«El loro de siete lenguas fue mi primera novela. No quise crear las aventuras de un personaje, sino las de un grupo de arquetipos, cada uno representando un aspecto de nuestra alma, tal como los veintidós arcanos mayores del Tarot. Y tal como el neófito que al comienzo ve en esas cartas, aparte de las calidades, una multitud de aspectos negativos para después poco a poco. a medida que va desentrañando sus símbolos, llegar a verlas en su belleza sublime, así presenté a mis veintidós artistas: al comienzo, borrachos contumaces, débiles, confusos, ajenos a sí mismos y a la realidad. . luego, por necesarios azares, enfrentados con la miseria de su país, convertidos en anónimos payasos. después, en fugitivos. y por fin en héroes, que llegan a una iluminación (en el sentido de realización espiritual) que no buscaban pero que los aguardaba como ineludible meta.» Alejandro Jodorowsky
Better known for his surreal films El Topo and The Holy Mountain filmed in the early 1970s, Alejandro Jodorowsky is also an accomplished writer of graphic novels and a psychotherapist. He developed Psychomagic, a combination of psychotherapy and shamanic magic. His fans have included John Lennon and Marilyn Manson.
Se trata de una novela, de las primeras de Jodorowsky, de corte inequívocamente surrealista, a pesar de su –agradecida– linealidad.
Jodorowsky se retoza en una prosa profusa, tornasolada de abundantes –para un lector enjuto diríase que excesivos– adjetivos, declamando verbos cuya inusitada singularidad imposibilita su lectura sin un diccionario o un asesor de IA a mano.
La trama, eso sí, goza de una linealidad mínima: unas centésimas de grado menos y asistiríamos a un ejercicio literario caótico, una amalgama de sucesos inconexos y de delirios simbólicos del de Tocopilla.
Sin embargo, este pequeño hilo conductor nos desliza a través de las peripecias de un grupo de fracasados, buena parte de ellos pretenciosos –parece que arquetipo de personaje más gustoso al autor– que navegan desde la miseria a la gloria, transitan desde la vergonzosa materia al sublime espíritu, en este vaivén polar al que ya nos tiene acostumbrados el autor, también con sus tratados sobre los símbolos del tarot.
Un grupo de inútiles va construyendo, sobre sus propios fracasos y con las herramientas que el destino les ofrece, un recorrido desde la más anónima de las mediocridades hasta la más legendaria de las exaltaciones míticas. Algunas referencias a papá y mamá y a los complejos de los no amados, al trauma como fuente y motor de todo peregrinaje, no faltan, como siempre en el ideario del autor, en sus biografías.
Los personajes sufren y gozan, ritualizan hasta el paroxismo divino sus lúgubres cotidianidades, y provocan descensos súbitos del espíritu a la sofocante materia. De vez en cuando, aparecen elementos surrealistas, quién sabe si por afición del autor o a modo de Deus ex machina, que le permitan al amigo hilvanar sus excentricidades en una historia asible para la razón humana.
En suma, 450 páginas llevaderas, no te atrapan irremediablemente ni te sumergen en el obstinado tedio del lector obsesivo con terminar aquello que empieza. Simplemente se dejan leer, con el inconfundible sello surrealista-mágico-psicoanalítico-simbólico al que nos tiene acostumbrados el autor.
Es como la Montaña Sagrada, pero sin el impacto visual de la película: una consecución de hechos débilmente unidos por un hilo conductor y con mucha irracionalidad y mucha psicodelia. Alguna cuestión política muy difusa dando vueltas por atrás, en este caso ambientada en Chile de los años 40/50.
No pude terminarlo, entre otras cosas, por el asco que me provocaron las contínuas apologías a la violación que hace Jodorowsky en varios pasajes del libro. No una, sino varias veces.
Non saprei dare una recensione in quanto il libro in sé per sé non ha una trama ben delineata. È stata una bella lettura, ma non è il tipo di libro che mi piacerebbe rileggere.
Excelente soporífero para esas noches de insomnio. Si estás intentando dejar las pastillas para dormir, baja la dosis y lee un par de páginas. Funciona.
Vi è mai capitato di leggere un libro e, nel mentre, cadere in un trip degno di "Paura e delirio a Las Vegas"? Lo chiedo così, per sapere se sono il solo a cui è capitata questa cosa oppure no.
Premessa: è un libro che non solo mi era piaciuto -nonostante appunto qualche difficoltà-, ma che consiglio agli amanti della poesia e del surrealismo.