Si te apetecen historias que se quedan contigo cuando cierras el libro, esta es una lectura muy recomendable. Merece la pena acompañar a sus personajes en este viaje.
Creo que “Acariciar los miedos” es una historia que se lee despacio, no porque cueste avanzar, sino porque invita a parar y a sentir. Marta escribe desde un lugar muy honesto, poniendo palabras a emociones que muchas veces no sabemos nombrar: el miedo a ser, a decir, a mostrarse tal y como una es.
La novela aborda temas como la identidad, el crecimiento personal y la aceptación, pero también pone un valor muy especial en la amistad como refugio y en ese primer amor que llega sin saber muy bien qué hacer con él, cuando todo es nuevo, intenso y un poco abrumador. Las relaciones están construidas con sensibilidad, mostrando vínculos que sostienen, acompañan y ayudan a crecer.
Los personajes se sienten reales, cercanos, llenos de contradicciones, y es fácil verse reflejada en sus dudas, sus silencios y sus pequeños avances. No hay dramatismos innecesarios: hay verdad, ternura y mucho cuidado.
Es un libro que acompaña. Que no juzga. Que no da respuestas fáciles, pero sí ofrece consuelo. Ideal para quienes disfrutan de historias emocionales, con profundidad, que hablan de miedos cotidianos, de la importancia de los lazos que elegimos y de la valentía que supone enfrentarlo todo por primera vez.
Una lectura que creo necesaria para quien alguna vez se ha sentido fuera de lugar… y ha descubierto que amar, a otras personas y a una misma, también se consigue aprendiendo a acariciar los miedos.