Escritora santandereana (Bucaramanga, enero 21 de 1918 - Bogotá, 27 de marzo de 2003). Elisa Mújica vivió en el centro de Bogotá durante 23, frente a la Academia Colombiana de la Lengua y cerca del antiguo barrio de La Candelaria, sobre el que escribió con el especial cariño, como sabía dedicarle a lo que amaba, fuera su escritura, sus amigos o la preparación del pesebre de Navidad. El apellido familiar de origen vasco tiene acento grave, pero en algún momento de su vida Elisa decidió convertirlo en palabra esdrújula porque le sonaba mejor. Desde los ocho años se trasladó a Bogotá con su familia y a los catorce años tuvo que empezar a trabajar para ganarse la vida y ayudar a los suyos.
"Le han sonado tan bien las frases de los discursos que pronuncian los políticos. Nunca se detuvo a analizarlas y ahora tampoco quiere hacerlo: sospecha que ese camino la llevaría a conclusiones, que luego no podría detenerse y tendría que asumir una posición incómoda."
Sorprende y al mismo tiempo no, que una escritora como Elisa Mújica no sea lectura obligatoria en los colegios colombianos. Los dos tiempos es de 1949 y, sin embargo, leerla en 2026 produce una familiaridad perturbadora el clima social y político que retrata no se siente tan lejano.
El libro no señala culpables. A través de una protagonista que prefiere no mirar de cerca lo que la rodea, Mújica pone un espejo antes que un dedo acusador. Su crítica no es a una ideología, sino mas bien algo más íntimo: la tentación de dejarnos seducir por las palabras para no tener que pensarlas.
Acabo de terminar Los dos tiempos y creo que es una joya de la literatura colombiana. Me habría encantado leerlo en el colegio como lectura obligatoria. El prólogo de Catalina Navas acierta al decir que en sus páginas la protagonista logra crear e imaginar aventuras y posibilidades de existir más allá de los mandatos sociales femeninos. La primera parte es una ecología íntima de las mujeres trabajadoras y de la construcción de la clase media femenina del siglo XX. La segunda remite a la vida de pocas escritoras colombianas de esa época que no son de élite (diferente a Marvel Moreno). Lo que hace a Elisa Mujica interesante es que quienes pertenecemos a otras clases sociales podemos soñar con la intelectualidad, la escritura y con pertenecer a los círculos de pensamiento.
La historia de Celina empieza siendo interesante y elaborada, llevándonos a acompañarla desde su niñez. La autora describe los lugares, ambientes y sensaciones de una manera muy detallada, nos lleva al lugar, a compartir los pensamientos de Celina. Luego se mezclan muchas historias, se adentra en la vida de otros cortando el flujo de la narración y el marco de tiempo y lugar. Esperaba un final y no llegó…
Este libro empezó de una manera bellísima y en definitiva que importante es conocer a estas escritoras colombianas de las que poco se escucha y de las que tanto tenemos por aprender.
Sin embargo, la segunda y tercera parte de este libro me decepcionaron. Esa manera tan detallada con que se contaba la historia al principio fue desvaneciendo y me parecía que leía una historia que no llegaba a ningún lugar, que no lo hizo.