Un ensayo que examina cómo la medicina está atravesada por la visión androcéntrica y el resultado negativo que esto ha supuesto para la salud de las mujeres. Hasta 1759 no se había reproducido un esqueleto femenino en un libro de anatomía, en los estudios no se suelen incluir mujeres y así muchas cosas más, es un despertar bastante potente. La mayoría de los conocimientos médicos provienen de la patología masculina, cuyos resultados simplemente se han extrapolado a nosotras. La sensación de culpa constante y la persecución de un modelo de perfección imposible son dos graves condicionantes para la salud mental de las mujeres. Menciona que sexo y género no son sinónimos, pero luego los usa como si lo fueran. Además de citar 8 veces a J. Butler sin venir al caso, en la parte de salud mental mete las identidades y la doctrina Q, le da demasiado bombo a la intersexualidad. Vivimos eternamente cansadas, el 50% tenemos anemia y no se hace nada al respecto. La parte del ciclo menstrual es esclarecedor en tanto se busca abolir la regla en lugar de entenderla, sin tomar en cuenta que afecta a todos los sistemas metabólicos. El concepto de calidad de vida es muy interesante, ya que las mujeres vivimos más tiempo pero en peores condiciones. Dice que tenemos que trabajar con ellos para solucionar esto, de acuerdo pero como hacerlo si nos siguen borrando e ignorando hasta el día de hoy, solapando lo masculino con lo genéricamente humano, cae en ser demasiado positiva. Por momentos parece defenderlos o excusarlos pero es que nos quieren sumisas, obedientes, nos prefieren victimas a seres humanos. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en mujeres y ni siquiera se toma en cuenta que los síntomas son distintos a los de los hombres. Se confunden los valores de referencia con los normales y óptimos, además de no separar resultados por sexo y edad en los estudios, la vigilancia de la salud es superficial y hecha a la medida del varón. Se posiciona en contra de la vacuna del VPH, y dice que la regla no duele, cuando a muchas eso nos ha salvado y si nos duele. Interesante lo de sustituir el "consentimiento informado" por "decisión informada". En general es una buena crítica al enfoque actual de la salud de las mujeres, aunque es algo denso, repetitivo, cita a muchos señores y ofrece una ingente cantidad de datos e información difícil de gestionar para quien no esté versado en medicina. "Para muchas mujeres parir ha sido un mandato más que un deseo" "La ciencia bien hecha logrará destruir muchos mitos y falacias" "Es prioridad una educación sexual que implique a los hombres" "Promover la salud de las mujeres es hacerlas protagonistas de la misma" "Hemos pasado de Diosas a mujeres invisibles, inferiores y controladas"