¿Adónde pertenece uno cuando el mundo deja de ofrecer refugio?
En una época marcada por la incertidumbre, la prisa constante y una sensación de vacío, este libro es una invitación a detenerse y mirar a nuestro alrededor. René Ponte, creador de contenido y observador de su tiempo, se sumerge con honestidad en los dilemas que todos afrontamos en algún la identidad, la pertenencia, el sentido del sufrimiento y la necesidad de encontrar un lugar donde sentirse en paz.
Con una voz cercana y autobiográfica, el autor explora temas tan actuales como la responsabilidad individual, la disciplina entendida como forma de amor propio, la dificultad de habitar el presente o la angustia ante el paso del tiempo y la muerte. Sus reflexiones, basadas en experiencias personales, viajes y la exposición constante que implica vivir en el espacio público de las redes sociales, trazan una tensión continua entre lo que mostramos y lo que somos, entre el deseo de control y la aceptación de la fragilidad.
Lejos de ofrecer respuestas fáciles, estas páginas acompañan al lector en un proceso de cuestionamiento íntimo donde la vulnerabilidad, el amor y la búsqueda de lo trascendente aparecen como posibles caminos frente al vacío. Encontrar un hogar no habla de un lugar físico, sino de la aventura —incómoda y necesaria— de reconciliarse con uno mismo y construir, paso a paso, un lugar al que siempre poder volver.
Honestamente me encantó. Empatizo en un montón de cosas con René, es un tipo con el que me encantaría sentarme a charlar largo y tendido, hablar de Dios y de la vida en general. Al igual que el, mi más grande anhelo es encontrar una persona con la que hacer un hogar y formar una familia, y el sentir que el tiempo pasa y no lo tenemos es difícil pero a la vez confiamos en Dios y tenemos el desafío de soltar, de saber que si Él lo quiere así lo será. De también plantearte que hiciste mal y ver una vida caminada lejos de Dios pero sentir la paz de que no cambiarías nada porque Dios salió a tu encuentro y estás en tu mejor versión, por lo cual está bien que así sea. Es una dicotomía todo pero al final del día la convicción de que Dios existe y de que somos sus hijos es inamovible.
Me encantó, me encontré, me interpeló, y es sin dudas un libro al que volveré. Gracias René por este libro, espero tu 2do con ansias.
Gran testimonio de una persona joven del siglo 21, que como muchos otros, se ha perdido en sí mismo durante el camino.
No es una gran obra literaria, ya que el autor no es un gran literario, sino un manual que te da ciertas herramientas y preguntas para a saber a dónde vas y por qué. Lo recomiendo a toda persona que se encuentre en encrucijadas.
Por supuesto, cambia y afecta en función del momento personal de cada lector. Y habla mucho de Dios, aunque por aquí, todo bien.
Gracias René por este libro. Acabo el libro llorando, emocionada con la página 275, pero ha habido muchas otras que me han llegado muy profundo.
Ojalá vuelvas a escribir. Y espero que ese anhelo y nostalgia que tienes de un hogar se cumpla y que la persona que esté a tu lado te haga cada día sentir que siempre ha sido tu hogar, pero todavía os teníais que conocer. Feliz vida. Dios te bendiga.
El capítulo 3 y a partir del 5 hasta el 9 bastante bien. Me gustan mucho sus reflexiones pero al no seguirle en las redes es verdad que habla mucho de su vida y de Dios. Hay partes que se me han hecho muy largas pero bueno, es un libro bueno y abierto totalmente a la reflexión aunque quizás no sea lo que yo esperaba.
Un libro autobiográfico y personal que suena como un diario íntimo y sin filtros.
Es interesante la idea que expresa sobre el amor, la libertad y responsabilidad individual y dios. Algunas cuestiones son interesantes, pero se me hace caótico y repetitivo en según que momentos del libro. Además siento que el autor cambia de temas muy rápido y no llega a conectar con la lectura.
Una mezcla entre autobiografía y reflexiones, que ambas van de la mano en este libro. Honestamente, me pareció un poco aburrido, pues no es el tipo de libro que suelo leer, pero el epílogo me llegó muy adentro.