No sé si sabíais que este año, en junio, se cumplieron 100 años de la muerte del genial Gaudí, atropellado por un tranvía, en Barcelona, al salir de su trabajo en la Sagrada Familia… pues este cómic es una forma de conocerlo un poco más.
Esta historia gráfica nos lleva desde la infancia de Gaudí, cuando era un niño enfermizo, pasando por cuando se va a estudiar a Barcelona, con su hermano, para ser arquitecto, sus dificultades en la facultad, sus primeros trabajos y el reconocimiento de su genialidad.
Me encantan estos libros con los que aprendo cosas, ya lo sabéis. Además, cada vez que se mencionaba una obra del artista, la buscaba, para ver fotos y saber más, porque el libro te invita, sin duda, a querer saber más.
Los dibujos, los colores, el texto… me parecieron maravillosos. Y creo que es un cómic que se puede leer a cualquier edad. Yo ya se lo he dado a mis hijas, para que recuerden su visita a Barcelona y conozcan un poco más al genio que hizo posibles algunos de los lugares que más les gustaron.
La figura de Gaudí siempre me ha parecido fascinante, así que tenía mucha curiosidad por leer esta novela gráfica.
*Gaudí: el soñador de Barcelona* es una biografía ilustrada que se acerca tanto al arquitecto como a la persona que había detrás del mito. Recorre su infancia, su juventud, sus influencias, su relación con la naturaleza, su evolución espiritual y el camino que lo llevó a entregarse casi por completo a la Sagrada Familia.
Me ha gustado porque, aunque algunas cosas ya las conocía, también he descubierto detalles sobre Gaudí que no sabía. Además, el formato de novela gráfica hace que la lectura sea muy amena y visual. Los dibujos de Max Vento molan mucho, tienen detalle y acompañan muy bien esa sensación de estar recorriendo una vida marcada por Barcelona, la arquitectura y una imaginación fuera de lo común.
Es una lectura sencilla, cuidada y muy agradable para quienes tengan curiosidad por Gaudí, por la Sagrada Familia o por las biografías ilustradas. No hace falta saber de arquitectura para disfrutarla, pero sí tener ganas de mirar un poco más allá de las obras que todos conocemos.