Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es una periodista y escritora argentina.
Se recibió de Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Se ha desempeñado profesionalmente como periodista y columnista en medios gráficos, como el suplemento Radar del diario Página/12 (donde es sub-editora) y las revistas TXT, La mano, La mujer de mi vida y El Guardián. También participó en radio, como columnista en el programa Gente de a pie, por Radio Nacional.
Trabajó como jurado en concursos literarios y dictó talleres de escritura en la Fundación Tomás Eloy Martínez Mariana Enríquez is a writer and editor based in Buenos Aires. She is the author of the novel Our Share of Night and has published two story collections in English, Things We Lost in the Fire and The Dangers of Smoking in Bed , which was a finalist for the International Booker Prize, the Kirkus Prize, the Ray Bradbury Prize for Science Fiction, Fantasy, & Speculative Fiction, and the Los Angeles Times Book Prize in Fiction.
. 📚 Nunca cruces ese umbral ♀️ Mariana Enríquez & Santiago Caruso 📕Físico
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⭐5⭐
Este libro, me duró un suspiro... ❤
Después del batacazo que me di con “Un lugar soleado para gente sombría„, que tengo que aclarar que el marketing de ese libro no estuvo muy bien llevado. Para mí no fue un libro de terror, era un libro político, si ahora a todo le vamos a poner la etiqueta de terror cotidiano... Bueno, me bajo del carro entonces.
Pero, este libro si es terror, ese terror al que Mariana nos tenía acostumbrados. Cuentos raros, situaciones que no se pueden explicar, imágenes difíciles de olvidar. Esta pequeña recopilación está formada por tres cuentos. "La casa de Adela", que ha sido mi favorita. "Los himnos de las hienas" y "El mirador". Personajes muy variopintos y distintos entre sí, todos tienen algo en común y es que no saben cómo es enfrentarse al horror. Puede ser una casa encantada, una desaparicion, una aparición un sonido y un recuerdo.
Me ha gustado muchísimo. Vuelve a utilizar recursos como el body horror, desagradable pero a la vez atrayente que si has leído a la autora en cuanto lo leas, recordarás a Nuestra parte de noche, librazo, por cierto. Echaba de menos a esta Mariana, que me dejara con ganas de seguir leyendo más. Hay gente a la que no le gusta esta autora, pero para mí es una de las voces de la literatura moderna de terror que es diferente, adoro su escritura y su visión de ver y plasmar el terror.
Si eres fan de la autora lo necesitas. Punto. La edición además de insólita en horizontal con las ilustraciones de Santiago Caruso es increíble. Vale la pena totalmente.
Bueno, Mariana y Santiago… Imposible que de dicha combinación salga algo mal. Todos los cuentos dan miedo, mucho miedo, y las ilustraciones no hacen más que potenciarlo. Como tiene que ser, qué hostias. Es un libro de cuentos de miedo, de casas embrujadas, y tanto Mariana como Santiago saben de eso. Una gozada. Lástima que no haya más.
Los 3 primeros relatos que leo de Mariana Enriquez y me han gustado mucho. Los 3 tienen que ver con casas o lugares encantados, y los 3 me han provocado esa atmósfera de inquietud y miedo que esperaba, con una critica social subyacente que me ha parecido super sutil pero a la vez que no puedes dejas pasar.
Lo primero: este libro es un libro hermoso, muy bien editado que contiene tres historias de Mariana Enríquez La casa de Adela publicada en el libro Las cosas que perdimos en el fuego, Los himnos de las hienas publicada en Un lugar soleado para gente sombría y el cuento El mirador que no se había publicado anteriormente. El libro es ilustrado con unos trabajos deliciosos y evocadores de Santiago Caruso, artista argentino que capta perfectamente el alma de los cuentos de Mariana Enríquez. Evidentemente esto se refleja en el precio que es un tanto elevado…, pero a veces los caprichos ganan a la razón.
El hilo común de estas tres historias es ese “umbral” como frontera entre lo cotidiano y lo siniestro, y que está en las casas o lugares que están en cada uno de los relatos, casas que no son solamente un escenario donde se desarrolla el relato, sino que las casas son organismos vivos, donde una vez que se cruza la frontera hay que entender que hay un precio a pagar con consecuencias para los protagonistas. No se vence al horror ni a los fantasmas, ni se rompe la maldición. Solamente se entra en la lógica del horror
En el primer relato La casa de Adela, Enríquez lleva el terror clásico gótico a lo urbano, a barrios reconocibles y reales, lo que intensifica el horror. El relato tiene como protagonistas a una casa abandonada que tiene su propia identidad y una adolescente que le falta un brazo. Es contado a través de la vecina de Adela, Clara quien recuerda los eventos que rodean la desaparición de su amiga y lo que supuso para el hermano de Clara que es quien paga un alto precio una vez ha entrado en la casa.
El concepto de La casa encantada aparece en multitud de historias como en la novela La invitada de Jennifer McMahon o El misterio de Salem’s Lot (1975) de Stephen King. Por otro lado, la sensación de haber podido hacer algo más también aparece en el relato Cementerio de heladeras de Un lugar soleado para gente sombría (2024).
El segundo relato de Los himnos de las hienas gana mucho con la relectura, y aquí la autora mezcla el terror que supuso la dictadura argentina con las martirios y barbaridades hechas por auténticos salvajes y el terror sobrenatural ligado al espacio, en este caso el palacio donde se desarrolla la trama.
En esta ocasión cuenta una experiencia paranormal de retrocognición donde el protagonista y su pareja tienen una experiencia personal de vivencia con una persona del pasado que torturaba durante la dictadura argentina cuando visitan el Palacio de Aguirre.
La autora dentro de la historia nos enseña curiosidades que poco tienen que ver con el propio relato como que los órganos sexuales de las hienas hembra que tienen un clítoris eréctil, o no explica qué fue la Conquista del desierto sobre la campaña militar de la República Argentina contra los pueblos indígenas como los mapuches que vivían en la Pampa y Patagonia. Sin embargo, lejos de sacarnos del relato, estas interferencias nos permiten coger aire fresco hacia la propia historia. Las hienas funcionan casi como símbolo o presagio, pero también como distracción: el lector espera un tipo de horror “animal”, mientras el verdadero horror es humano y ya ocurrió.
El tercer relato El mirador introduce una idea clásica del terror: el reemplazo. El fantasma no solo aparece, sino que necesita ocupar un lugar en el mundo de los vivos. Esa lógica cruel —para que uno exista, otro debe desaparecer— refuerza el tono fatalista que atraviesa todo el libro.
Este tercer relato encaja muy bien con la atmósfera y las ideas que atraviesan también la historia de Un lugar soleado para gente sombría, donde el fantasma tiene sus reglas y lógica propias condicionando el destino de los personajes. El hotel en Miramar tiene ese aire de decadencia costera, casi banal. Lugares aparentemente luminosos se convierten en focos de oscuridad.
Libro con 3 relatos cortos de Mariana Enriquez con ilustraciones De Santiago Caruso.
Es el primer libro que me leo de esta escritora (aunque no será el último ya que tengo varios de ella en la lista de pendientes), y he de decir que se me ha hecho muy ameno.
Mariana tiene una forma de escribir perturbadora, y su manera de narrar las historias me ha parecido muy original. En mi opinión, es capaz de narrarte historias de terror de una forma que te mantiene enganchada pero cómoda a la vez.
En cuanto a las ilustraciones De Santiago Caruso, son una delicia. Me parece que ha sabido encontrar el estilo perfecto para estas historias, y hacen que la experiencia de lectura gane muchísimo. Recomiendo mirarlos con detalle y disfrutar de ellos mientras vas leyendo las historias.
Aunque los 3 relatos me han gustado mucho, tengo que reconocer que mi favorito ha sido el primero, la casa de Adela.
Muy recomendable si quieres leer relatos cortos originales que te mantengan muy enganchada y con sensación de tensión y dudas hasta el final.
Preciosísima edición, una maravilla las ilustraciones.
La única pega es que ninguno de los tres cuentos es inédito.
La forma de narrar de Mariana, ese acercamiento a las oscuridades, esos umbrales infranqueables, acompañado de las imágenes que recrean todo este mundo entretejido y rico, cruel. Una experiencia.
Este libro me ha reconciliado con la faceta cuentística de Mariana Enríquez. Los tres relatos son una maravilla como cuentos de terror y, personalmente, el eje temático que une a los tres ( el tema de los espacios) me gusta mucho como está trabajado. Sin duda, Mariana Enríquez es un acierto seguro para los lectores
Oscuro y cautivador. ¿Que sería lo contrario a un hogar, un “anti hogar”? Este libro te lo muestra. Las tres historias te atrapan mientras las lees, realmente sientes que acompañas a los personajes en sus viajes siniestros. Las ilustraciones le dan un toque especial que te ayudan a adentrarte aun más y llevar la situación de “encantamiento” un poco más allá.
Son tres relatos, tres historias que los lectores de Mariana ya conocemos, porque proceden de otras novelas. Leer a Mariana siempre es un placer, sólo esta vez mejorado por las increíbles ilustraciones que acompañan a los relatos. Placer doble y obra, por lo demás, de coleccionista.
Un pequeño lujo leer en físico esta edición tan BONITA de tres relatos de Mariana (entre ellos la perfecta casa de Adela!!!) ilustrados por Caruso para acompañar el halo de terror, lo tétrico y confuso de las casas, escondites escalofriantes que Mariana crea y escupe sobre sus muñequitos deformes.
Las ilustraciones le dan un toque interesante pero ojalá fueran todos los relatos nuevos. Son dos ya publicados y un tercero nuevo bastante inquietante.