Originally published in the 1930s, these essays on realism, expressionism, and modernism in literature present Lukács's side of the controversy among Marxist writers and critics now known as the Lukács-Brecht debate. The book also includes an exchange of letters between Lukács, writing in exile in the Soviet Union, and the German Communist novelist, Anna Seghers, in which they discuss realism, the European literary heritage, and the situation of the artist in capitalist culture.
György Lukács was a Hungarian Marxist philosopher, aesthetician, literary historian and critic. He is a founder of the tradition of Western Marxism, an interpretive tradition that departed from the Marxist ideological orthodoxy of the Soviet Union. He developed the theory of reification, and contributed to Marxist theory with developments of Karl Marx's theory of class consciousness. He was also a philosopher of Leninism. He ideologically developed and organised Lenin's pragmatic revolutionary practices into the formal philosophy of vanguard-party revolution.
His literary criticism was influential in thinking about realism and about the novel as a literary genre. He served briefly as Hungary's Minister of Culture as part of the government of the short-lived Hungarian Soviet Republic.
De un tiempo a esta parte he empezado a encontrar bastante problemáticos algunos de los juicios literarios de Lukács. Fundamentalmente, la primacía de la figura del autor a la hora de evaluar la obra literaria y la crítica al subjetivismo. Para Lukacs el realismo es una característica propia de toda gran obvia literaria caracterizada por la capacidad de exponer la dialéctica histórica de su tiempo, independientemente del sesgo ideológico de su autor; Balzac era un reaccionario, pero sus obras avistaban las contradicciones de la incipiente sociedad capitalista y lo mismo sucede con Tolstói o Dostoyevski . Todos estos autores intentarían plasmar la realidad por completo, objetivo que solo pueden conseguir a través de la forma literaria, aquello que los distancia de imitadores menores. En líneas generales estoy de acuerdo con la tesis de que la obra de arte lleva consigo las contradicciones ideológicas de una sociedad, pero no puedo aceptar que esto se consiga exclusivamente a través de lo que Lukacs entiende por realismo. Es más, me parece increíblemente poco coherente reconocer que las posturas reaccionarias de las que parten o a las que llegan Tolstói o Balzac pueden llegar a indicar el signo de los tiempos, cosa con la que estoy de acuerdo, y negar que el subjetivismo de la novela del XX, pienso sobre todo en Proust, no expone mecanismos ideológicos. Aún así, algunos de los ensayos que están recogidos aquí hablan por sí solos.