Las Galletas es el retrato de un pueblo que ya no existe, y no sabemos si existió más que por una voz que habla de sus muertos, de las supersticiones, de los asesinatos en el campo o los naufragios en la mar, del amor y la esclavitud en las tomateras canarias a mediados del siglo XX. En una serie de conversaciones de sobremesa con su nieto, Elva irá desgranando las peripecias de su vida.
A lo largo de estas páginas, Óscar Liam reconstruye un mundo que va desdibujándose del ideario colectivo. Con un estilo fresco y ágil, en una ráfaga de instantáneas, nos ofrece un mundo sencillo anclado en el idiolecto y el neocostumbrismo. La prosa de Liam explora el realismo emocional y la literatura de la memoria recordando a Andrea Abreu, Elena Garo o Jesús Carrasco.
Este libro es tu abuela contándote su infancia y tú escuchándola con paciencia porque sabes que no hay lección ni moraleja, solo tu abuela que por fin ha decidido recordar en voz alta lo que nunca nadie le preguntó, lo que siempre se dio por hecho que no importaba.
Las Galletas es un pedazo de regalo, gracias al autor por hacer esta gran obra y por supuesto a su maravillosa abuela. Lleno de más de 50 historias de una mujer que ha vivido mucho, con anécdotas graciosas, algunas desagradables y otras que te hacen reflexionar. Me ha encantado, lo recomiendo un montón, y que disfruten de la lectura con 2 o 3 capítulos por día, siento que sabe mejor que haya sido una lectura lenta, por que te llegan mucho más las historias. Tuve la suerte de ir a la presentación del libro y una de las cosas que más me gustaron fue la sinceridad de Óscar al contar que todas esas historias nunca han sido grabadas sino que están todas en su memoria, por que su abuela se las ha contado siempre, y me pareció increíble. Otro de los detalles que me encantó, fue el de su portada, le preguntaron: ¿Tiene significado? Y él respondió que lo que representaba esa silla vacía era la espera de que alguien quisiera sentarse a escuchar las historias de una abuela. Y no se puede describir mejor esta obra que eso. Simplemente quedarnos con que de vez en cuando sentarnos con un familiar, ya sea abuelo, abuela, padre, madre, tío o tía y dejar volar nuestros recuerdos y anécdotas, para que sigan vivas en un futuro.
Lo recordado es lo realmente vivido y lo importante no es el alegato, ni como se cuenta, ni lo impredecible de cada uno de ellos, es simplemente el lujo de tener a tu abuela echándote cuentos.
Las Galletas es un regalo precioso. Óscar Liam nos trae con frescura los recuerdos de su abuela. Un cúmulo de anécdotas, historias o rumores de otra época.
El libro te emociona pero especialmente me ha hecho reír y he conectado mucho con lo que relata: “Tierra conejos”, cuando llegaba “la muerte”, los “grifientos”, las vacaciones de la gente del norte que eran en ‘Tenbel’, como es el caso de mi familia.
E incluso me ha sorprendido algunos hechos dignos de novela negra…
Una lectura costumbrista, fácil, llena de matices y de verdad.
Escribir un libro que tenga tanto de ti mismo debe ser dificilísimo. Óscar nos regala una ventana al salón de su abuela, donde nos asomamos a una escena íntima abuelanieto que se repite a lo largo de los años y entreteje pedazos de historia, identidad, y recuerdos. De esta forma, surge la historia de un pueblo que no existe como lo recuerdan los que llegaron, ni tampoco los que allí crecieron. Elva nos cuenta su historia, la de su familia y la de su pueblo sin pretensiones, desde la serenidad y la sabiduría que te da la vejez, enseñándonos a todos quienes la leemos que un corazón abierto vive más que uno que está cerrado y que no saber muchas cosas no impide saber y aprender lo más importante. Y ella lo aprendió.
Lo recomiendo, por supuesto, sobre todo para quienes ya no podemos escuchar a nuestra abuela contarnos su verdad sobre el mundo.
“Las galletas”, es un pueblo que ya no existe en el que una serie de conversaciones entre una abuela y su nieto va desgranando su historia.
Esta historia me ha llevado a esas tardes comiendo pipas en las escaleras que mi abuela tenía delante de su casa. Y me ha gustado que da igual que te encuentres en el pueblo más al norte de la península (el mío Bimenes), que en la isla más al sur, las historias de nuestros abuelos son las mismas.
Cada capítulo es una historia diferente que la abuela relata con el mayor arte del mundo. Una de mis favoritas es la novena, ”La gallina de oro”. Esas abuelas que siempre te ven delgado y sin culo y te ceban con si tuvieras dentro tres familia… Esas abuelas que da igual la temperatura que haga, la sopa o los potajes siempre son bien (en mi caso, la fabada es bien a 8 grados y a 40).
Este libro ha sido cinco estrellas y porque no he podido ponerle seis. Un libro que no quieres terminar porque sus historias son tuyas también.
Liam nos transporta a una conversación de conversaciones con su abuela Elva y un cafecito sobre la mesa. Un compendio de recuerdos que son la memoria de una isla transformada.
Una ternura de libro. Me ha encantado la naturalidad en la redacción y el contenido dispar y dinámico que se va relatando. Las expresiones tan canarias transportan a conversaciones con nuestros mayores y desde luego es un libro que llega porque exalta y se pone énfasis en mostrar la naturalidad de las cosas y valores impregnados en una sociedad como la de Marcelina; el respeto, el esfuerzo y trabajo, la alegría de vivir, compartir, hacer el bien, la dignidad...
Esto es un regalo: de una abuela a su nieto, y a su vez, del nieto a su abuela. Pero también es un regalo a Canarias, a su gente, sus costumbres, sus mitos, su historia, sus islas. Este libro es como si encontrases un hueso de dinosaurio en el jardín de tu casa. Óscar, ayudado con las historias de su abuela, desde las más cotidianas a las propias de una película de terror, teje una memoria compartida por muchísimas abuelas canarias, que como la mía, también vivieron la precariedad, familiares exiliados a Latinoamérica, los trabajos no remunerados, la llegada del turismo y la vida de la posguerra. Casi como si fuese un doctorado en lingüística y oralidad, Óscar transcribe la canariedad más pura, la forma de hablar de antes, la que aunque errónea a ojos de un castellano puro ha sobrevivido y se ha transformado, para ser recordada y homenajeada.
Un libro que nos conecta con esa abuela que te narra su infancia y tú te sientas a escuchar y disfrutar, Oscar hace que esos ratos sean eternos al escribir este libro.
Que bonito, y que suerte, poder plasmar en un librito todas las anécdotas y cuentos que las abuelas te cuentan desde que eras pequeño. Me encantan estos libros que hablan de una persona, pero a la vez están hablando de todo un pueblo y de toda una isla. Precioso a rabiar este libro
Hacía mucho tiempo que no leía y, en cuanto vi este libro, supe que me iba a atrapar.
Óscar Liam logra algo difícil: una narrativa ágil que no pierde ni un ápice de profundidad emocional. Leerlo ha sido un viaje a mi propia infancia, reviviendo la sensación de las historias que me contaba mi abuela. Sentir su voz en cada capítulo ha sido un regalo, por lo que las 5 estrellas están más que merecidas.
Gracias, Óscar por tan linda escritura y por tan lindos recuerdos. Todo se siente como si fuéramos un actor más en todas las historias, como si hubiéramos vivido también todo eso que se relata. Agradecido con tu destreza de llevar al papel esa oralidad que, por lo general, cuesta plasmar con tanta naturalidad.
Leo el libro como si fuera un diálogo con mi abuela Reyes. Un paseo por nuestra idiosincrasia y nuestra historia reciente. Muy buena primera novela para una coz que seguiré con illusion. Viva la nueva literatura canaria.