El señor Malcolm Sinclair es un escocés que odia Londres, pero regresa con una sola idea entre ceja y darle su merecido a un hombre que sigue buscando venganza. Poco le importa tener que enfrentarse a un maldito duque si ha mancillado la mujer que más quiere en el mundo.
Cuando descubre que su hermana ya se ha casado, comprende que ha llegado tarde. Sin embargo, nada más ver la perfecta e intachable lady Honoria, sabe que seducir a la hermana de su enemigo sería justicia poética.
La idea es sencilla. El problema es Honoria. No es una dama que se deje conquistar con facilidad; le sobran pretendientes y un simple hijo de las Highlands no parece un gran partido en los salones de baile. Suerte que un Sinclair está hecho de obstinación y no renunciará a ganar, aunque cuanto más se acerca a su presa, más claro ve que ella tampoco piensa rendirse.
Y lo que empieza como una guerra de voluntades, deseo y orgullo, se transforma en un juego peligroso donde ambos pueden perder su corazón.