En este libro, Antonio Monegal intenta deducir, a partir de una caja de recuerdos, la memoria de su padre. A su padre, lamentablemente, no lo puede recuperar. Yo no estoy acostumbrada a leer biografías y no sé muy bien porqué me llamó esta la atención, pero me alegro mucho de haberla encontrado. Antonio tiene alma de poeta y escribe maravillosamente. Trata de manera justa a la figura de su padre, tirando de su propia memoria y de las cosas que encuentra en esa caja. Es un libro ameno, ágil, con varias pausas para que el lector se tome un descanso y con gracias frases que dejan a uno reflexionando sobre su propia vida.