«¿Puede ser la ironía el mejor bisturí para abrir en canal la propia vida? ¿Quiénes son los auténticos herederos de Roberto Bolaño? ¿Cuáles son los límites del pudor? ¿En qué se parecen Corín Tellado e Isabel Allende? ¿Se puede vivir en vida la experiencia radical de la muerte? ¿Qué diablos será eso que llamamos «familia»? Son muchas y muy sorprendentes las preguntas que plantea la escritora Gabriela Wiener en este libro que no se parece a ningún otro. Un libro autobiográfico, político, sincero y radical donde se habla de tríos sexuales, de amigos lejanos, de literatura, de supersticiones numéricas, de una hija y un marido, de España y de Perú. Un libro que se adhiere a la piel del lector como un tatuaje, con ese eco insistente y abstracto de las llamadas perdidas.» Jorge Carrión
Gabriela Wiener (Lima, 1975) es una escritora peruana, cronista, poeta y periodista, afincada en Barcelona desde el año 2003. Forma parte del grupo de nuevos cronistas latinoamericanos. Casada con el poeta y periodista Jaime Rodríguez Z.. Tiene una hija.
Estudió Lingüística y Literatura en la Universidad Católica de Lima, y un máster en Cultura histórica y Comunicaciones en Barcelona. Trabajó en el diario El Comercio. Fue miembro del consejo de redacción de la desaparecida revista Lateral. Colabora con una larga serie de medios, como Etiqueta Negra, El País o La Vanguardia. Es autora de dos libros de crónicas, y de la plaqueta de poesía Cosas que deja la gente cuando se va.
Me encanta cómo escribe Gabriela Wiener, no importa el formato. Su voz es tan limpia, tan inteligente, y arma unas estructuras tan perfectas para decir verdades muy lúcidas. Además, es mujer: una heroína latina. Lo tiene todo. Subrayé toda la introducción, porque está lleno de perlas y porque es un análisis que me llega justo a tiempo, cuando me pregunto cómo puedo lograr que conviva la ficción, el periodismo y esta pulsión que me obliga a meter la cola en primera persona en todo lo que escribo. Ella no tiene dramas con eso y lo dice tan claro: "nunca he podido narrar desde un lugar discreto". Amo esa honestidad. Y dice después: "Me interesan los documentales que hacen los hijos sobre sus familias (...) llenos de episodios bochornosos". Me pasa igual. Últimamente me atrae mucho la subjetividad de la primera persona para hablar de los universales, como el documental "Mi abuelo Allende" o el que saldrá ahora, de la sobrina de la secretaria de Manuel Contreras. Hace poco di un taller de columnas para dirigentes estudiantiles y la mayoría quería escribir críticas a Penta, a lo que sucede con el Sename, a Piñera. Me costó mucho convencerles de que esas críticas, proviniendo de ellos, podían ser cándidas y un aporte, quizá, menos valioso políticamente que lo que podrían rescatar al escribir de su cotidianeidad con perspectiva política. Querían escribir sobre la reforma educativa y yo pensaba: ustedes todavía están en el colegio, si pudieran narrar un texto que muestre cómo es ir al colegio hoy, qué siente un adolescente al estar encerrado todo el día preparándose para la PSU, para mí, entonces tendríamos un testimonio valioso en lo narrativo, político y estético, pero les costaba verlo. A mí eso me encanta. Dice Wiener en otro párrafo de la introducción: "Creo que lo más honesto que puedo hacer literariamente es contar las cosas como las veo, sin artificios, sin disfraces, sin mentiras, con mis prejuicios, obsesiones y complejos". Y añade: "Si algo he aprendido de gente como Emmanuel Carrère (otro desencantado de la ficción y autor de libros híbridos y raros que son a la vez autoficción, reportaje y literatura del yo) es que hay muchas primeras personas: no todas son estúpidas e inoportunas". Me muero con eso: autoficción, reportaje y literatura del yo. Creo que encontré el formato definitivo que andaba buscando. Las crónicas también las subrayé todas, aunque me gustaron más las primeras que las que estaban hacia el final, porque creo que eran las más periodísticas. Ese texto sobre la belleza con el que arranca es sublime y el relato en el que persigue a Roberto Bolaño es casi un himno de la juventud que leyó a Bolaño soñando con convertirse en escritor. Algunas frases que destaqué a lo largo del texto:
-"Los guapos de verdad ni se dan cuenta de lo guapos que son". -"Considero que si mis amantes o mis amigos son feos, también es un problema mío, me afean más". -"Hay pocas cosas tan en desuso como la belleza interior". -"Está ajada y sucia, como deben estar los libros que han significado algo para uno". -"Cuando tu mala suerte se cruza con el destino de miles de personas entonces lo que sientes es una culpa universal". -"El hecho de que un hombre cultivado creyera en un asunto tan ridículo, de alguna manera legitimaba mi propia ridiculez". -"A la mujer, (le diría) que mande bien lejos a los tíos que quieren aparentar que saben más de ella que ella misma". -"He estado pocas veces cerca de la muerte, quizá por eso le temo tanto". -"Pasamos gran parte de la vida pensando la muerte como algo remoto y, sobre todo, ajeno, que sólo le ocurre a los otros, a la gente sin suerte". -"Si no te vuelven loca los vicios de tu marido, te vuelven loca sus virtudes". -"Me gusta sentir en otra mujer lo que un hombre siente en mí". -"Ya empezamos a ser gente del pasado". -"Didion considera el amor propio como una disciplina, un hábito mental que no se puede fingir, sólo desarrollar y adiestrar". En fin, muchas más. La sensación que más me atravesó mientras leía el libro era el deseo de terminar de leer para comenzar a escribir. Que un libro te despierte ganas de escribir es como un comercial de comida que te dé hambre. Y más. No sólo cumple su objetivo de entregarte belleza y placer, sino que es movilizador: llama a la acción. Te amo Gabriela Wiener, quiero leer todo lo que has escrito y lo que han escrito sobre ti.
«Nadie podrá despreciarme mejor que yo. Esa es mi conquista. La voz interior es siempre un recuento de catástrofes y barroquismos: mis dientes torcidos, mis rodillas negras, mis brazos gordos, mis pechos caídos, mis ojos pequeños clavados en dos bolsas de ojeras negras, mi nariz brillante y granujienta, mis pelos negros de bruja, mis gafas, mi incipiente joroba y mi incipiente papada, mis cicatrices, mis axilas peludas y abultadas, mi piel manchada, pecosa y lunareja, mis pequeñas manos negras con las uñas carcomidas, mi falta de cintura y curvas traseras, mi culo plano, mis cinco kilos de sobrepeso, los pelos hirsutos de mi pubis, el pelo de mi ano, los pezones grandes y marrones, mi abdomen descolgado y estriado. El tono de mi voz, mi aliento, el olor de mi vagina, mi sangre, mi fetidez. Y aún me falta hacerme vieja. Y descomponerme.»
Amo a esta mujer. ¿Debo decir por qué? Gabriela Wiener debe pertenecer a ese grupo tan mínimo de personas que te dicen todo a la cara sin tapujos, frontal. Hay una palabra para categorizar a estos seres tan maravillosos "sinvergüenza", pero para la mayoría común suena remal. Así que solo diré que es la la autora más sincera que he leído de la época contemporánea. Adicionar, que todo lo que escribe, lo vive. Y esto es realmente increíble. En el periodismo es una ramilla: periodismo gonzo y ha sido evolucionado y realizado solo por las y los más valientes y capaces. Su iniciador: H. Thompson, un maníaco de obtener historias de primera persona y de los motociclistas de LA, los rudísimos.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Me gustó casi todo, pero lo que no me gustó lo odié, habían unos capítulos agotadores. Adoro la relación de GW con Lima, adoro como escribe de su ciudad.
Me gustaron, sobre todo, los perfiles de Corín Tellado y de Isabel Allende, dos personajes que Weiner parece elegir por encontrarse, aunque por diferentes razones, en las márgenes del mundo literario. Los dos textos retratan bien a las escritoras, como creadoras y como personas, y la intrusión de la voz de Weiner funciona bien; confiesa interés y vergüenza y curiosidad, como sólo pueden suscitar personajes tan polémicos como ellas. También me gustan los textos que hablan sobre la migración y su relación con Perú. No me gustan tanto, en cambio, los textos que tienen a Weiner al centro. Sí, creo que se vale tomar la cotidianidad y la propia vida como materia literaria, pero hay aquí algo que me resulta molesto: la décimo quinta ocasión en que dice algo como "soy fea (o, bueno, a lo mejor soy bonita, voy a preguntarle a los demás y regodearme en mi dolor si resulta que sí soy fea, o poner por escrito que soy bonita pero que no me lo creo)". El juego entre complejo de superioridad e inferioridad, si bien está escrito con franqueza y el lector puede identificarse en momentos, es quizá demasiado recurrente. La cotidianidad es material literario como cualquier otro, pero creo que la autora podría beneficiarse de ver, de repente, más allá de su propia nariz. Me da la impresión de que, en conjunto, es un libro irregular, obligado a encajar con el hilo conductor de las llamadas perdidas, por cobrar y no sé qué más. La escritura, de intención irreverente y espíritu bloguero, llega a tener buenas líneas, pero en general resulta desprolija.
Virginie Despentes dice en Teoría King Kong “Incluso hoy que las mujeres publican muchas novelas, raramente encontramos personajes femeninos cuyo aspecto físico sea desagradable o mediocre (…)” y Gabriela, a pesar de no tratar puntualmente la belleza, presenta una figura femenina que puede generar desagrado porque no pretende ser perfecta. Me gustó mucho eso.
Quería que me gustara más de lo que me gustó. Pero solo por un par de momentos me pareció simpática, cuando va a ver a Corin Tellado, o cuando habla de sus experiencias como peruana viviendo fuera del Perú. Pero todo el lado confesional y hasta exhibicionista me hubiera gustado más si escribiera mejor, pero a momentos es repetitiva, y ay! Un poco cursi.
Desde que escuché a Gabriela Wiener en una entrevista, quise conocer su obra. Una escritora peruana que vive en España, que escribe sobre sí misma y vive en la no-monogamia con hijas incluídas.
Me gusta muchísimo cómo escribe y de lo que escribe. Esa franqueza o absoluta sinceridad sobre su escritura es lo que me llama la atención. Una gran lucidez, rebeldía y pasión. Subrayé un montón de frases y párrafos, creo que es un libro al que volveré de vez en cuando.
Uno de mis capítulos favoritos fue el dedicado a la escritora chilena Isabel Allende. Creo que Gabriela me dio el impulso (y un tirón de orejas) que necesitaba para conocer a una tremenda autora de mi país a la que aún no leo.
Muy recomendado y sin duda seguiré los pasos de esta autora. Eso sí, es lo segundo que leo de ella y acá repitió un capítulo del libro anterior. Cuando lo estaba leyendo sabía que esa idea la había leído antes y al comentarlo en un club de lectura, me recordaron que yo misma había recomendado y leído ese otro libro jejeje (Kit de supervivencia para el fin del mundo)
Los clásicos siempre serán clásicos y hay libros que uno siente la obligación de visitar o abrir aleatoriamente para absorber algo de tantas lecturas que uno tiene pendiente, pero uno de los mas grandes placeres de la literatura es descubrir autores nuevos, arriesgarse y apostar por escritores que uno jamás ha leído y que quizás se conviertan en clásicos con el correr del tiempo, eso uno no lo sabe cuando se lee algo por primera vez y también dudo que uno lo llegue a saber, solo el tiempo podrá decirlo. Dicho esto quiero hablar de la poeta, cronista y escritora peruana Gabriela Wiener a quien jamás había leído pero si había escuchado mucho hablar de ella, si hay algo que no se puede negar es la velocidad de información con la que nos ahoga las redes sociales y de cómo tantas voces nuevas y otras no tanto uno va encontrando a medida que se navega por ellas.
El caso de Gabriela Wiener me persiguió durante mucho tiempo en las páginas de Facebook y Twitter de muchos amigos escritores españoles, dejé que el tiempo pasara y al ver que continuaban los excelentes comentarios sobre su buen trabajo decidí comenzar a leer su mas reciente libro “Llamada perdida” en la como siempre hermosa edición a cargo de Malpaso Ediciones. Primero es bueno hablar de quien es ella, Gabriela Wiener (Lima, 1975) residenciada en Barcelona y luego en Madrid desde el año 2003, periodista con cuatro libros publicados “Sexografías” (Editorial Melusina, 2008), “Nueve lunas” (Random House Mondadori, 2009), el poemario “Ejercicios para el endurecimiento de tu espíritu” (La Bella Varsovia Editorial, 2014), dos libros digitales “Kit de supervivencia para el fin del mundo” y “Mozart, la iguana con priapismo y otras historias”, ha sido incluida en varias antologías, su trabajo ha sido traducido a varios idiomas y trabaja como colaboradora en los periódicos El País de España y La República de Perú.
Fresca, directa, poética y políticamente incorrecta (para algunos) pueden resultar leer estas crónicas reunidas y escritas desde el yo. Gabriela habla de ella, de lo que ha vivido, de lo que vivirá posiblemente y de sus experiencias como mujer, es franca, clara en lo que piensa y en lo que busca intentando mover internamente al lector, algo que en mi opinión logra fácilmente. Cuatro etapas tiene el libro que no pude soltar de principio a fin, cada una de ellas es una forma de llamar “Llamadas de larga distancia”, “Llamadas personales”, “Llamadas perdidas” y “Llamadas a cobro revertido” y todas se componen de crónicas en la que habla de su vida o de relatos periodísticos de no ficción. Los temas manejados son los que mortifican a cada uno de nosotros como seres humanos, para muchos puede ser que no ofrezca nada nuevo al lector, lo importante y lo que hace que sea un libro adictivo es la forma en que escribe y como toca cada uno de estos temas.
Con “Llamada perdida” me ha sucedido algo curioso, son pocas las crónicas que llegan a ser favoritas y me cuesta recomendarlas por separado ya que debe leerse como un cuerpo entero, pero si he de quedarme con algunas para conocerla por primera vez no dudo en “Un fin de semana con mi muerte”, “Contra (y a favor de) los malditos”, “Las leyes del tiempo y del espacio”, “Del lado de acá y del lado de allá”, “Cuanto mayor es la belleza, más profunda es la mancha” y “La última novela de Corín Tellado”. En cada uno de estos artículos nos pasea por temas tan discutibles y quizás polémicos como pueden ser la belleza y la fealdad, la muerte y lo que significa aprender a sobrevivir con ella a un lado, lo duro de ser adulto, toda la felicidad que para muchos se puede encontrar con un simple click en la computadora y finalmente una estupenda entrevista a la dama del amor Corín Tellado, una gran cantidad de temas algunos polémicos otros no tanto, todos ellos tocados con la sinceridad y al mismo tiempo con una prosa a veces poética que llevaba mucho tiempo sin leer y disfrutar.
Leer “Llamada perdida” me recordó mucho a un grande como Roberto Bolaño, a veces sentía que su fantasma merodeaba la lectura, Gabriela no lo copia en lo absoluto no quiere hacerlo tampoco, solo es esa esencia que sucede con muchos libros que a medida que uno avanza en cada página siente la mirada de los grandes guiando a un posible libro referencia.
Siento que últimamente solo leo este tipo de libros mujer que cuenta su vida con su pareja y si hije posmodernas todas (lunami). Todo mezclado con quotes de sus autores favorites. Me fascina este subgénero ya que me permite quedarme en el patio del comedor leyendo rápido, porque les niñes me interrumpen y necesito algo rapido. Me quedo con el encuentro con Isabel Allende, una gran señora. Repudiada por “el mundo literario”. PUAJ. Da muchísima risa ella era la samantha d su época y su país, tambien rollo Chelsea does. Bueno que Isabel se metía lsd y hacía el ganso todo por el interés periodístico. A mi realmente me gusto la casa de los espíritus he leído peores bazofias altamente veneradas por ese odioso mundo lleno de hombres esnobs. Bueno q ella me encanta vive en California y se la suda todo, es roja y feminista y sobrevive ante un mundo k la odia no entiendo pq. Mi profesora d literatura la odiaba, cariño léete algo q no salga de él pais. PUAJ. Por otro lado, que leerían nuestras madres si no existiese Isabel Allende? Creo q solo x eso merece todos nuestros respetos.
Conocía a Gabriela por sus ensayos y crónicas y perfiles pero nunca había leído un libro de ella. Me gustó por partes, me parece que Gabriela es de las mejores escritoras contemporáneas y que borda las palabras con las ideas que se plasman en un gran párrafo. En este libro el,a habla de sus dudas, sus temores, sus exhibiciones, su fealdad, su gordura, y eso me parece bastante rescatable porque es como estar escuchando a tu amiga hablar de cosas que tambjnd te preocupan a ti.
En general, me gustó demasiado. Pero si hubieron algunos textos que no me engancharon. Otros me fascinaron y me llegaron. Me encanta la manera de escribir de Gabriela, que sea tan libre, tan cruda, que hable de lo cotidiano y mundano. Un buen libro, definitivamente.
Me leería todos los libros de Gabriela. Me cae bien, creo que seríamos amigas. Me gusta su sinceridad, no querer agradar, ser ella misma aunque vaya contracorriente. Es una sensación totalmente diferente y de conexión estar actualmente viviendo en Madrid, ser migrante latinoamericana y leer sus crónicas sobre eso. Me toca. Muy fuerte que terminé el libro y me invadió unas ganas tremendas de escribir, de escribir también yo mis verdades. Eso si, algunas crónicas me aburrieron.
PD: Quedé con muchas ganas de leer a Isabel Allende después de su perfil sobre ella.
Es la segunda obra que leo de Wiener. Y no defrauda, porque sigue con ese desplante de contarnos su cotidianidad con las palabras precisas, como sólo saben hacerlo las buenas escritoras. Es un recorrido por su vida en España, desde su susurros con su marido por las noches, hasta las vivencias de vivir una vida sexual de a tres. El enfrentarse a ser madre, la locura en torno a los números que se le aparecen y un vivencias que se palpitan en cada una de nuestras vidas, pero que ella sabe cómo ponerlas en papel, para que nos entretengan y atrapen. Es un libro que regala reflexiones que pueden ser aplicables en todo momento. Es una gran lectura esperando su visita a Filsa 2018. El libro cierra con un cómic bello; sobre el proceso de las migraciones y la necesidad de movimiento en perseguir los sueños. (...) “A veces me da por pensar que de eso se trata todo. De recordar el amor.” “La fe siempre ha sido para mí una cuestión muy poco profesional.” “Algunas veces me pregunté si en realidad lo estaba abandonando. Otras veces me pregunté si él quería perderme.” “Y no he hecho mi testamento, no tengo un último deseo y no me imagino cómo será mi vida sin mí.”(...).
En términos generales me gustó el libro, pero tuvo para mí altos y bajos muy marcados y un hilo conductor para nada claro. Me gustó mucho la primera parte, pero después me fue gustando cada vez un poco menos y la parte del medio me pareció ya una recopilación sin mucho sentido de pensamientos sueltos que no tuvieron en mí prácticamente ningún impacto. El final me volvió a gustar harto, me parecieron muy interesantes sus encuentros con Corín Tellado y con Isabel Allende, pero no sé qué tanto pegan con el resto del libro. No obstante, me gustó haberlo leído y definitivamente leeré más de Gabriela Wiener.
Es una maravilla como escribe Gabriela. Tan sincera, tan transparente, tan única...y en cierta manera tan universal: sus reflexiones te llegan dentro, como si te hablase directamente a ti. Gabriela me va a acompañar durante mucho tiempo, lo sé.
Me entretuve mucho con este libro, mucho pero mucho. Desde principio a fin. Siento que la escritura de Gabriela es sincera y para nada presuntuosa. Es simple, directa, algo inconveniente pero sobre todo, humilde y desnuda. Admiro que transite tan fácilmente por temas disímiles, como sus miedos a la enfermedad/muerte y en unas páginas más allá pueda invitarnos a curiosear en su trabajo como periodista. Creo que nunca había leído un libro de auto ficción y si tuviera que leer otro escrito por Wiener sin duda que volvería a hacerlo, porque espejeándome un poco -deseo reprimido de toda lectora/lector- me vi en varios pasajes, me vi como migrante sudaca en España, me vi en sus pensamientos de dismorfia corporal, me vi también en sus conversaciones con Jaime un poco más en sus distancias pero también en sus encuentros. Y siendo un poquito más sincera -como la propia autora- me gustaría verme como la Gabriela madre, o la poliamorosa, o la que enfrenta sin ausencia de resquemores, el miedo de volver a la propia tierra. Cuando los libros te duelen, cuando a ratos te retuercen la guata, cuando te movilizan a querer decir algo de tu historia -porque todxs tenemos algo para decir-, o cuando esbozas una sonrisa de cuando en cuando, es porque hay algo en ellos a los que agradecerle. Y yo le agradezco a Llamada perdida” su desnuda e imperfecta belleza.
Conheci a Gabriela Wiener através de Huaco Retrato. Desde então, decidi que quero ler tudo o que a Gabriela tiver a dizer. Certamente haverá quem diga que nem toda a vida íntima deve ser partilhada. É um pouco como o que se diz sobre as redes sociais: "Ninguém quer saber o que comeste ao pequeno-almoço hoje". Mas alguns de nós até querem. E Gabriela Wiener fala sobre o mundano e o íntimo de forma brilhante. Sabe que é genial, mas sabe rir de si própria. Sabe que a sua experiência de vida é única, mas entende que essas vivências podem ser reconhecíveis a outras mulheres. Sabe que ser escritora, jornalista, intelectual e ativista não a deve impedir de imaginar que há algo superior a isto tudo (por exemplo, quando dois números iguais lhe aparecem no ecrã várias vezes ao dia). Sabe que o mundo que aclama os homens medíocres é o mesmo que despreza as mulheres bem-sucedidas. Gabriela Wiener é várias coisas, como o somos todas. Este livro é uma manta de retalhos. São os retalhos da nossa complexidade e liberdade.
No sabía qué esperar cuando lo empecé. Es el primer libro del club Lee FILSA de este año con Perú cómo país invitado. Son ensayos sobre distintos temas de La protagonistas, su opinión de la belleza, de la mujer, de las relaciones, la maternidad, etc. Me gustó bastante. Por momentos me sentí identificada en ciertos aspectos y otros se me hicieron por completo ajenos, hay una honestidad cruda en la forma de escribir de Gabriela. No hay vergüenza o tapujos, y eso me gustó.
Un libro que se enmarca en el género del ensayo personal. Toca varios temas que fragmentan la lectura. Quizá solo se hubiera enfocado en un par. Me atraparon la narrativa sobre la migración y la muerte, más que los sexuales (aunque el de los hoteles estuvo interesante). Vi con acierto que incluyera una historia en cómic. La edición peruana no contiene el relato de Corina Tellado, que en otras publicaciones es el que más ha gustado.
Este libro ha sido una grata sorpresa en muchos sentidos...
Lo elegí sin saber de que se trataba y conforme fui pasando las páginas, sentía que estaba en una conversación con una amiga de años y, de la nada, termina contándote toda su vida, te habla de sus problemas amorosos, dudas existenciales, recomendaciones libreras, datos de numerología y hasta traumas ♥ y, en serio, la amé por eso!! Es más, creo que esa es una de las cosas que más gustan de Gabriela, esa capacidad de hacer autoficción que te deja sin saber que es real y que no, pero igual le terminas creyendo y hasta empatizando con cada situación que te plantea!
La verdad es que es un libro muy cortito donde habla de mucha cosas pero no profundiza en nada, lo que termina convirtiéndola en una lectura ligerita y amena donde, además, te deja muchas referencias de autores y sus obras según las diferentes acontecimientos que iban pasando en su vida y, para rematar, en las últimas páginas hay un cómic muy lindo sobre la vida como migrante! ♥
no me vas a estar contando un retiro espiritual new age para vivir tu propia muerte y tratar de meterme sendo spoiler de six feet under la ptmmm jjsjsj buenas entradas sip
Me encanta como escribe Gabriela y puedo leer lo que sea que escriba. Esto se sintió un poco como una lectura de fan a pesar de que hayan textos increíbles con perfiles de autoras o simplemente sobre sus experiencias personales con la muerte y el amor. Quiero seguir leyendo todo lo que publique.
Este libro fue un poco decepcionante Quizás porque mis expectativas eran bastante altas. Y este libro es una mezcla de la recopilación de algunas de sus columnas y algunos pensamientos inconclusos. Los hay interesantes, los hay los que no lo son. Me quedo con el texto que habla sobre la fealdad, el de los tríos, comparto sus reflexiones de amor/odio por Lima (muchísimo) y agradezco la honestidad que emana de sus paginas. Es refrescante Elegí este libro principalmente porque sigo a la autora en las redes sociales y me agrada su linea de pensamiento. Además, es una mujer valiente que ha vivido su vida de la misma forma en la que cree sin prejuicios ni tabúes, en España. Algo que en Perú (yo también soy peruana) es muy difícil llevar a cabo porque nuestro querido país es bastante conservador y predominantemente católico. Asimismo, ella ya tenia un pensamiento bastante más liberal en una época donde era casi imposible lo que no deja de impresionarme. En "Llamada perdida" se refleja eso en parte pero al mismo tiempo me ha dado la impresión de ser un libro forzado a publicarse. Dejo para más adelante su "Nueve lunas", que promete ser una confesión sincera y completa sobre la maternidad.
Recuerdo cuando leí "la Habana para un infante difunto" que sentía que, si bien disfrutaba la lectura, lo haría aun mas si fuese habanero porque Cabrera Infante escribía para ellos su propia experiencia en ese espacio.
Con este libro encontré una fuerte conexión espacio-tiempo. Gabriela es mi contemporánea, limeña, post-moderna y goza y sufre los mismos demonios de nuestra generación. Su libro fue como un espejo donde a veces me veía reflejado, otras señalado y otras tantas redimido.
Gabriela Wiener es sin dudas una voz genuina, visceral, triste y dulce de nuestro tiempo y lugar.
La autora es una mujer chola, migrante y feminista, que expone estos atributos como condiciones políticas y escriturales. El punto de partida y referencia es la España de 2003, un país en plena pujanza y lejos de cualquier crisis; como escritora situada hace examen de la maternidad, los afectos (milita las relaciones libres junto a sus parejas, Jaime y Rocío), el racismo y lo que significa Perú a la distancia.
La irreverencia es un común en la obra de Gabriela, pero no una irreverencia posera sino visceral. Es lo que más me gustó de Llamada Perdida, es muy íntima pero a la vez invita a la identificación. Especial para quienes crecimos en ciudades complicadas y entendemos esa relación ambigua de amor / odio en nuestras vidas.
Llegué a Gabriela por un podcast donde hablaba sobre un ensayo que escribió sobre la belleza, dicho ensayo está en este libro junto a otros que llegaron a mi vida en el mejor momento. Quisiera sentarme a platicar con ella sobre México y sobre Perú, sobre feminismo y poliamor mientras bebemos una cerveza