El centro de gravedad del planeta se ha desplazado del Atlántico al Indo-Pacífico, donde se juega la estabilidad y la seguridad globales. Un ensayo esencial para entender el nuevo orden mundial.
Hay lugares que concentran el pulso del planeta. Hoy, ese lugar es una región inmensa que abarca desde las costas de África oriental hasta las islas del Pacífico, y que conecta a dos tercios de la humanidad. En sus aguas se cruzan las principales rutas comerciales, las mayores economías y las potencias militares más decisivas del siglo XXI. Allí se juega el destino político, económico y tecnológico del mundo.
Mientras Occidente duda y se repliega, el Indo-Pacífico avanza. China y la India compiten por la hegemonía regional, Japón y Australia rearman sus estrategias de defensa y Estados Unidos intenta conservar su influencia. En el corazón de esa lucha, los BRICS+ impulsan la desdolarización, la inteligencia artificial redefine la supremacía tecnológica y el comercio marítimo se convierte en el tablero donde se enfrentan las potencias del siglo XXI.
Un libro excelente el que acabo de leer. Sin duda, he aprendido muchísimo con él: sobre conflictos e historia; sobre cómo el mundo está interconectado por vínculos de todo tipo; sobre cómo el pasado condiciona las relaciones del presente y del futuro; sobre las grandes alianzas, las guerras y los orígenes de los conflictos. También sobre cómo un hecho que ocurre en un lugar aparentemente aislado puede acabar teniendo repercusiones decisivas en la otra punta del mundo. El autor aborda, además, las teorías de algunos de los grandes pensadores de la geopolítica y las utiliza para ayudarnos a comprender el mundo actual.
Todo ello sirve como preparación para llegar al núcleo central del libro: descubrir qué se está cociendo en el Indo-Pacífico, con actores como China, Japón, Taiwán y Estados Unidos, y cómo las tensiones en esta región podrían desembocar en un conflicto capaz de cambiar el curso de la historia y alterar profundamente la actual correlación de fuerzas, todavía liderada por Occidente.
Una lectura muy recomendable. Además, está extraordinariamente bien contada: la narración es clara, la prosa compacta y sin fisuras.
No hay geopolítica sin historia y a través de la relación de hechos sociales, económicos , militares o ambientales entre pueblos y naciones va cambiando la historia mundial de forma inimaginable a veces … Muy bueno