La Condesa del Prado, te hace vivir Barranquilla en la piel de alguien ajeno a la ciudad. Cada diálogo te hace sentir parte de la mesa; a veces no leía, escuchaba.
Cuando se escucha por ahí “Barranquilla; quien no te conoce te sueña y quien te conoce nunca te olvida” uno pensaría que es exageración, hasta que se vive. Uno pensaría que Barranquilla tiene algo de magia. Y si.
De tanto por decir me quedo con dos cosas:
1. Duncan; mi personaje favorito, te hace soñar. Es la promesa de que todo va a estar bien, y si no lo está se resuelve.
2. Tuve el privilegio de leer este libro acompañada de las brisas de diciembre, y la nostalgia pegó en su punto. Esto para mí, fue una carita de amor a la comida, las relaciones distintas, la idea de quienes queremos ser y el barrio más romántico de la ciudad.
Leer este libro siendo costeño y viviendo inmerso en estos iconos arquitectónicos y dialécticos de la cultura barranquillera hace querer explorar todo aquello que muchas veces por cotidianidad olvidamos.
Un libro que rescata ese génesis desarrollado urbano, económico, cultural y sobretodo político de este territorio y con el plus de incluir no solo la cotidianidad de las personas sino un elemento que permite dar ese toque de misterio como son esos seres mitológicos los vampiros.
Una lectura de mucha paciencia por la cantidad de detalles que para personas que no son oriundas de Barranquilla le servirá de guía para comprender el proceder costeño.
Se lee súper fácil y con esa jovialidad que entretiene.