Abrir la primera página de esta novela —aunque sea de manera metafórica— ha sido todo un acierto y me alegro enormemente de haberlo hecho. “La manzana de Eva” es una historia fresca y divertida, con un argumento sencillo pero tan bien llevado y narrado que su sencillez pasa a un segundo plano. Los protagonistas son auténticos y, personalmente, me ha sido muy fácil empatizar con Eva. Es una chica a la que podrías encontrarte en cualquier lugar, o ser esa amiga que está luchando para sacar a flote su negocio. Perfecto en este sentido. Además, la obra está plagada de unos personajes secundarios que se te meten bajo la piel, todos con unas personalidades muy bien definidas y con una historia propia, nada de danzar alrededor de los protagonistas. Encontrar esto es magnífico. Si a todo esto le añadimos que la autora nos va llevando magistralmente por la historia, con una narración sencilla y clara, en la que priman los sentimientos, la novela se vuelve inolvidable, como ha sido en mi caso. En resumen: recomendada al 100%. Y me voy directa a por la segunda parte, “La tentación de Adán”. Felicidades, Adriana!