En un mundo donde la felicidad es un producto más y los dioses son sustituidos por algoritmos, este libro desmonta muchos de los mitos que nos han vendido, como la farsa de que el trabajo nos hará libres, la ilusión de que consumir sube nuestra autoestima o la mentira de que un like es un refugio contra la soledad.
Provocador y ácido, Jesús G. Maestro, un catedrático de universidad que ha hecho de la literatura un arma de interpretación masiva, capaz de desmontar dogmas con ironía y lucidez, explora en El fracaso de la felicidad los entramados de la cultura contemporánea y lanza una rebelión a través de la honestidad intelectual y el pensamiento crítico.
Una obra destinada a quienes rechazan respuestas fáciles, prefieren enfrentar incómodas verdades y desean redescubrir la libertad más allá de las promesas vacías de una felicidad prefabricada.
«Nos han educado para sentir, no para pensar; para obedecer, no para ser libres. Y tú, ¿qué harás cuando la realidad destruya tus sueños?».
Profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, ha desarrollado su labor investigadora y docente en universidades españolas. Artífice del Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, en su obra en 3 vols. (3.136 págs.) titulada Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría, Crítica y Dialéctica de la Literatura (2017), en la que se aplica a la investigación literaria el Materialismo Filosófico, sistema de pensamiento creado por el filósofo Gustavo Bueno.
El estilo de Jesús G. Maestro es incisivo, mordaz y certero. He disfrutado de la lectura, aunque en algunos momentos también me ha resultado incómoda.
He disfrutado porque invita a pensar y a hacerte preguntas, algo que siempre agradezco. Y me ha incomodado porque funciona como una especie de “toma a tierra”: una sucesión de verdades que, unidas a la forma en que el autor las expresa, confrontan directamente nuestro sistema de creencias. Una incomodidad, por tanto, necesaria.
Un análisis lúcido de la realidad, por momentos muy divertido, aunque no parezca ser la intención principal del autor. Quizás repetitivo en algunos capítulos, pero en cualquier caso, un texto necesario.
Seguro que mientras a mi me ha abierto la mente, a otros les ha levantado ampollas. Es lo máximo que espero cuando leo un libro. Que produzca un cambio en mi. Es motivo suficiente para las cinco estrellas. Con su mala hostia, sin delicadeza y sin vergüenza me ha dado un guantazo en la cara y me ha dicho: ¡Espabila! Justo lo que necesitaba.
No hay que tomarle completamente en serio porque es excesivamente radical y faltón en todo lo que dice. Incluso soberbio. Para mi es como el profesor de canto que exagera deliberadamente la nota que pretende que los alumnos entonen. Lo sutil no va con él. Tú decides lo que te quedas y lo que no (yo he ignorado la inquina hacia la filosofía y la prepotencia hacia el mundo anglosajón), además que da la impresión de irse por las ramas en ciertos momentos finales del libro, pero hay mucho que aprovechar aquí.
Jesús G. Maestro: todavía no supero su nombre. Parece un chiste cósmico o una broma de sus padres. Más bien eso último.
De Jesús tiene poco, al menos en el sentido evangélico; de maestro, en cambio, lo tiene todo. Es un hombre descomunalmente leído, y da la impresión de que refutarlo no sería fácil sin estar a su altura intelectual.
Ahora bien, este libro no sé si es filosofía, crítica literaria o una forma extraña de anti-autoayuda. Y ahí está parte de su fuerza. ¿Se puede escribir un libro así sin hacer filosofía de algún modo? No estoy seguro. Lo que sí sé es que no se deja etiquetar con facilidad.
El fracaso de la felicidad no consuela: noquea. Va desmontando preconcepciones, ilusiones y lugares comunes hasta dejar al lector sin muchas de las coartadas con las que suele entenderse a sí mismo. Por eso cuesta clasificarlo. Más que un libro “de ideas”, se siente como un despertar brusco: salir del sueño y caer en la realidad. Y, además, es divertido.
Quien haya escuchado a Maestro en YouTube reconocerá enseguida su voz: el tono, el ritmo, la contundencia. En el libro habla como habla allí, y eso lo vuelve todavía más interesante.
Gracias a él descubrí, además, a dos autores españoles que apenas conocía: Ballesteros y Cela, dos de los pocos recientes que menciona. Todavía me falta sumergirme de verdad en el Siglo de Oro. El Quijote ya lo leí y lo disfruté, pero Maestro lo enaltece tanto que dan ganas de releerlo.
Al final, queda una pregunta interesante. Si, como dice él, no vende humo, entonces ¿qué vende? Se suele decir que todo el mundo tiene una agenda. ¿Cuál sería la suya? Quizá algo bastante simple y poco común: empujar a más gente hacia la literatura y alejarlos de las ideologías. Porque en la literatura uno no aprende consignas: vive. En las ideologías, en cambio, uno se adorna con palabras y termina alejándose de la realidad.
Todavía no termino de decidir qué clase de libro es este. Pero sí sé lo que hace: sacude, despeja y obliga a pensar.
Un ensayo escrito en contra de la religión, de las filosofías y de las ideologías, espejismos de la felicidad, y escrito en defensa de la literatura greco-latina-hispano-americana, la literatura del desengaño y de la libertad.
Una crítica por una de las mentes más lúcidas del panorama actual expone, sin ningún tipo de pudor, los virus del razonamiento y los entresijos más sombríos de la sociedad en la que vivimos. Una buena referencia para asentar el criterio.
Es un libro muy claro y que se lee bastante bien. Las ideas quedan bien cimentadas y las expone no sólo con soltura sino también con mucha recursividad. Mezcla genialmente conocimientos literarios con temáticas actuales.
Todo lo expuesto en su libro anterior es reforzado, pero en este caso si noto mayor redundancia y confusión en la recta final del libro. Sin embargo, sigue siendo un libro excelente y que si ya leíste el primero, pues tienes que leer este.