente y futuro, desde Fernando el católico a estudiantes venidos del siglo XXII.
Una Barcelona que funciona como un escenario turístico-conceptual: lugares reconocibles, atmósfera supuestamente oscura, referencias culturales lanzadas al lector como guiños cómplices. Pero todo queda en la superficie.
En resumen, en mi opinión una novela que pretende ser una gran obra cargada de crítica política y social a favor de clases desfavorecidas y se queda en lo superficial sin profundizar en ninguna situación o pensamiento recurriendo a estereotipos muy consabidos por todos y que a pesar de su excelente premisa no me ha aportado nada más allá de entretenerme,
No es adecuado usar palabras anglosajonas para describir las cosas, lo sé, pero en este caso no puedo evitarlo: la novela es el culmen del name dropping. Se trata de juntar nombres relacionados con el escenario (Barcelona en este caso) y luego crear un no argumento absurdo (parece ser que en el "arte" y la "alta literatura" el argumento no es importante). Lo bueno que se lee muy fácil y se tarda poco, pero yo al final ya estaba deseando dejarlo.
Por si alguien quiere escribir una novela similar ahí dejo las pautas: -Escenario: que sea emblemático, cuanto más famoso y "literario" mejor. Por ejemplo: Barcelona, París, Londres, Nueva York... Tiene que ser reconocible, que una cosa es ser alta literatura y otra no vender. -Nombres: gente famosa, conocida, que tenga relación con el escenario. No hace falta siquiera que tengan un rol dramático en la acción. Con que hagan un cameo y se les cite ya vale. Tampoco hace falta que tengan un contexto o un simbolismo. Se les pone por que sí, porque eso da más caché a la obra. -Argumento: no hace falta. Es alta literatura, no lo necesita. Pero si se pone, que sea muy sencillo y lineal. -Estilo: Vanguardia, no queda otra. Si quieres que te valoren entre los genios literarios has de hacer este esfuerzo. Han de pasar cosas surrealistas y sin sentido, que queden chulas. Mezcla todo. Que parezca un almacén lleno de cosas tiradas por el suelo. Y mete algún efecto copiado de Tristam Shandy, como una página en negro. -mensaje: lo tienes que decir explícitamente en un frase o dos, aunque luego no se vea en el transcurrir del relato (ejemplo: el fascismo es muy malo y estaba dominando todo. Esta frase estratégicamente situada ya le dirá a la gente lo que tiene que pensar. Los críticos por su parte, rellenan los huecos por ti. Verán mil ideas en el batiburrillo. No te preocupes por eso.) -Promo: polémica, vende tu imagen y tu historia personal primero. Buen agente literario detrás.
Pongo tres estrellas de mala gana, porque he puntuado con dos cosas horribles, y esta, al final, no lo es tanto. Solo es inane y vacía, aunque valoro el esfuerzo por intentar hacer una obra "de alta literatura". Requiere cierto esfuerzo de documentación.
Escrever, nestes dias, sobre uma obra de David Uclés é um verdadeiro desafio. Trata-se do escritor do momento em Espanha, um jovem corajoso que não tem pejo em fazer frente a gente como Perez-Reverte e afirmar tudo aquilo que é, na verdade, extra-literatura, mas que o define enquanto pessoa e enquanto escritor. Depois do sucesso da 1ª obra, que já teve 30 edições em Espanha e está prestes a ser traduzida em Portugal (tudo o que de bom pode vir de Espanha chega sempre tarde a Portugal), eis que se edita a sua segunda obra que, ainda antes de ser publicada, vence o prémio Nadal. Já depois de ter iniciado a leitura, percebi que tinha sido publicada uma crítica à obra no suplemento cultural Babelia, do periódico El país, mas entendi que a leitura da crítica só iria influenciar a leitura deste "La ciudad de las luces muertas". Contudo, e como o livro me estava a transmitir más sensações, decidi, até por dúvida da minha própria experiência, ler a crítica. E eis que, de facto, vários aspectos a que o crítico chama a atenção coincidiam com algumas dessas sensações que o livro me ia transmitindo. Não é uma obra feliz, não tenho a mais pequena dúvida disso, e jamais é obra para vencer um prémio literário como o Nadal. Uclés teve mais ambição do que talento para levar a cabo a tarefa a que se propôs, colocando a fasquia bem alto e não chegando sequer a meio. O livro é uma confusão de tempos narrativos numa amálgama de personagens, todas elas figuras importantes e com uma relação com Barcelona - que é a tal cidade das luzes mortas -, sem critério aparente que não o name dropping. A narrativa não tem solidez, o enredo parece não existir, ou existe a espaços, nunca se percebe qual é a intenção do autor e de facto, como bem refere o crítico de Babelia, por vezes o leitor tem a sensação de estar a ler um livro para um público jovem. Parece um livro escrito à pressa, como se de uma encomenda se tratasse, com pouco cuidado e ideias sem sustento narrativo. Revelou-se uma tremenda desilusão e certamente influencia a escassa vontade de ler a sua obra debutante.
Siento debilidad por el realismo mágico bien hecho: ese que me traslada a una realidad distorsionada por la fábula. Siento debilidad por Barcelona y su enorme espíritu literario. Y David Uclés ha escrito esta preciosa novela coral homenaje a una ciudad que amo donde los protagonistas son los artistas, escritores, músicos, cantantes, científicos, literatos e, incluso, personajes de ficción, que en algún momento han deambulado por sus calles: desde el Gótico hasta el Guinardó, pasando por el barrio chino, la barceloneta, el Poblenou o Gràcia.
Por lo que no siento debilidad últimamente (bueno, ya bastantes años) es por los premios literarios de este país. Sin embargo, rompo una lanza a favor de esta novela que vuelve a poner la creatividad, poder de fabulación y la ficción donde deben estar: en la vanguardia de la literatura. Uclés, sin arredrarse tras su fastuoso éxito con La Península de las casas vacías, ha construido una novela ligera de leer, llena de magia, emotiva para los amantes de la literatura al ver a grandes figuras de todos los tiempos convivir, hablar y actuar para salvar a la Ciudad Condal de un evento sorpresivo que amenaza con hacerla desaparecer.
Sin ser una obra maestra y estar por debajo de su novela anterior, David Uclés ha conseguido llevarme a esta Barcelona de Barcelonas, donde los tiempos y lugares se superponen unos a otros, y leer una ficción entretenida en un mundo donde la ficción escasea en la literatura actual copada por las autoficciones. Digno ganador del Premio Nadal.
Soy fan declarado de David Uclés y su “Península de las casas vacías” me pareció una obra de arte. Sin embargo, no he conseguido entusiasmarme con este libro. Desde mi punto de vista, la presencia de una gran cantidad de personajes que aparecen de forma breve y anecdótica, sin aportar nada a la trama, sumado a un hilo conductor dudoso y una historia sin demasiado fundamento me han hecho desconectar mucho durante la lectura. En cualquier caso, volveré a leer lo próximo que publique, ya que tengo mucha fe en este escritor, y hasta los grandes maestros de la literatura universal tienen publicadas obras menos acertadas.
Una novela de y para Barcelona. Originalísima. Llena de guiños. Creo que la disfrutarán más los nacidos, criados, vecinos o amantes de allí. A mí me ha gustado.
bf és una novel·la amb molt poca novel·la. la història és pràcticament inexistent i es resol d'una manera molt absurda, els cameos són excessius... ho diu una review d'aquí però sembla un pessebre de personatges històrics. i a més perd totalment la gràcia de reconèixe'ls perquè no només et dona els noms i cognoms, els descriu de la manera més tòpica possible i en alguns casos casi ofensiva.
nose tu, alguna imatge m'ha semblat bonica i m'ha entretingut, però no li he trobat cap gràcia tampoc.
Pues igual es porque no soy excesivamente culto y no tengo los conocimientos necesarios sobre la historia de Barcelona, así como de todos los personajes que aparecen, pero solo he sido capaz de leer 100 páginas antes de dejar este libro.
Yo entiendo que tiene su público, pero si después de tantos capítulos lo único que ha ocurrido es que cada dos frases aparece un personaje nuevo del cual se da por supuesto que el lector tiene que conocer, así como la información de un lugar sin más detalle que el nombre… pues no es para mí.
Espero que al autor le vaya genial, y lo encuentre el público adecuado.
Primer contacto con Uclés y no ha podido parecerme una obra más pretenciosa… La idea es muy buena, la ejecución un derroche de demostrar lo culto que es para explicar poco.
Me ha encantado. He leído sus cuatro libros, algo que recomiendo (para quien no conozca sus dos primeros). "La ciudad" es un libro muy entretenido. Es un libro de esos que empiezas a leer y te cuesta parar. La historia me ha parecido muy bonita y divertida. Como sus otros libros es un libro muy bien escrito. Y te anima también a conocer a aquellos personajes que aparecen en la trama y que no tienes "fichados".
La novela es un homenaje precioso a la historia de Barcelona y a su gente. También puede verse como un tributo a la literatura, al arte y al humanismo en general. La ciudad pierde la luz y emerge la Barcelona de los tiempos, en la que se funden personalidades de distintas épocas. Realismo mágico en estado puro. El ritmo narrativo a veces decae y la acumulación de personajes y situaciones puede llegar a saturar. De todas maneras, el humor fino, las referencias literarias e históricas y la atmófera onírica convierten la novela en una experiencia novedosa y sorprendente. Me ha gustado y la recomiendo.
Juego literario del realismo mágico en una Barcelona apoteósica y apocalíptica. David Uclés vuelve a utilizar el mapeo por fichas (Capítulos de la novela) en una pared como ya hizo con "La península de las casas vacías". Pero esas múltiples historias e imágenes podían ser "El jardín de las delicias" del Bosco. Y adapta en un estilo que yo considero propio, una lírica en la sucesión de hechos, cuando hizo aquello de que España se rompía físicamente, una genialidad aquella a la cual amplia en "La ciudad de las luces muertas" a todo el texto. Lo que más me gusta es la recuperación literaria de Carmen Laforet y Mercé Rododera, que son los capítulos que más me gustan. También es genial esa imaginación portentosa en la deconstrucción y destrucción de Barcelona y la aventura. Me han sobrado personajes conocidos, eso ha generado en mi lectura una dispersión de los hechos.
Discutiendo el otro día con un amigo escritor respecto de la sobreexposición de la figura de David Uclés, un punto destaqué del autor de “La península de las casas vacías”: en tiempos tan violentos, parece ser el único que está dispuesto a dar la batalla cultural. Algo así parece reprocharle a sus colegas artistas en su nuevo libro, “La ciudad de las luces muertas”, reciente ganador del Premio Nadal, pues cuando la oscuridad llega a Barcelona y la ciudad entra en colapso por quienes quieren apagarla y la falta de coordinación de quienes viven en ella, son los artistas que han pasado en algún momento por sus rincones quienes se organizan de una u otra manera para volver a prender la luz. Lamentablemente, al confiar en los artistas la novela tiene un arma de doble filo. Entender sus pequeños detalles requiere de mucho bagaje cultural, por lo que para lectores más irregulares será simplemente una puesta en escena de muchas figuras y colores no tiene mucho para convencer pues se basa en inagotable traspaso de la historia que podría terminar nunca..
“Carmen quemó la nota. La puso sobre un cuenco de loza y la dejó consumirse. No esperó a que se hiciera ceniza. Se acostó mientras se apagaban las últimas llamaradas del papel. Cerró los ojos y cayó rendida, sin ser consciente de lo que acababa de provocar. Tan profundo era aquel sueño que no se despertaría hasta varios episodios más tarde, si bien vio en sueños todo lo que ocurrió acto seguido.
El reloj marcó el mediodía. La nota se hizo ceniza. Y se fue la luz”.
Una Barcelona en clave de realismo mágico en la que se encuentran variopintas personalidades. El tiempo es relativo y aunque el apagón que ha subido a la ciudad en la oscuridad te haya sustraído de tu espacio tiempo con 20 años pude que recuerdes lo que te ocurrió con 50, o puede que no, nunca se sabe.
Me ha encantado la premisa y también el cariño con el que están tratados los personajes, además de los muchos, muchííísimos guiños que contiene.
Muy amena y rápida, la recomiendo encarecidamente.
Me ha costado terminarlo, no voy a mentir. La historia no me ha atrapado en ningún momento ni conmovido. Ha sido una pasarela de personajes relevantes de la ciudad puestos en un escenario caótico e insensible que no me interesaba nada. No nos puede gustar todo lo que leemos, no pasa nada.
Pues no es por llevar la contraria a todo el mundo pero este nuevo libro de Uclés me ha gustado más. Es un delirio de historia, el autor juega con los personajes y lo hace bien, muy bien escrito, alguna palabra algo más culta de vez en cuando (creo que esto le gusta al autor, ya lo hacía en “la península…”) y el realismo mágico más depurado o al menos no se me ha hecho tan cargante como en la otra novela, ahora sabemos desde el principio con qué vamos a encontrarnos
Iba a darle un 4, porque me ha gustado más la Península. Pero. No, el final me ha dado mucha ternura. Al final sí por qué no, me encanta y me voy a tragar todo lo que escriba este hombre. Adeeeeeuuuu.
En realidad 3,5. Es muy original y para los que somos de Barcelona es una pasada la cantidad de referencias y personajes que salen. Quizá demasiados, eso puede hacer que gente que no está familiarizada con ellos se pierda un poco. Sigo alucinando con la imaginación de Uclés.
David Uclés confirma con esta novela su calidad literaria, el dominio de la técnica narrativa, y el perfecto uso de un realismo mágico que muestra la imaginación desbordante del autor junto a una cultura extraordinaria. 👌👌✨
Era muy complicado mejorar la gran historia de La península de las casas vacías, así que abstrayéndome de comparar ambas obras, es más fácil valorar esta Ciudad de las luces muertas. Me ha gustado mucho la original mezcla de diferentes personajes y épocas, aunque he echado en falta una mayor interacción entre algunos de ellos, algunos otros que no he terminado de entender, y también me esperaba un papel más activo de la propia ciudad de Barcelona. Dicho lo cual, tanto el capítulo inicial como el epílogo me parecen muy bien hilados. Merece la pena leerlo, sin duda.
O quanto é maravilhoso ler mais um livro de David Ucles, Deste vez o autor fez-me viajar pela Barcelona do século XX com a companhia de muitos dos "actores" que fazem parte da paisagem humana e cultural da cidade. Uma viagem divertida, cheia de conexóes inusitadas. Um livro a ler devagar e com motor de busca ao lado.
Insufrible. No me puedo creer que lo haya terminado. Casi lo he hecho con odio. Absolutamente insufrible. Ni pies ni cabeza, caos sin sentido, filosofía barata y pedantería máxima. Quiero y no puedo. Si este libro es celebrado porque rompe canones de la escritura, por favor, que no se vuelvan a romper jamás. Si me descuido casi me hace odiar la lectura.