En la bruma de la historia chilena, la Recta Provincia se levanta como un bastión de misterio y un gobierno autónomo de la autoridad central, donde las creencias populares entrelazan su esencia con la brujería y el espejismo del engaño. Esta asociación, más que un simple grupo, era un estatus codiciado: una posición que otorgaba a sus líderes no solo privilegios, sino también un aura casi mítica que les permitía manipular el destino de muchos.
A pesar de haber sido desbaratada, la influencia de esos viejos hechiceros nunca se detuvo; simplemente se transformó. A través de rituales ocultos y creencias arraigadas, los brujos han encontrado nuevas formas de manifestarse, preservando su relevancia en toda la sociedad contemporánea.
Las antiguas prácticas que una vez dominaron la Recta Provincia resuenan en la actualidad, recordándonos que, aunque los rostros cambien, la sed de poder y el deseo de trascender nunca se extinguieron. La historia se repite, tejiendo hilos de magia y realidad en un seductor tapiz que nos invita a explorar lo desconocido.
No sé mucho sobre la Recta Provincia, más que el folclor general con el que uno suele crecer, por lo que la descripción de este libro llamó mi atención. Lamentablemente, creo que la forma en que se intenta presentar el libro puede generar ciertas expectativas que, en lo personal, no me parece que son alcanzadas en sus páginas. Puede que se deba a que el material presentado es limitado, ya que gran parte de los mismos se han perdido a lo largo de los años. Así, aunque las declaraciones aquí expuestas dan cierta luz sobre lo que podría haber constituido esta institución, no logran reflejar del todo el misticismo del que habla el compilador. Siendo sincera, quedé con la impresión de que eran una seguidilla de acusaciones cruzadas y que cualquier persona podía pertenecer a la organización si a otro se le antojaba darle algún cargo, sin importar si tenía conocimiento de brujo, curandero, o machi, lo que le quitaba cierta legitimidad. No lo sé. Me decepcionó un poco.