Una historia que mezcla venganza, supervivencia, lealtad y amor en un contexto histórico muy bien construido.
La novela sigue a Eileen Keith, una joven que lo pierde todo y se ve obligada a huir, cambiar su identidad y sobrevivir con un único objetivo: vengar a su familia. Su camino se cruza con el de Adair McLeod, jefe de un clan de las Highlands, y a partir de ese momento comienza una historia cargada de tensión, orgullo, desconfianza y una atracción que ninguno de los dos quiere admitir. El romance tiene mucho peso en la trama, pero no lo es todo: la ambientación medieval, la vida del clan, los conflictos y los vínculos hacen que la historia sea mucho más que una historia de amor.
Uno de los aspectos que más disfruté fue la evolución de Eileen. Es una protagonista fuerte y decidida, pero también empática y generosa, y su transformación a lo largo de la novela —pasar de vivir únicamente para la venganza a empezar a imaginar que tal vez merece algo más— es, para mí, el corazón del libro. También la importancia de la familia y la lealtad atraviesa toda la historia: la familia que se pierde, la que se honra y la que se elige.
Es una historia sobre reconstruirse, sobre aprender a confiar y sobre entender que la venganza puede ser un motor, pero nunca debe ser el destino. Mar Miranda construye un romance histórico que mezcla tensión y corazón, de esos que te atrapan y no te sueltan hasta la última página.