Un hombre mayor. Un hombre mayor, de campo. Un hombre mayor, de campo, hablándonos de sexo. Un hombre mayor, de campo, hablándonos de sexo y reflexionando sobre las dificultades de ser hombre. Un hombre que siente la extrañeza del lenguaje, que no alcanza a decir lo que quiere decir, que apenas logra señalar lo que duele. Marcelino es su relato, cuajado de miedo y de amor. A su alrededor, la brutalidad y la dulzura se abren paso entre cuerpos que gimen, que paren, que lloran a sus muertos, que se alejan lentamente del campo… Bibiana Collado Cabrera elige en esta novela a un protagonista con un lenguaje y un imaginario de la tierra, en un gesto tierno y provocador.
Bibiana Collado Cabrera nació en Burriana (Castellón) en 1985. Es licenciada en Filología Hispánica y doctora en literatura hispanoamericana. En la actualidad es profesora de Lengua y Literatura.
Joder, me he quedado tristísima. Oh, to be a man written by a woman. Oh, to be un hombre de campo llenito de amor escrito por la mismísima Bibiana. Marcelino es un hombre de palabra atravesada que rebosa de amor por su mujer. Marcelino es una historia de amor desbordado, amor carnal, amor familiar, Amor con A mayúscula. Qué afortunada me siento de vivir en el mismo espacio-tiempo que Bibiana, os lo juro por dios. Qué bárbara su manera de trasformar su voz narrativa y diferenciarse tanto del resto de sus propias obras y de las ajenas. Ya os dije que leer Chispitas de carne fue un absoluto hito. Esta novela me ha dejado con los ojos encharcaditos de pena.
Me llamo barro aunque Marcelino me llame. Antes que la sequía lo consuma, quiero decirte algo. Antes que se levante del blando territorio del invierno, quiero respirar por la herida. Pero vierte sobre mi lengua un gusto a espada. Fatiga tanto andar sobre la arena. Así siento yo el habla. No puedo derramar la mansedumbre de mi voz. No alcanzo. No puedo ya nombrar. El mundo, todo lleno de agujeros, tras la garganta se esconde y pace.
El invierno adelantó sus fríos ese año para acompañar la pena negra de mi Encarna. 💔
Marcelino es ese hombre de ficción que me ha ayudado, un poquito, a reconciliarme con los hombres reales. ¿Tiene sentido? No lo sé, pero ojalá la sexualidad nunca se desligara de la fragilidad y la ternura.
Bibiana Collado hace gala de una ternura extraordinaria al darle voz a este Marcelino que, en primera persona y desde una oralidad hermosamente poética, nos habla sobre hacerse mayor, rememorar quién has sido y lamentarse por las vidas que se ha cobrado el tiempo.
Marcelino es una novela delicada que tiene como hilo conductor la sexualidad a lo largo de la vida, pero que le da la espalda a lo sórdido para abrazar la intimidad que solo se encuentra en el sexo y los años compartidos.
Marcelino es una novela sobre nuestros mayores, la vida en la España rural de mediados del siglo XX, el mundo previo a la educación sexual y los vínculos (y habladurías) de un pueblo anónimo que encapsula a todos los pueblos.
Bibiana Collado ha creado un libro bellísimo que se va a quedar para siempre en mi corazón.
No sé com se supera llegir el millor llibre que he llegit mai. Ho dic de molts, però sí: és este. És Marcelino. Vaig al tren -sempre al tren- plorant. No un nus a la gola i ulls plorosos, no. Que també, però no solament. Plorant a llàgrima viva. No som conscients de la sort que tenim que Bibiana escriga. Este llibre m’ha pillat tendre: el que a Marcelino li passa tres vegades, a mi m’ha passat una fa uns mesos i no sabeu què dur i difícil. Per sort, jo també tinc una Encarna que gràcies a l’autora, ara estime una mica més. Ja tinc llibre de capçalera que recomanar insistentment. Quina manera de narrar sentiments. Impressionant perquè ho fa un home major i de poble al llarg de la seua vida. Parla de sexe, d’amor (quin amor més bonic cap a Encarna), de realitats i de com la tribu ens conforma i ajuda en tot. És trist, molt trist, però tan necessari, que és meravellós. Totes i tots els protagonistes són necessaris per entendre-ho tot. Damiana…uf, Damiana. Encarna…tots estimem una Encarna. Manuela i Marta…Ángeles i Dolores. Totes. I els 7/8 capítols del final? Mai havia llegit una cosa tan colpidora i bonica. He hagut d’anar parant per pair el que estava llegint.
Bibiana mereix el millor i més gran dels reconeixements. Serà -si no és ja- la millor escriptora que s’ha parit. Mereix premis i nosaltres, que no deixe mai d’escriure.
Marcelino es un hombre de campo que siente que no siempre llega a alcanzar la balda de las palabras, que se queda en silencio, aun cuando en su interior bullen las ideas, el amor más feroz, el deseo más desbordante y las ganas de cuidar más fieles.
El hilo de pensamiento de Marcelino se desliza como un riachuelo entre los matojos del campo: a veces más caudaloso, otras soterrado, pero siempre presente y cargadito de un agua mucho más clara de lo que él cree.
Me ha emocionado mucho la torpeza de Marcelino, el amor hacia las mujeres de su vida, sus intentos por poner en palabras el deseo repentino que le invade el cuerpo.
Esta es una historia de cuidados, de sexo constante, del deseo de formar una familia, del miedo a verla deshacerse, del dolor oscuro causado por las pérdidas acumuladas.
La prosa de Bibiana es bellísima, siente una el campo sonar a su alrededor mientras lee, y también bastante cruda, huele una el olor a sangre en la casa de Marcelino y Encarna.
Cómo me ha gustado leer tanta sensibilidad, tanta empatía, tanta mirada hacia lo femenino en la historia de un hombre de la posguerra Qué libro más preciosísimo
Muy bello. Me pregunto si, si mis abuelos lo hubieran leído, se habrían sentido identificados. Tuvieron seis hijos, así que algo de arrejuntarse tenían que saber. Mi abuela, que murió hace poco, también aceptaba las cosas nuevas como Marcelino; escuchaba lo que le teníamos que decir del siglo XXI, le parecía bien. El campo lo narra Bibiana Collado estupendamente. Yo, que me he acabado este libro en mi pueblo frente los aperos de labranza, siento que guarda un poco de lo que tuvo que ser este sitio antes de vaciarse. Yo soy la Marta.
Qué pena que hayamos aprendido a hablar antes de sexo que de deseo. Antes de cuerpos que de ternura…. Marcelino consigue recordar que una cosa nunca debería ir separada de la otra. Ojalá querer y que me quieran así, como Marcelino a su Encarna✨
“Hay quien desea a las mujeres tristes, que lo sé yo. Las quieren apocadas, con un poco de susto dentro. Se les pone dura al pensar en cuerpos y voces menudas que les retornen una hombría inmensa. Se corren pensando en quebrarlas. No lo he podido entender nunca. En esta familia mía nos gustaban las hembras fuertes que resuelven enredos y deshacen tormentas. Las gallardas, las briosas, esas son las nuestras”
España profunda, profundísima de la postguerra. El pueblo, sus gentes, sus creencias marcadas a fuego. Las palabras torpes de un hombre al que nada enseñaron y menos sabía expresar con palabras, el duelo de un hombre respecto unos embarazos que jamás llegaron a término y de los que fue daño colateral. Dudaba entre 4 y 5 estrellas, es un libro bellísimo sobre cómo se educaba en el machismo y sus consecuencias en los hombres y lo que se supone deben ser y no sentir. Me decanto por 4 por lo poco que he empatizado con los pueblos y determinadas costumbres, está escrito con lenguaje torpe de persona a la que se le negó la escolarización por tener que trabajar el campo ... pero hay auténticos diamantes en bruto a través de las líneas.
Un libro maravilloso, muy bien escrito, con un personaje principal adorable. Imposible no darle las 5 estrellas. Creo que Bibiana ha hecho un trabajo excelente con esta obra
En Marcelino encontramos a un protagonista que rompe con el estereotipo del hombre de campo mayor. Es un hombre sensible, que se enamora profundamente de su Encarna, que sufre las pérdidas, los abortos, la ausencia de hijos, y que ama de una forma muy intensa y tierna. Relaciona el amor con el sexo de una manera muy delicada, siempre desde el respeto hacia la mujer. El hecho de no encajar en el modelo de masculinidad más tradicional le genera mucha inseguridad, sobre todo porque no consigue expresar todo ese mundo interior tan intenso que lleva dentro: “es como si las palabras estuvieran en la balda más alta y no consiguiera alcanzarlas”. En el libro hay escenas conmovedoras y otras muy duras, de vida de campo, de posguerra, de hambre, de abuso… pero todo está atravesado por una ternura constante y una melancolía hacia ese mundo de antes, donde había más comunidad y más apoyo en los momentos importantes de la vida. Un mundo que, en gran parte, ya no existe. Me ha gustado mucho, aunque no tanto como Yeguas exhaustas. Son libros muy diferentes, pero comparten esa intención de abarcar muchos temas. La diferencia es que allí sentía que todo conectaba mejor y ayudaba a profundizar en la idea principal, mientras que aquí a veces noto cierta desconexión. Aparecen muchos temas: la guerra civil y sus heridas, la vida en el pueblo, los abortos, la sexualidad, la vejez, la masculinidad, los abusos, las relaciones LGTB, los cambios generacionales, el papel de la mujer cuidadora… Y aunque es lógico que todo esto forme parte de la vida de una persona, tengo la sensación de que algunos temas no se llegan a desarrollar del todo. Aun así, lo recomiendo muchísimo. Es un libro muy bien escrito, con momentos poéticos y líricos preciosos, e incluso con cierta experimentación en lo formal. Pero, más allá de todo eso, es una historia que emociona y remueve por dentro. Es la historia de un hombre bueno. Y, con eso, es más que suficiente.
pff menudo librito, la delicadeza de un hombre del que se espera todo lo contrario, el amor tan intenso y real de encarna y marcelino… ay, ay, ay, quiero vivir en estas páginas.
Qué libro más bonito, qué tierno, qué amable de leer, a la vez qué escenas tan crudas. Cómo se puede contar una vida tan triste así de dulce, será por todo el amor que había en ella.
Diría que es, sobre todo, un libro sobre amor. Tembién sobre el descubrimiento del sexo y del cuerpo. Sobre querer hablar pero no haber sabido hacerlo nunca, sobre lo pequeñito y rudo de lo rural pero también la red y familia que allí se construye. Y sobre el miedo. También es un libro sobre el miedo. Pero, sobre todo, de amor.
Maravillada con Bibiana y lo diferente que es este libro a su increíble Yeguas exhaustas y a su vez lo diferentes que son a Chispitas de carne. Esta tía es una genia.
Por favor, leedlo todas😭 (preparad pañuelos) Cómo puede estar escrito de una manera tan bonita y delicada?? El dolor y la ternura coexisten en este relato, el amor y el sufrimiento, de mil formas distintas.
Bibiana, un descubrimiento para mí, sin duda leeré más obras suyas
A “Marcelino” le ha tocado un muy mal momento para ser leído por mí, por múltiples motivos. Si no fuera porque era el libro que tocaba para el club de lectura lo habría dejado para más adelante, porque realmente le tenía muchas ganas y ya venía sospechando que no era el momento. Pero, en fin, así son las cosas, así que voy a intentar ser lo más objetivo posible.
“Marcelino” es una novela muy hermosa. Escrita muy bellamente, con pasajes que rozan más lo lírico que lo narrativo (este libro me ha llevado a comprar los poemarios de Bibiana) pero sin perder en ningún momento esos hablares propios de un hombre de campo como el protagonista. Los protagonistas están construidos con mucha ternura, siempre vestidos con la mirada calmada y piadosa de Marcelino, un hombre bueno y sencillo que lo único que quiere es que las personas a las que quiere, y muy en especial su Encarna, vivan bien y felices. Hasta cuando cuenta lo más terrible, Marcelino consigue amortiguarlo para el lector.
Como digo, este no era el libro adecuado para mí ni por temática ni por momento, pero eso no quita para que haya sido perfectamente capaz de ver su calidad literaria y su apabullante belleza y sensibilidad. Marcelino es un personaje casi único, o al menos no recuerdo yo una voz literaria así y que hable de los temas que habla (y cómo lo hace). Por supuesto, hay retazos del señor Cayo de Delibes, entre otros, pero la empatía y el amor que emanan de Marcelino lo hacen especial.
Quizás vuelve en otro momento a esta novela, no ahora. Pero soy yo, no ella. Hay que leerla.
Este libro me ha marcado profundamente. Ha desgarrado algo que tenía atrapado dentro. Esta escrito con una maestría brutal. Tiene una carga sexual abundante, y es un sexo tan real, tan crudo y tan bonito como su protagonista. Ojalá ser una décima parte de buena persona que Marcelino. Ojalá dejar este mundo como el, sin hacer ruido, pero dejando atrás un pequeño rastro de cariño, de ternura y de verdad.
Se me ha caído una lagrimita al acabar este libro. Y a mí no se me caen lagrimitas con facilidad. Qué preciosidad, qué penita, qué bonito ha sido leer la historia de Marcelino y Encarna. Es lo mejor que he leído en mucho tiempo, me faltan estrellas para puntuarlo.
3,5⭐️ Ha sido una lectura diferente, quizás no para todo el mundo. Continúa un poco la línea de libros que estoy leyendo últimamente, la vida trágica de las personas en cada novela, como llegan a ver el mundo y la crudeza que hay en cada uno de ellos. Como se tratan ciertos aspectos sociales o críticas incluso a como funciona el mundo.
Me ha parecido muy tierna la manera en la que está plasmado el amor y cariño que siente el protagonista por su mujer, además, la manera en la que refleja el dolor de ella desde su punto de vista, se llega a percibir por el lector.
Aunque, hay aspectos que me hubiese gustado que se tratasen más, quizás el dolor por la pérdida por parte de ella o incluso que se desarrollase más la dureza de vivir trabajando en un campo en los años de posguerra.
Además, creo que el lenguaje explícito y sexual ha sido algo excesivo para mi, los impulsos del protagonista a pesar de que llego a entenderlos, me parecen que toman la parte principal de la historia y eso no es lo que yo esperaba.
A pesar de eso, un libro bastante bonito, escrito de una manera muy diferente y que te hace pensar en el paso del tiempo y como nos vamos haciendo mayores poco a poco. Al final todos acabaremos en su situación y ojalá sea junto a personas que se deseen tanto, incluso después de todos los cambios.