Jump to ratings and reviews

Diminuta casa encantada

Bill está enfadado porque tiene que cambiar de ciudad y de escuela por culpa de su madre, una famosa paleontóloga que ha aceptado un nuevo trabajo en un museo. Viajará con Harper Benjamin, un perrito dinosaurio de peluche que, quizá, le ayude a sentirse como todos los demás.

También le preocupa que sus nuevos compañeros puedan pensar que es uno de esos niños que tienen una casa de muñecas encantada. Aunque sea verdad, porque Bill tiene una casa de muñecas en la que vive una familia de miltons, extraterrestres procedentes del diminuto planeta MILTON DU DU A. En esa casa vive, además, un fantasma, que cree que ya va siendo hora de una aventura y de buscar otro hogar para encantar.

Lo que Bill no se espera es que, en esa nueva escuela, no será el único propietario de una diminuta casa encantada.

248 pages, Hardcover

First published January 1, 2026

Loading...
Loading...

About the author

Laura Fernández

101 books545 followers

Ratings & Reviews

What do you think?

Friends & Following

Create a free account to discover what your friends think of this book!

Community Reviews

5 stars
3 (18%)
4 stars
6 (37%)
3 stars
5 (31%)
2 stars
2 (12%)
1 star
0 (0%)
Displaying 1 - 5 of 5 reviews
Profile Image for Mangrii.
1,198 reviews522 followers
April 24, 2026
Perritos dinosaurios, fantasmas de sábana y madres paleontólogas viven dentro lo nuevo de Laura Fernández, un manifiesto a la imaginación, la lectura y un abrazo (apretado) al ser diferente. Laura, como siempre, crea un mundo enorme, gigante, absurdo, loco e imposible. Un mundo de personajes (más de treinta) para tratar la idea de abandonar tu casa para irte a otro lugar, pero como esta no desaparece del todo, si no que viaja contigo y aparece, de alguna forma, en ese otro lugar. Una expansión del universo literario de Laura Fernández con un homenaje a la figura del lector como centro. Por qué ahí, dentro de una Diminuta casa encantada, una serie de instrucciones que da la narradora (que no es exactamente Laura) hace que cada uno de los libros sea ÚNICO. Dentro (de Diminuta casa encantada), somos un ESPÍA DE CARTAS, y como tal, tenemos nombre propio (y un papel). Nombre propio que Laura (o la narradora, que no son exactamente la misma, pero se parecen) nos guía para elegir. Os lo contaré, aunque es secreto: el mio es Rosenberg Perrish Kimberley Navidson Bullets.

Bill, los miltons y su fantasma, Colper Tom
En el meollo de la historia está Bill, un niño enfadado porque tiene que cambiar de ciudad y de escuela por el nuevo trabajo de su madre, una paleontóloga famosa. Viaja con Harper Benjamin, un perrito-dinosaurio de peluche al que odia, y es propietario de una diminuta casa encantada que funciona como escenario del libro. Dentro de esa casa vive una familia de miltons diminutos (una familia de extraterrestres bastante particulares) y también un fantasma, Colper Tom, empeñado en encontrar una familia mejor cuya casa encantar. Hay un concurso para fantasmas en el que los fantasmas (los únicos participantes) pueden elegir una NUEVA familia Milton. Pero Colper ha encontrado otra forma. Y eso, hará que tanto Bill, los Milton y el propio Colper se metan en problemas.

Tan Laura Fernández como siempre
Sí, aquí también hay dinosaurios (aunque no oficinistas). Sí, aquí también hay periodistas. Y sí, aquí también hay escritoras, objetos que cobran vida, nombres larguísimos y extraterrestres. Los elementos laurafernadianos (como esos títulos que resumen el capítulo) siguen presentes en este pequeño cambio de paradigma, con una pieza plenamente reconocible dentro de su trayectoria literaria. Paréntesis, mayúsculas y cursivas siguen siendo parte del juego (ortotipográfico) habitual de Laura Fernández. Un saltarse las normas ortográficas en toda regla como posibilidad creativa, como voz propia, que te guía de forma distinta a cualquier texto normal. Rupturas de la cuarta pared, con preguntas curiosas al lector, también pueblan toda la novela. De esta forma, Diminuta casa encantada es una especie de expansión dirigida hacia otro público (sobre todo en su trama), al que busca tratar con inteligencia y respeto, como hacían algunos de sus referentes: Roald Dahl, Michael Ende o Lewis Carroll.

El libro como artefacto (meta)narrativo
Dialogando con esa tradición clásica (de la interactividad) de Michael Ende, pero adaptada al estilo laurafernandiano, la novela (dirigida a público infantil) está repleta de juegos de palabras, alusiones y notas al pie (nada menos que 181) que hacen de la lectura algo lúdico y diferente a lo habitual. Tanto, que a veces me hacía dudar si su complejidad como artefacto (meta)narrativo —con esa selva de paréntesis impredecibles y mayúsculas que irrumpen en el texto— no serían una barrera para el lector infantil menos curtido o acostumbrado a lecturas más lineales y sencillas. Quizá esa misma libertad ortotipográfica, que para un adulto es pura delicia conceptual, exija un esfuerzo extra que no todos los niños y niñas estén dispuestos ni sean capaces de asumir.

Sin duda, el libro de Laura es una celebración rompedora del propio hecho de leer, del libro como puerta de compañía y refugio particular. De la lectura como algo lúdico y libre (y también único) que desafía todas las normas y nos permite, de alguna forma, hacer todo lo que la vida real no nos deja. El libro como (meta)artefacto que no empieza por el principio, que rebobina y mezcla un montón de historias (unidas), adelante y atrás, como una máquina del tiempo compleja que vamos armando (y cambiando) con cada nueva lectura, pero siempre acompañados por esa narradora, incognoscible y omnipresente, que está ahí para darte pistas de hacia dónde debes dirigirte.

Todos somos raros de alguna forma
Esta frase del título, pronunciada por la misma Laura Fernández en El ojo crítico durante una entrevista, creo que es parte del (gran) corazón de Diminuta casa encantada. Abrazar esa rareza, con la que no siempre estamos cómodos, hace que seamos nosotros mismos. Y hacerlo es un acto de valentía. En el libro, tanto el niño Bill como el perrito dinosaurio Harper Benjamin, al igual que Billy Peltzer en La señora Potter no es exactamente Santa Claus, viven como personajes secundarios de su historia. Pero, ¿es realmente su historia? Aquí entra el juego habitual de Laura, donde el lector tiene todo el protagonismo. Diminuta casa encantada también habla de lo que somos cuando leemos, de cómo dos mentes, separadas en el espacio y el tiempo, comparten un lugar, donde lo doméstico (en este caso) se vuelve cósmico. Por qué, los libros (sus personajes, su mundo, sus historias) no existen si nadie los lee.

Reseña en el blog: https://boywithletters.blogspot.com/2...
Profile Image for KrLoS.
233 reviews9 followers
July 25, 2026
Nunca me hubiera dado por leer este libro precisamente de Laura Fernández dado que es una historia muy destinada a gente muy joven. Pero es un buen ejercicio leerlo desde el punto de vista de un enamorado de la prosa de Laura y ver como va jugando con el lenguaje, como va usando las notas al pie para darles información extra a los pequeños lectores y así ayudarles a ampliar su vocabulario, a tener un sentido crítico, a enamorarse de la fantasía y a usar su imaginación.
En este sentido es un libro mágico y la forma en que está escrito jugando con paréntesis, mayúsculas, títulos de capítulos potentes que refuerzan el mensaje que se va a dar en esta parte de la historia refuerza la originalidad de la historia principal donde hay casitas de muñec@s encantadas, paleontología, fantasmas y seres diminutos que habitan estas casitas...
75 reviews
June 1, 2026
Laura Fernández se desata y pone su imaginación, torrencial y surrealista como siempre, al servicio de una historia que reivindica la diferencia y a los niños raros, traslada la idea del hogar a los más pequeños, y nos recuerda que, sin imaginación ni fantasía, la realidad no tiene ningún sentido.

Si tienes entre 10 y 99 años, no dejes de leer Diminuta Casa Encantada. Te lo dice tu amigo, el espía de cartas Ottawa Elliot Richard.
Profile Image for Martha Paola.
80 reviews6 followers
June 1, 2026
Laura Fernández siempre genia. Es verdad que nunca hemos visto sentados a los dinosaurios. El lector se convierte en espía de cartas. Vuelven las galletas Bulb. Un manual de instrucciones como personaje. Ojalá el Milton Daily existiera, para suscribirme. La construcción de mitos que la prensa etiqueta como verdaderos. Hay vidas, viditas (La uruguaya), vidas de mierda (A Violent Masterpiece) y vidas pequeñas de milton (Diminuta casa encantada).
Profile Image for Cesar.
106 reviews
July 8, 2026
Es un derroche de (IMAGINACIÓN) y creatividad que, en ocasiones, me parecía un poquito (DESCONCERTANTE) e, incluso, pensaba: ¿Esto lo van a seguir los (NIÑOS) si en ocasiones me perdía hasta yo? Finalmente, yo, Rudy Eumeo Jamor Caskey llegué a la conclusión de '¿Qué iba a saber yo, si nunca tuve una casa encantada ni una familia milton? Sencillamente, me dejé llevar y (DISFRUTÉ) de la historia, de los personajes y de la narrativa y me lo pasé bomba.
Displaying 1 - 5 of 5 reviews