Primero que todo, soy lector de las columnas de Contardo en La Tercera los domingos y me agrada su pluma. Este fue el primer libro suyo que leí y quedé, ciertamente, decepcionado. El tema de libro es bastante atractivo; no hay dudas que cada chileno ha tenido, alguna vez en su vida, que lidiar con un "cuico", aquel estereotipo que damos a quienes actúan como clase alta sin necesariamente serlo. O que si lo son, su bagaje cultural hace cuestionarse los méritos para estar ahí. Sin embargo, hay elementos demasiados importantes que Contardo falla en su desarrollo.
Para quien no está familiarizado con Chile y su sociedad, hay que aclarar que cuando menciona que se trata sobre vida social en "Chile", se refiere casi únicamente a Santiago. Si bien es cierto que el centralismo en Chile es patente, el autor hace gestos para introducir un matiz "provinciano" (término, por lo demás, acuñado en Santiago). No es necesario. Bastaba con circunscribirse a su realidad santiagino y no extrapolar, ficticiamente, esta realidad al resto del país. Esto se ve reflejado en una serie de lugares comunes, cuentos urbanos y demases que solo hacen sentido para quien vive en Santiago. Queda la duda si el autor realmente investigó los matices siúticos que se dan fuera de Santiago, o que decidió derechamente evitar complicar el relato con una verdadera historia del Chile siútico.
Por otro lado, la prosa del autor parece a ratos cansina. Se tiende a sobre-adjetivar el relato. Lo que se puede considerar como un sello o característica distintiva de la prosa de Contardo, es exagerada a un punto en el cual uno desea que el capítulo termine para continuar en el siguiente. Estos aspectos restan fluidez a relatos que suelen prometer más de lo que cumplen.
A pesar de lo anterior, el libro tiene aspectos muy lúcidos que lo pueden hacer atractivo a ciertas personas. Como bien mencionó un revisor antes, "tipos de cuico" es una parte bastante jocosa y certera. La retrospectiva histórica es muy interesante, aunque a ratos parece ser un recurso esnob para justificar la tesis de clases inmutables que parece imprimir el autor, nuevamente, sobre la sociedad santiaguina.