Apología católica, que aunque bien escrita, la verdad es que es infumable. Hay momentos interesantes, pero le pongo tres estrellas por cierta calidad narrativa. Odio esta paranoia y obsesión casi esquizoide del pecado. Aquí es insoportable y asquerosa. Hasta el final mantienes la duda sobre qué tinte marca la novela, pero el final, ridículo, te lo deja claro. Al final, detrás está la salvación y el pecado. Sinceramente, no sé si le daré otra oportunidad a otra de sus novelas.