Yo leí La Odisea hace tanto que releerla fue, literalmente, redescubrirla. La historia es la definición de “si algo puede salir mal, va a salir peor”. Cada vez que uno cree que Ulises por fin va a llegar a su casa, aparece un dios ofendido (por la cosa más absurda), un monstruo raro o cualquier disparate que lo manda para atrás otra vez. Me pasé todo el libro pensando que la mínima ofensa, que bien podía ser desde algo que ameritaba apedrear a alguien en público hasta simplemente masticar haciendo demasiado ruido, terminaba en la misma situación: pelearse y ver quién sobrevivía.
Pero, si algo es cierto, es que Ulises no se rendía por nada y siempre encontraba la forma de resolver. El libro no solo habla de aventuras, que era como yo lo recordaba, sino también de la paciencia, la perseverancia, la enorme resiliencia, la fidelidad a los propios principios y la prudencia.