"No supe dónde estaba, era una conciencia sin identidad. ¿Quién soy?, me pregunté. ¡Ah!, exclamé, porque acababa de recordar quién era, cómo me llamaba."
En El rock de la cárcel José Agustín se descubre y se nos descubre en un solo tiempo. No es esta la autobiografía de quien se recuerda sabiendo quién fue, sino la autobiografía de quien recuerda para encontrarse. José Agustín se busca mientras escribe, volviendo a sus lectores cómplices de la reconstrucción.
El resultado de este proceso es un relato lleno de incidentes, una autobiografía cuyo personaje central habita una leyenda situada en los turbulentos años sesenta. Es ésta una suma trepidante de recuerdos que reconstruyen la imagen de José Agustín, permitiéndonos asistir a su infancia, su arribo a la literatura por el camino del teatro, su experiencia como director de cine, como alfabetizador en Cuba, su exploración con distintos alucinógenos y sicotrópicos, y su paso por Lecumberri.
Es ésta la memoria de un hombre que se levanta en mitad de un mundo que hacía agua por todas partes, dispuesto a buscarse entre sus reflejos.
Agustin's first novel, La Tumba (The Tomb) was the brief but provocative story of a Mexican upperclass teen, deemed indecent by the public but gathering praise from older writers. This and his most famous work, De Perfil (Profile view), a fast and detailed view of three days in the main character's life, show stylistic similarities to James Joyce's work, especially A Portrait of the Artist as a Young Man.
He was considered a member of the so-called Onda literature, onda (wave) being slang for current and fashionable views in the eyes of young people.
A common technique in his work is mixing character's speech with narrative, without making any kind of distinction,(free indirect discourse). Thus the reader finds a long dialogue written in a single sentence,and is expected to realize which character is speaking as he reads the words. He also makes use of the stream of consciousness technique.
Creo que no se puede escribir algo muy objetivo cuando se trata de un libro de tu héroe. Más cuando es su autobiografía. Más cuando está bien chingona. La verdad es lo mejor que he leído en el año; capaz que no estrictamente por la calidad literaria (algunos pasajes son medio flojos), pero sí por todo lo que dice. Me llegó. Infinitamente recomendado si te gusta la literatura, la contracultura mexicana, los sueños adolescentes, el Rock o las drogas místicas (?). O todo a la vez.
La dicharachera y variopinta prosa de José Agustín es inconfundible, tanto en su narrativa como en sus ensayos o en su dramaturgia; y, desde luego, sus memorias no podían ser diferentes. “El rock de la cárcel” cuenta un periodo de la vida de este singular escritor, que va de 1966 a 1971; comenzamos el recuento de los daños cuando el joven amanuense contaba apenas veintiún primaveras, pero ya estaba casado (¡en segundas nupcias!) y con su novela “La tumba” publicada. Descubrimos así, en la primera parte del documento (intitulada “Tienes que entrar para salir”), las peripecias que vive Agustín al comenzar un pseudorromance con Angélica María, incursionar en el mundo de la cinematografía con guiones propios o la reelaboración de alguno que otro ajeno y su descubrimiento de la psicodelia, consumiendo por vez primera hongos y pastillas. De un desafortunado desencuentro surge la segunda parte del volumen (que da título al libro), cuando, al regresar de un viaje a Acapulco, el autor visita a un amigo y la policía les cae: buscaban a un inquilino del camarada, pero terminan llevándose a todos. De ahí, a Lecumberri. Agustín narra, de forma hilarante pero con un dejo de ansiedad, todo lo que pasa dentro de ese famosísimo penal. A este documento se le suma un apéndice que se titula “Quién soy, dónde estoy, qué me dieron”, que es la reescritura de una autobiografía que José Agustín escribió para un proyecto que tenían, entre otros, Martín Luis Guzmán y Emanuel Carballo: algunos novelistas menores de 35 años, entre los que se encontraban Salvador Elizondo, Gustavo Sainz, Sergio Pitol, Vicente Leñero y Carlos Monsiváis, narrarían sus avatares. Ahí nos cuenta, con total desparpajo, su infancia y su adolescencia, justo al dar a imprenta “La tumba”, con lo que cerraría el ciclo. Divertidísimas, mordaces, estrafalarias, irreverentes, estas memorias no sólo nos hablan de la vida de uno de los más importantes narradores de este país, sino de toda una generación.
Una autobiografía ¿podría decirse sin pelos en la lengua? Honesta, divertida, reveladora, autocrítica... la gocé de principio a fin. En enero de este año falleció José Agustín, y aunque me tardé muchísimo en entrarle a su literatura, creo que eso es lo realmente bello de el arte; no importa ni el tiempo ni el lugar... José Agustín sigue vivo en su obra. Me gustó mucho que dividiera el libro en 3 actos, toda primera parte te da el impulso para meterte de lleno en la historia, que es corta pero potente. El inicio es bien divertido y me recordó mucho a Carlos en 'Las batallas en el desierto' por ser de la misma época y parte de la clase media de la Ciudad de México, con varias anécdotas que serían perfectamente funables en estos tiempos. Pero aquí se entiende mucho de esas motivaciones e influencias del escritor; desde muy pronto habla de esa "cárcel" que era para él la escuela y su rebeldía constante... hasta que llega a la cárcel de verdad... La segunda parte es canela en rama, el verdadero chisme fino. Siendo una total neófita de su vida y obra me sorprendí mucho con las anécdotas de sus amores; y claro, toda la corte celestial de la intelectualidad con la que se codeó en los 60s, desde los que ya eran unos "carcamanes" como mi tqm Juan Rulfo hasta los de la "onda" (jaja verdaderamente el peor apodo para formar parte de una nueva ola literaria) y que para mí fueron los maestros viejitos de la Facultad. La última parte de su encierro en Lecumberri es la angustia y el saber que aunque sólo fueron unos meses se la pasó pésimo conociendo algunas de las partes más bajas de la condición humana. Creo que el siguiente libro que lea de él será 'Se está haciendo tarde', para ver si logro vislumbrar si ese estado anímico del encierro se cuela entra las letras. Mención aparte a toda la reflexión sobre los estados alterados de conciencia, me puso a pensar muchísimo. Me voy con el corazón lleno de esta obra y muy pronto seguiré visitando a este autor. ¡Imperdible!
Este libro definitivamente me ha ayudado a posicionarme: no me gusta la narrativa de José Agustín. Le tengo aprecio a su libro La contracultura en México, que creo es buenísimo, pero es todo. Durante el primer capítulo de El rock de la cárcel, sentí que la voz narradora era el personaje principal de La tumba: un joven rico y malcriado que se afana en comentarios homofóbicos y capacitistas. Repite hasta el cansancio, como insulto, "retrasado mental" y diversos juicios peyorativos sobre la homosexualidad. Sé que en la época había menos conciencia de esto, pero qué "curioso" que aún así no todos los autores se empeñan en hacer este tipo de juicios y comentarios. Según el prólogo (que tampoco me gustó nada), de Julián Herbert, esta primera parte se escribió y publicó primero. Se nota. Los dos capítulos siguientes no son tan malos o, al menos, el autor sabe disfrazarse para no ser tan insoportable como durante el primero. A propósito del prólogo, Julián Herbert se aprovecha para hablar de él mismo. En esta nueva reedición que salió este año, 2022, Herbert escribe algunas impresiones sobre la obra sin decir realmente algo más allá de algunas (que considero) barbaridades. Luego está el asunto de la cárcel. Cuando había escuchado que José Agustín había sido encarcelado y que durante ese periodo había escrito una de sus novelas, no me imaginaba que el motivo fuera tan simple (lo que no le quita lo injusto, claro, pero no es que haya sido para nada José Revueltas). El libro sirve, en todo caso, para entender cómo se entendía el mismo José Agustín o cómo intentó explicar ciertos episodios de su vida a través de un orden narrativo. También tiene un poco de chisme, pero nada trascendente. Decepcionada es poco.
Es muy interesante ver cómo un escritor se codea con gente importante -como un chingo de escritores chilangos hacen- pero con el estilo joseagustiniano. El texto es interesante, fascinante y, por decir poco, hilarante. Las andanzas estudiantiles, los círculos literarios, los pininos en guiones cinematográficos, los contratos editoriales, las cruzadas alfabetizadoras de Cuba, Lecumberri: un mosaico de la rockera vida de José Agustín que se lee rápido y se lee con placer dada su ágil e ingeniosa prosa.
Fue muy bonito leer sobre la vida José Agustín por que genuinamente me da la impresión de que era una figura más grande que la vida, un verdadero renaissance man y un exponente super notable de la contra cultura Mexicana.
Mi único sentir es que esta lectura se puede volver verdaderamente tediosa si no sabes quienes son las personas mencionadas en esta novela, y yo, en mi ignorancia, me vi en esa situación.
También, la premisa que promete Rock de La Cárcel sobre la estancia de José Agustín en Lecumberri se siente un tanto falsa, y más bien diría que esta obra es más una autobiografía enfocada totalmente en su cuerpo de trabajo, y en hablar sobre su lugar en su gremio y sobre sobre sus contemporáneos más que la breve mención sobre su tiempo en prisión.
Igualmente creo que el lenguaje que Agustín emplea puede en ocasiones ser muy bello pero en su mayor parte tiene una informalidad que, aunque que tal vez fue innovadora en algún momento, hoy en día se siente muy de chavoruco.
Habiendo dicho todo esto, aprecié iluminarme un poco sobre la contracultura Mexicana y me queda claro que José Agustín y su generación caminaron para que nosotros pudiéramos correr.
Un autor considerado importante dentro de la literatura mexicana y sin embargo, en este libro al menos, yo no encontré mas que un lenguaje simplón. Algunos críticos dicen que eso es justo lo que hace interesante el libro pero particularmente, no encontré tampoco un tema relevante fuera del chisme de época hippie en la que una buena parte de la juventud mexicana comienza a vivir una apertura de mentalidad y se atreven como nunca, a cosas distintas como probar las drogas psicodélicas, hacer protesta pública. El libro es un poco autobiográfico de ese momento en la vida de José Agustín y habla de sus tiempos entre gente de la farándula artística como cuando se hace novio de la actriz y cantante Angélica María y escribe algo de cine.
La autobiografía de uno de los grandes escritores que ha dado México. Bueno, es autobiografía de los años en que buscaba el éxito con “La Tumba”, hasta que por azares del destino cae preso en la cárcel de Lecumberri. La primera parte es la fabulosa odisea de un escritor talentoso que busca fama pero aborrece el sistema (el típico dilema), además de su paso por el cine y todo el chismarajo con su esposa Margarita y su romance con Angélica María. La última parte es la de la cárcel. Sin duda una joya poco valorada de la literatura mexicana.
Crónica fulminante y desesperanzadora increpando la vida de José Agustín desde los inicios y porqué carajos empezó a escribir juntándose con quien debía juntarse cometiendo los errores que tenía que cometer con quien debía cometerlos además de incurrir en el cine mientras escribía sendas novelas inmortales pecando con Angélica María pero siempre fiel a Margarita (sic) experimentando con alucinógenos para Alcanzar la Máxima Percepción del Ser que final y fortuitamente procuró convertirse en un huésped distinguido del infierno de Lecumberri
Este libro llegó de una manera involuntaria a mis manos, pero vaya que lo disfruté. Las memorias de José Agustín aquí narradas de alguna forma han hecho que me reencuentre con su lectura y por ende con algunos buenos recuerdos. Muy buen documento sobre uno de los escritores fundamentales de la literatura mexicana.
Casi me pierde en la parte de las drogas, cuando hablaba de sus viajes y diversiones, eso sinceramente me da mucha flojera. Pero luego, cuando reflexiona sobre el consumo, sus orígenes y la cárcel, me recuperó para siempre y no puedo estar más de acuerdo con lo que dice. Además, su vida es muy interesante y está llena de chismecitos contados de una manera muy entretenida y chistosa.
Sin duda, es el ejemplo claro que en cada palabra, cada personaje que el escritor define o hace, lleva una parte de el, una parte esencial. Y conocer la vida de Jose Agustín, es darme cuenta de ello, que al igual que sus personajes, el también rocanrolleaba la vida.
Recomendaría este libro a todo aquel que se considere fan de José Agustín. Cómo yo no lo soy , este libro es por demás prescindible. La lectura es no obstante llevadera y no desprovista de alguna que otra sorpresa (su repentino viaje a Cuba , su publicación precoz , su relación compleja y profunda con la tal Margarita, su estancia en la cárcel), pero mucho de lo que pasa es intrascendente si no tienes un apego al escritor, y el estilo narrativo tampoco es sobresaliente.
José Agustín me gusta como escritor y como personaje: en este libro se combinan muy bien los dos aspectos, con desparpajo pero también con gran capacidad introspectiva. Una vida interesante, llena de muchos sucesos desde temprano, pero sobre todo una vida interior honda y colorida, de la cual el autor nos da detalles entrañables.
Me gusto mucho esta narración, muy ágil, entretenida, interesante y partes muy divertidas. Es su biografía que cuenta su vida pero no precisamente en orden. La cantidad de personajes con los que se relaciona, los programas y películas donde participó las busque en la red para volver a recordar. Y me dieron muchas ganas de leer la Tumba y de Perfil.
Aunque al principio te cuesta agarrarle la onda a Agustín (principalmente por su particular forma de escribir), después vas tomando más y más simpatía por él. Lo mejor es que todas las experiencias que tiene las sabe relatar, haciendo cada una única y memorable.
Es una prosa directa y árida, pero con muchos momentos emotivos: la descripción de la muerte de la madre y el último día en Lecumberri. Sin duda uno de sus mejores libros. José Agustín no me recuerda a ningún escritor, esa podría ser su mayor cualidad.