LA NOVELA MÁS AUDAZ DE BERNARDO ATXAGA Una historia que mezcla de manera magistral el humor y la intriga
Premio Nacional de las Letras Españolas Premio Liber
«Una narrativa impregnada de poesía en la que ha combinado de una manera brillante realidad y ficción». Jurado del Premio Nacional de las Letras Españolas
«Recrea un mundo nuevo y fresco con una originalidad poco común en la literatura española contemporánea». The New York Times
En 1992, en el cementerio de Arroa Goia, una treintena de personas rodean la tumba en la que va a ser sepultado el levantador de piedras y boxeador José Manuel Ibar Azpiazu (Urtain), cuya vida concluyó en suicidio, tal vez por no poder asumir el peso de una «máscara» pública que acabó devorando a la persona. Su trágico final hace emerger un episodio del pasado —la muerte brutal de un buey en los alrededores de un molino cercano— que enlaza varios personajes y deja una herida difícil de cerrar.
En 2017, en ese mismo lugar, un público heterogéneo asiste al entierro de Guillermo, conocido como el Tirolés, el hombre que odiaba a Urtain, figura excesiva vinculada a la noche y a los márgenes. La intriga sobre la verdadera causa de su muerte revela un entorno social degradado. El molino, que fue suyo en los últimos años, parece guardar de nuevo el pasado irrumpe en el presente. Veinticinco años después, en 2042, un círculo de personas rodea en Arroa Goia la tumba de Pedro, el artista que quería a Urtain y rescató el molino de la sordidez.
Uzariel, un ser inmaterial que todo lo ve y todo lo oye, un ángel militar dueño, junto con sus compañeros, de un lenguaje especial y un irreverente sentido del humor, narra esta historia articulada en tres tiempos, un relato magistral sobre la amistad, el sexo y los silencios que recorren varias décadas y marcan las vidas de sus protagonistas.
La crítica ha dicho... «Poeta, ensayista y narrador, Atxaga [...] se alimenta de la realidad y de su propia biografía, pero puede decirse que escribe con una varita mágica. [...] No niega lo cotidiano, sino que lo afirma». J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia
«Uno de los escritores [...] más geniales». Francisco Millet Alcoba, La Opinión de Málaga
«Decir Bernardo Atxaga es pronunciar palabras mayores». Susana Marqués, Onda Cero
«Atxaga nos adiestró en el arte de entender a las aves. Y, sobre todo, de entender la vida y algunos de sus pecados capitales, desde el otro lado». J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia
«Un novelista que habla como si en la cabeza y en los ojos conservara la perplejidad de un niño». Juan Cruz, El Periódico
«Atxaga nos vuelve a introducir en un universo donde se mezcla la realidad con la ficción». Más de uno (Onda Cero)
Bernardo Atxaga (Joseba Irazu Garmendia, Asteasu, Guipúzcoa, 1951) belongs to the young group of Basque writers that began publishing in his mother language, Euskara, in the Seventies. Graduated in Economics for the Bilbao University, he later studied Philosophy at the University of Barcelona.
His first short story, Ziutateaz was published in 1976 and his first book of poetry Etiopia in 1978. Both works received the National Critics Prize for the best works in the Basque language.
He cultivates most genres: poetry, radio, cinema scriptwriting, theatre, children's books, articles, short stories... His national –and soon after international– recognition arrived with Obabakoak (1988) which, among other prizes, was awarded the National Literature Prize 1989 and that has been translated into more than twenty languages.
Many of his poems have also been translated into other languages and published by prestigious magazines such as Jahbuch der Lyrik, 1993, Die horen, 1995, Lichtungen, 1997 (Germany), Lyrikklubbss bibliotek, 1993 (Sweden), Vuelta, 1990 (Mexico), Linea d'ombra, 1992 (Italy) and others.
Así como hay ángeles custodios, también merodean a los humanos demonios malintencionados. La originalidad de Atxaga en este Golondrinas consiste en delegar el papel de narrador cuasiomnisciente a un "ser inmaterial", a un diablo, vaya, conocedor de antecedentes y circunstancias y capaz de inspirar en las personas pensamientos e ideas que definan actuaciones como, por poner un ejemplo, el suicidio.
· La sorpresa por la novedad, o la extravagancia narrativa, decae pronto para, también muy pronto, volverse reiterativa y cansina. Todo el texto es en exceso descriptivo y el diablo/narrador, entre sus poderes sobrenaturales, tiene la clarividencia de determinar porcentajes de emoción, sinceridad, pureza, ánimo y demás psicologías en los personajes y, además y peor, temperaturas exactas en grados centígrados, medidas y distancias ajustadas al centímetro, composición de olores, marcas y modelos de automóviles y otros aparatos y, lo peor de lo peor, tonos Pantone® cada vez que en escena aparece un objeto de tonos rojizos (insufrible necedad).
· En la primera parte acompañamos al boxeador Urtain a su entierro; en la segunda asistimos a otro entierro de un tal Guillermo, el Tirolés; en la tercera el enterrado es un pintor, Pedro. El nexo común entre ellos es un molino en los montes vascos y unas historietas sin enjundia y, peor, sin el mínimo interés que consiga avivar el misterio que pretenden, al cabo, una suerte chusca de thriller diabólico, en mi opinión, mal resuelto y con planteamientos acartonados, sin ideas y diálogos soporíferos.
· Hay que reconocer que en esta novela el oficio de Atxaga es notable, pero alcanza el sobresaliente en aburrimiento y vacuidad a pesar de los muchos premios que le han dado a este Golondrinas; lo que una vez más pone en cuestión, no la justicia, sino la connivencia ideológica entre premiadores y premiados.