Sentirás la Sed. Siento decírtelo, pero a estas alturas es una estupidez seguir negándolo. Sentirás la Sed, cómo te absorbe, cómo lleva tu mente al límite. Y no podrás saciarla jamás. Puede dormirse hasta un nuevo propósito, pero no desaparece. La Sed tiene sus códigos y no puedes ignorarla. La Sed es ilimitada. Un don y un castigo.
Saray en este libro nos lleva por un mundo donde lo humano y lo inmortal se unen y van de la mano. Vamos a conocer a David, un psiquiatra despreciable que vive entre frágiles humanos. Este personaje lo vamos a odiar a más no poder; su manera de actuar y tratar a las personas es aborrecible. Si bien he tenido problemas con este señor, no es culpa del libro, sino mía. Saray logra que verdaderamente le cojas asco, y es importante que sepamos cómo es esta persona que se hace llamar David, pero cuyo nombre inmortal es Katrio.
Cuando se piensa en Saray, es un acierto seguro. Tiene una manera de contar las cosas muy filosófica, pero a la vez te abre los ojos y te deja entender el camino por el que quiere que vayas y lo que quiere transmitir. Y no os podéis perder sus reflexiones finales, porque nos hace mirar de frente a la humanidad y a lo que somos.
He disfrutado muchísimo este libro. No puedo decir que de principio a fin, porque al inicio el señor Katrio me desmotivó bastante por su forma de ser. Pero una vez avanzamos y ya sabemos cómo es, entramos en una locura de situaciones que me enganchó del todo hasta llegar a un final que a mí me ha flipado.
Me gustaría recomendártelo, pero con unos peros. Este libro atraviesa varias red flags: hay incesto, violencia sexual y no sexual, violaciones, sangre, salvajismo, incluso insinuaciones a pedofilia. Pero detrás de todo esto hay algo importante: el trasfondo y lo maravillosamente bien que está escrito. Así que, si las red flags no son un freno para ti, necesitas sentir la Sed y dejarte llevar por ella. Si no, luego te vas a arrepentir. Siéntela, déjala entrar.
Sientes esa parte del cerebro que bulle con cada página. La pluma de Saray te transporta a esos mundos donde sólo ella sabes cómo llevarte con un juego mental impresionante. Hay que sentirlo para tener sed y te aseguro que te dará.