A veces Cupido delega y deja que la música realice el duro trabajo de unir de forma milagrosa dos corazones perdidos. El amor no sabe de casualidades o lo que todo el mundo llama el destino. Solo hay un momento fuera de tu control. El momento en que lo miras y sabes que es él, sin ninguna duda. Entonces te vuelcas en ese amor, en ese hombre y todo lo demás deja de importar. No soy una mujer de cortos romances; o te enamoras desde el primer momento y para siempre o eso no es amor. Cuando se ha amado tanto que no hay palabras para describirlo, no tiene sentido buscar de nuevo cuando vuelves a estar sola porque el verdadero y único amor ya lo has vivido, ¿o no? _________ Enamorarse no es nada bueno cuando tu carrera artística corre peligro de irse por el desagüe junto con tu buen juicio. Además, es casi imposible encontrar algo de sinceridad en las palabras de una mujer que se te acerca porque tiene una idea errónea de quién eres y cómo eres. Para ellas soy el famoso pianista. Si un hombre de mi edad y bagaje no ha encontrado su media naranja todavía, es porque probablemente no exista. Mejor así, aunque el mundo está lleno de sorpresas y a veces, solo a veces, te toca vivirlas en primera persona. No hay que darle muchas vueltas, es cuestión de dejarse llevar, disfrutar el momento y nada de pensar en lo que llaman «el más maravilloso de los sentimientos», ¿o sí?
De lo más normal. Nacida y criada en la península ibérica; viajada por diversión y obligación; estacionada en donde pille. Buscando mi lugar en el mundo, escribiendo con pasión y poca cabeza y aprendiendo. Siempre aprendiendo.
No sé muy bien cómo, escribí mi primera novela Tú. Luego llegó No te escondas de mí, luego Diez años y diez días y más tarde, Por ti respiro. Los dos últimos como parte de la serie «sierra Negra».
En 2019 comencé una nueva aventura de la mano de la editorial Roca y ya van seis novelas publicadas bajo el sello eTerciopelo.
Romántica, delicada, cuidada, elegante, original... Los protagonistas mantienen unos diálogos que te hacen poder tocarles con los dedos. Es de los textos que se quedan revoloteando en tu cabeza tras haber cerrado el libro. En cuatro palabras: "Me ha encantao, oiga!"