Me gusta comprar libros de las editoriales de los países a los que viajo y saber más de la historia del país. esta edición además de ser una preciosidad con sus páginas recicladas tiene historias terribles sobre cómo el conflicto armado impacta en la vida de las mujeres. Ay, Colombia 🫂
Lo que me pasó con estos cuentos es que los sentí muy efectistas. Claro, duelen, pero cómo no si son historias de conflicto y guerra? Me pareció que la escritura estaba en un segundo plano, relegada, y que lo más importante era hacer creíble la voz narrativa de las distintas mujeres víctimas del conflicto. Debo decir que todas me sonaron muy igual; no percibí que fueran mujeres diferentes. El cuento con más maestría narrativa me pareció el de Memoria fragmentada. Ese es un cuento fantástico, porque no solo hay una historia dolorosa, sino que hay técnica narrativa que lo acompaña: la narradora se ve obligada a repetir lo que le hicieron, a recordar a pesar de que no quiere hacerlo y a medida que leemos el cuento sentimos esa revictimización y ese difícil tránsito entre el recuerdo y el deseo de olvido. Los demás cuentos, como ya lo dije, me gustaron por su registro, por la voz narradora, pero sin que pueda destacarlos por algo más. Casi todos los cuentos están narrados en segunda persona, se le habla a un “alguien” ausente y no sabemos quién es: se entiende que son testimonios de guerra posiblemente reunidos en el informe de la Comisión de la Verdad, pero me pareció un desacierto que todos tuvieran ese mismo registro.
Estas son historias dolorosas por el material que evocan, por el tema en el que se sumergen. Sin embargo, hay poca maestría de la palabra. Creo que ante el conflicto, el dolor, la injusticia o el abismo, las palabras sirven para encarnar otras posibilidades, para construir algo. No basta con contar una historia, hay que crear con la palabra.
Algunos cuentos tienen agilidad narrativa. Saben a qué van. La mayoría no. Igualmente, duele; duele leer a Colombia como sea que se lea y con las palabras que sean.
Excelente el talento de escribir historias cortas (supremamente cortas) e igual enganchar al lector. Creo que igual el largo de cada cuento permite generar la atmósfera del libro, relatos contundentes y crudos que marcan. No hace falta ahondar, solo recordar darle voz a esas perspectivas que muchas veces de pierden cuando se habla de conflicto armado. Este libro es un recordatorio de que la historia del país está llena de grices y siempre es mucho más compleja de lo que uno se pueda imaginar. Hit #2 de la Colección Ópera Prima
Nunca está de más regresar a mi país, recordar a Colombia, no olvidar la historia. Aunque en algunas de las historias quedaba cierta incertidumbre sobre lo que pasó en algunas familias, creo que, al final, no se aleja de la realidad ¿Quién tiene certezas en medio de un suceso tan trágico como una desaparición?
Ni siquiera logrando encontrar la verdad creo que sea posible dejar de preguntarse porqué. Libro muy crudo, muy respetuoso también y recomendado (pero léanlo con calma).
Leí la contraportada, supe y entendí de qué se trataba, pero no por eso me dio menos duro la primera historia. Leer sobre el conflicto nunca va a ser fácil y siempre me va a dar dolor de estómago. Pero siempre es bueno escuchar, recordar, aprender y con eso entender que la paz siempre va a valer la pena.