Si bien no suelo leer poesía, el debut literario de mi amigo Tomás, merecía una excepción y tal vez de paso se me abre el interés por el género. Leí la mitad en un día y la otra 15 días después, la lectura es amena y rápida. Releí los poemas que más me gustaron.
El amor es el eje central del libro, el que parece ser un viaje personal del autor, sus aventuras y desventuras amorosas a lo largo de su vida, reales o imaginarias. Por momentos vuela alto y uno se pierde algunas sutilezas que tal vez son un guiño interno. Creo que en la simpleza está la belleza como por ejemplo en “Noche de Luciérnagas” o “La última coca cola y el desierto”. Tambien me gustaron los metafóricos “El cuadro del amor” y “Los extremos siempre se tocan”, De “¡Sigan Tejiendo!” rescato una frase hermosa que dice “…amar, es una de las posiciones más extrañas para abrazar a alguien.” El título del libro proviene de uno de los mejores poemas “Amor (no simbólico)”. Con la misma impronta me gustaron “Ni aunque te quisiera” y “Carta abierta hacia la nada”.