En plena invasión francesa, cuando Andalucía arde entre guerrillas, traiciones y caminos convertidos en emboscadas, un bandolero temido por todos —el legendario Trabuco— comete el secuestro más insólito de su carrera: el de Alejo, un joven seminarista que jamás imaginó que su destino se desviaría de los muros del convento hacia la serranía malagueña. Lo que empieza como un rapto se transforma en un vínculo inesperado. Entre huidas, disparos y noches al raso, ambos descubrirán que el amor puede nacer donde menos se espera… y que incluso en la España más convulsa hay espacio para una pasión que desafía leyes, costumbres y peligros.
Con ecos de Curro Jiménez y el pulso romántico de las grandes novelas de aventuras, Trabuco es una novela de amor, libertad y desafío en tiempos de pólvora.
A ver por dónde empiezo. El libro está escrito de una forma superficial y no indaga en nada de los personajes. Esto llega hasta tal punto que en las escenas donde mantienen relaciones el autor lo resume con: hacen el amor apasionadamente o se besan con pasión (si no me equivoco usa está expresión hasta 5 veces). Se describe algo tan íntimo de una forma aburrida y simplista que me hace no conectar con lo que están sintiendo los personajes
Por otro lado, todo es conveniente. Personaje que aparece, personaje que es guapo, atractivo, tiene alguna cualidad física excepcional y, por supuesto, homosexual. En ningún momento se aprecia la duda o el miedo de estar en el siglo XIX y poder ser apaleado, discriminado o señalado por ser homosexual, cosa que me saca bastante de la historia. El contexto es importante y creo que se ha dejado a un lado las persecuciones e inseguridades que ha sufrido el colectivo.
Otro detalle que me producía inquietud era la forma en la que hablan los personajes. Por ejemplo, Pandero habla con acento andaluz porque así el autor lo escribe, pero el resto de personajes andaluces no. No entiendo por qué se enfatiza en Pandero y el resto no, aunque mi teoría es que era para hacerlo como más gracioso y darle ese toque de humor, pero más allá de la realidad es que todos son andaluces y deberían de tener acento.
Pienso que la idea es buena pero que no se ha construido de forma que me atrape en la historia. Todo es superficial, predecible, conveniente y simple. No recomiendo el libro, y lo he terminado para poder hacer una crítica completa.
“Trabuco” de Cristóbal Olmedo, una novela histórica de aventuras y romance que me ha secuestrado el corazón y me ha hecho perderme en la serranía junto a los bandoleros.
Me ha encantado la manera en la que Cristóbal ha investigado el trasfondo histórico y cómo ha añadido notas aclaratorias para que pudiéramos entender que, a pesar de ser una novela, sucedía en un contexto real.
Ha sido verdaderamente una aventura leer esta novela, llena de humor, sentimientos y momentos épicos que me han enganchado desde el minuto uno y han hecho que devorara esta historia en pocos días, necesitaba saber en qué líos se iban a meter el Trabuco y sus compañeros.
El Romance es otra cosa que me ha encantado, hay varios romances dentro de la historia y todos me han encantado, pero en especial el que surge entre Juan y Alejo y el que surge entre Pandero y María. Dentro de lo caótico y convulso que es el contexto de la guerra de la independencia contra los franceses, surgen estas llamas de amor y pasión que hacen de la novela algo inolvidable.
Traiciones, secuestros, aventuras y mucho mucho amor, son algunas de las cosas que encontraréis en Trabuco, una novela que no os dejará indiferentes y que os recomiendo muchísimo que leáis. Si lo hacéis, ya la comentaremos.
434 páginas leídas en 24h (¡laborables!) creo que dicen más que cualquier cosa que pueda explicar yo aquí, pero no puedo más que felicitar a Cristóbal por la trama y la ambientación tan lograda y que me han tenido enganchado mi tiempo libre de este día.
Año 1810, invasión napoleónica vista desde los ojos de los habitantes de Ronda. Por un lado los afrancesados que acogieron a Pepe botella con los brazos abiertos por las reformas y la modernización que esperaban que llegara a sus tierras. Por otra parte los absolutistas/liberales contrarios a los josefinos (o más bien que renegaban de los gabachos). Y en medio de todos ellos los bandoleros, como el Inglés, el Pandero o el Trabuco, que habían acabado echándose al monte y que hacían su vida intentando sacar tajada de los que cruzaran su tierra, hablaran francés o español.
Y en este caldero, historias de amor y desamor, batallas familiares con tal de que los hijos salgan "rectos" y estos hijos intentando vivir su vida a espaldas de la sociedad, de la familia, de la moral de la época...
Y me ha gustado también mucho esa ambientación histórica, y esos prólogo e interludio donde el autor rompe la cuarta pared y nos "explica" de donde surge esta novela y como avanzó con su escritura.
Ha sido mi primer libro de Glam Spunk Press y creo que he comenzado con el mejor. Fuerte abrazo al corrector oscuro.
Trabuco, debido a mis gustos como lector, no es una novela que yo hubiera comprado, ni en la que posiblemente me hubiera fijado, por eso agradezco muchísimo que, por esas cosas del destino, cayera en mis manos. Empieza un poco casi como un documental, narrando de forma resumida algunos hechos acontecidos años atrás en España. Y te sumerge, casi sin darte cuenta, en una historia repleta de tramas bien hiladas y protagonizada por unos personajes a los que les coges cariño en seguida (para bien y para mal).
Cuando cerré el libro, que devoré casi de una sentada, y eso que tiene unas 400 páginas, busqué información sobre Trabuco y su banda, porque me parecía sorprendente que unos personajes tan bien construidos no hubieran existido.
Resumiendo, para mí Trabuco es un sorpresón enorme, que se convierte en una de mis últimas lecturas favoritas y un libro que no me cansaré de recomendar.