Nos encontramos ante un conjunto de relatos cortos de terror, donde el autor nos muestra escenas cotidianas del día a día desde una perspectiva psicológica, consiguiendo convertir situaciones que, en principio, pueden parecer normales, en momentos inquietantes y perturbadores.
El libro está compuesto por relatos independientes, pero conectados entre sí por una lógica interna que se va descubriendo a lo largo de las diferentes historias. Me ha gustado especialmente esta forma de conectar los relatos, ya que hace que el lector vaya prestando atención a los pequeños detalles para intentar descubrir qué relación existe entre ellos.
Un aspecto a destacar es que la estructura del libro está fragmentada y el tiempo no necesariamente es lineal. Es una propuesta diferente y bastante novedosa, aunque en mi caso ha sido un arma de doble filo, ya que en algunos momentos me ha resultado complicado seguir el hilo y esto ha hecho que me desconectase de la lectura.
El lenguaje con el que está escrito es sencillo y fácil de seguir, por lo que los relatos se leen de manera ágil. Además, al tratarse de historias cortas, puedes ir avanzando en la lectura sin necesidad de dedicar demasiado tiempo a cada una.
En definitiva, creo que es un libro que apuesta por un terror diferente, más psicológico y basado en lo cotidiano que en los sustos, y que destaca especialmente por la manera en la que sus relatos terminan formando parte de un mismo universo. Aunque su estructura fragmentada no ha terminado de funcionar conmigo, me ha parecido una propuesta original y diferente dentro del género.
Frases favoritas
“No tenía ese rostro de tristeza que aparece cuando uno espera algo que nunca llega”
“Pensaba y repensaba si los recuerdos son la viva memoria o simples confusiones mentales”
¿Qué se esconde tras esos ojos que ven más sombras que las que se dejan reflejar?”
“De cerca no veía el futuro, de lejos tampoco el pasado”