¡¡¡Librazo!!! de Héctor Abad. 🥲
Imprescindible, si sobre todo, naciste en Colombia; pero también, si naciste en esta parte del planeta donde: "aquí todos somos café con leche; algunos con mas café y otros con mas leche, pero los ingredientes siempre son los mismos: Europa, América y África."
La mayoría de lectores del habla hispana, hemos escuchado hablar de HAF por su libro icónico, el imperdible, el que se vuelve un referente del autor: El olvido que seremos. Sin embargo, el mismo autor afirma, que aquello que siempre ha querido hacer con la literatura, con la ficción, (que no es antónimo de la verdad, sino un recurso de transformación de la verdad que permite cuestionar y soñar) lo trabajo en su libro Angosta; que para él y también para mí, es su segundo libro imperdible. Lastimosamente, el marketing y ese olvidó mediático y superfluo que patrocinan las tendencias del consumo, no han permitido un espació y alcance, para que una obra, que fácilmente se puede sentar en la mesa de grandiosos libros contemporáneos de nuestra región, tenga las ventas y la cantidad de lectores, sobretodo colombianos y del habla hispana que merecería tener. Ojalá ese juez implacable que es el tiempo, le de su lugar.
Angosta puede ser una distopía, tambien una alegoría, una denuncia, un reflejo de nuestra sociedad arribista, narcisista y violenta, que tristemente con el pasar de los años, no llega a lo anacrónico. Angosta es la metáfora de como es la vida social y económica, de los habitantes de las tierras de esta parte templada del planeta. Hemos logrado poner al ser humano en la luna, pero seguimos siendo incapaces de poner un pedazo dignidad en la mesa de todo ser humano.
Angosta es una ciudad, que se puede deducir como la Medellín de finales del siglo XX e inicios del XXI, que para esos años era considerada la ciudad más violenta del planeta, con una taza de homicidios altísima. Pero no solo se reduce a Medellín, también es Bogotá y su sábana altiva, y el salto del Tequendama en su área metropolitana o el salto de los Desesperados como se llama en Angosta; es Israel y su separación y represión con Palestina; es EEUU y su muro en la frontera con México. Es cualquier ciudad del planeta, dónde la desdicha, la desigualdad extrema, el hambre, el desempleo, la corrupción política, la segregación racial y económica, se combate, creyendo que es posible eliminar el descontento, matando (o desapareciendo) a los descontentos.
La novela no cuenta con capítulos, simplemente hay una división de un espació prolongado cuando inicia un nuevo párrafo, narrando una nueva escena o haciendo un intercambio en la vida de un personaje protagonista. La descripción de los personajes (edad, oficio, aspectos físicos etc) se cuenta de una manera muy curiosa y novedosa; pues HAB señala con un asterisco el nombre de cada personaje que va entrando en la trama, y cada asterisco nos dirige al pie de página para conocer las descripciones y algunas generalidades del personaje. Este recurso no lo había visto en ningún libro, y a mi me gustó mucho.
Angosta, luego de múltiples rebeliones, conflictos y esfuerzos por derrocar o mantener, (según quien diera la lucha) un Status Quo perpetuador de la miseria, incentivo y ejecutó, aparentemente por tiempo limitado, (mientras todo mejoraba lo cual deliberadamente nunca sucedió) una política que llamaron: 'apartamiento', que es básicamente un eufemismo de segregación y separación literal de la ciudad, mediante los recursos económicos y poder influyente que se tengan. La ciudad quedo divida en tres castas y tres climas: Dones, que pertenecen a la parte alta de la ciudad conocida como Tierra Fría. Segundones, que pertenecen a la Tierra Templada, haciendo frontera con la parte alta y fría, y la parte caliente y baja de la ciudad. Y los Tercerones, que son la gran masa en número de personas, que viven con las uñas y arrimados en la parte caliente y baja de la ciudad de Angosta.
"Es el mayor producto de exportación de estos países: no café, petróleo o cocaína; lo que más se produce por estos lados es gente, gente pobre".
Bajo este contexto de una ciudad cercada, y con terribles odios enquistados, conoceremos una generosa cantidad de descripciones bellas y tristes de la geografía del lugar, y un amplio reparto de personajes entrañables, que representan estas castas sociales, económicas y su multiculturalidad. Entre ellos esta: Jacobo Lince, (con tintes muy autobiográficos, hasta con el apellido) un tipo segundon, divorciado y con una hija; librero y un seductor y amante incansable, con una tesis sobre la monogamia, el matrimonio y el poder del sexo muy interesantes.
Y, Andrés Zuleta, un joven poeta virgen, que aún no encuentra su lugar en este mundo. Inocente y tal vez ingenuo y romántico, pero firme y valiente al servicio de causas justas. Un antagonismo entre ambos, dónde sus historias amorosas, y cotidianidad en general, nos llevan a conocer la vida en Angosta, donde unos viven a sus Anchas y otros, muchos otros, miserablemente en un mundo Angosto. Un mundo Angosto para millones, dónde la vida y la muerte está sentenciada por la hoz de los siete sabios: un grupo influyente, poderoso y mafioso, que opera desde la clandestinidad de Angosta, y que decide según caprichos o conveniencias a quien decapitar o absolver para la perpetuidad de sus privilegios.
A través de sus personajes secundarios y los dos principales que van abriendo el argumento, el autor consolida una realidad dónde no hay héroes o salvadores. Solo hay personas que mueren queriendo ser héroes, y otras que quieren sobrevivir. Realismo puro y duro.
Un gran libro, con toques eróticos, graciosos, irónicos, satíricos y académicos, con un capítulo a mitad del libro divertidísimo; y sin duda, con una firme condena a esas estructuras políticas, parapoliticas, elitistas y cualquier tipo de violencia, perpetuadoras de las más terribles injusticias, crímenes y desigualdades, que la democracia, los medios hegemónicos y al servicio de sus dueños y la falsa meritocracia intentan tapar.
Léanlo y me cuentan que tal, no importa cuando vean está reseña.