Un "ensayo" lleno de inconcreciones, subjetividades y "experiencias" incontrastables. La hipoótesis de la obra es (de) mostrar el vínculo entre religión y fenómeno OVNI. La metodología campa por su ausencia y los datos son una cosecha de "vivencias" de "insiders". Todo es nublado y difuso. Todo raya lo real y lo imposible a la vez, aderezado puntualmente, aquí y allá, con frases de reputados filósofos y científicos para dar robustez al texto. En resumen, un libro totalmente prescindible. PS: Le doy una estrella por la traductora. —lo que debe de haber sufrido para entender lo que dice la autora!
Últimamente, desde hace unos 40 años, leo mucho ensayo. Ensayo serio, científico o freak, humorístico o severo, tocho o banal. Pero los que más me gustan son aquellos que, desde un punto de vista personal, con respeto y experticia, domeñan todo lo anterior. Y eso encuentro en Los Creyentes, obra escrita y vivida (esto es importante, porque trata sobre las experiencias que la autora busca y narra de primera mano), capaz de fusionar los ovnis (sí, sé que ahora se llaman FANI; no me gusta, prefiero «ovni»), los avistamientos o abducciones, esos encuentros, los extraterrestres y la vida mayor o menor lejos de la tierra. La historia secular de toda esta parafernalia. Y esa fusión surge desde el momento en que se refiere a ello por la misma religión, buscando paralelismos entre grandes milagros o eventos faustos de lo primigenio con los fenómenos actuales, o más recientes, del último siglo y de hoy. Funciona, y existen.
Diana se suma, poco a poco, a un grupo de investigadores, científicos, aficionados y diversos personajes empresariales, o simplemente buscadores de lo extraño con posibilidades (la universidad invisible), para narrar una experiencia que aúna la posibilidad de creer, en mayúsculas, ignorando nombres y ofreciendo nuevas opciones que, en realidad, siempre fueron viejas y estuvieron presentes, pero que era mejor ignorar por respeto a instituciones arcaicas. Todo ello rodeado de charlas, disecciones, anécdotas, casos, registros privados, archivos secretos… (no ahondo porque debes disfrutarlo tú, pieza a pieza, si gustas de este contenido).
Este estudio abarca tantos prismas como alcanza la autora en su arqueológico desempeño rodeada de mentes brillantes, no menos que la suya propia, y otras temerarias. Esas vivencias nos aportan conocimiento, una duda plausible y una puerta abierta para que pensemos de forma más libre, actual, sin el corsé de tantos años de adoctrinamiento (¿católico, que se llevó todo fenómeno a su saca mágica?).
Cabe destacar lo cercano de su prosa, cómo se dirige con la misma confianza y respeto a esos con los que va compartiendo sabidurías, yacientes o novedosas, o incluso que se transforman con el paso de las teorías, sin dejar de lado la complicidad con la lectora o el lector, pensando que formas parte del viaje, un viaje que siempre mira al cielo sin dejar de contemplar la tierra o nuestro pretérito, mitos, leyendas, tecnología incipiente, futuro. Quizá, como aficionado, eche de menos algo más de ingenuidad o sarcasmo, pero vas a llevarte más de una y ciento sorpresas con las vinculaciones que propone este tratado serio, ameno, didáctico e interesante desde esos diferentes prismas que narro, y que ella escribe mejor.
¿Nueva religión y nuevos dioses, o solo la adaptación, la comprensión de algo que siempre estuvo ahí, pero que miramos con ojos diferentes y que, sin duda, retomaremos desde el inicio hasta el fin de los tiempos, hasta que tengamos certezas, de no haberlas ya? Preguntas y respuestas. Me encanta. Atrévete, como han hecho Errata Naturae y Diana Walsh, este periplo merece la pena.
P.D.: ojalá, siempre imagino con esperanza, pero la realidad me aplasta, pero, ojalá…